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¿Importa realmente la ideología de los partidos a la hora de feminizar los parlamentos?


  • Escrito por Susana Aguilar y Andrés Santana
  • Publicado en La Zurda
Fachada del Congreso de los Diputados de España el 8 de marzo de 2017. Shutterstock / Alastair Wallace Fachada del Congreso de los Diputados de España el 8 de marzo de 2017. Shutterstock / Alastair Wallace

La izquierda contribuye en mayor medida a incorporar a mujeres a los parlamentos y es mejor para abrir sus puertas a aquéllas que nunca las habían franqueado, pero este estudio demuestra que la derecha ha contribuido en mayor medida a mantener a sus parlamentarias en sus escaños.

En un trabajo publicado en la revista Politics & Gender (editada por Cambridge Journals y dedicada a la investigación sobre mujeres y política, como parte de la Asociación Americana de Ciencias Políticas), hemos analizado la relación entre la ideología partidista y la presencia de las mujeres en los legislativos.

Para ello hemos utilizado datos poblacionales sobre los diputados de los 17 parlamentos autonómicos españoles en 138 elecciones entre 1980 y 2011 (un total de 5.353), y nos hemos centrado en los dos partidos de ámbito estatal más importantes (PSOE y PP).

El trabajo identifica dos hallazgos principales.

El primero de ellos rescata una tesis que ha caído progresivamente en desgracia: que los partidos de izquierda han feminizado más los parlamentos que los partidos de derecha. El trabajo demuestra que la ideología cuenta y que el diferencial a favor de la izquierda es más evidente cuando se controla por el tiempo electoral.

La izquierda empezó antes

¿Esto qué quiere decir? Que la izquierda en España (y en otros países) comenzó antes que la derecha a feminizar los parlamentos y que lo hizo en un momento en el que muchos partidos percibían que tener a mujeres en sus filas era un inconveniente electoral. Esta percepción se tradujo en que las mujeres fueran incorporadas escasamente a la competición política, consignadas a las últimas posiciones en las listas de los partidos, o asignadas a circunscripciones en las que no se esperaba tener réditos electorales (lo que se conoce como unwinnable positions).

La derecha podría decirse que, de forma más cautelosa, imita a la izquierda en etapas posteriores, una vez que constata que la presencia de representantes femeninas no conlleva un menoscabo electoral y, en determinados casos, favorece a los partidos en la contienda por los votos.

Además, esta aproximación women friendly se produce en España (y en otros países) cuando el crecimiento electoral de la derecha se ve acompañado del retroceso generalizado de la izquierda: el denominado declive de la socialdemocracia en Europa y otras regiones, patente a partir de la última década del siglo pasado.

El olvido del factor temporal, o de la diferente fortuna electoral de los partidos a lo largo del tiempo, permite explicar por qué la tesis que conecta ideología con representación política de las mujeres ha caído en desuso y ha sido sustituida por otras que, por ejemplo, ponen el acento en la existencia de procesos de difusión entre distintos parlamentos en cuanto a su composición por género y en la gradual convergencia de partidos de distinta ideología en su aproximación con respecto a la presencia de las mujeres en los legislativos.

La izquierda lo pone más fácil

El segundo hallazgo es que la izquierda, tal y como podía esperarse según la tesis de la ideología y la feminización política, funciona mejor que la derecha a la hora de facilitar el acceso de las mujeres a los parlamentos, pero la derecha, contra todo pronóstico, es superior a la izquierda en cuanto a la promoción de su permanencia en las cámaras.

Estas diferencias entre izquierda y derecha derivan de un doble mecanismo: los partidos pueden favorecer la entrada a los parlamentos de mujeres júnior (es decir, aquéllas que acceden por primera vez al legislativo), y los partidos pueden promover la permanencia de mujeres sénior (aquéllas que ya estaban en el parlamento y que por lo tanto son incumbents) en el legislativo.

Si hacen lo segundo, estarán promocionando las carreras políticas (career-promoters) de las representantes mientras que, si hacen lo primero, estarán abriéndoles las puertas al legislativo (gate-openers). Como estos dos mecanismos no han sido analizados por separado, el trabajo identifica un doble resultado que corrobora, por un lado, y refuta, por el otro, la tesis de la ideología.

Pero la derecha las mantiene más tiempo

Lo primero que a uno se le ocurre ante este resultado mixto es si la izquierda se percibe, y actúa en consecuencia, como el partido que debe promover la circulación de las élites parlamentarias y renovar su composición, mientras que la derecha considera más importante la profesionalización y consiguiente continuidad en las cámaras de sus parlamentarias.

De hecho, la pregunta crucial en última instancia es qué contribuye en mayor medida a fomentar la presencia de las mujeres en los legislativos y también a que éstas desempeñen cargos de importancia, ¿favorecer su acceso, a menudo mediante la política de cuotas que la izquierda abandera, o promover su carrera política manteniéndolas en sus escaños?

Algunos autores han defendido que el segundo mecanismo es más importante que el primero. Si esto fuera cierto, la derecha habría contribuido a feminizar los parlamentos en mayor medida de lo que generalmente se hubiera esperado de este tipo de partidos.

La base de datos que se utiliza en el trabajo se denomina Bapolau y se construyó con ayuda del proyecto “La elite política autonómica en la España democrática ” (BSO2003-02596), liderado por el catedrático Xavier Coller (Universidad Pablo de Olavide, Sevilla).The Conversation

Susana Aguilar, Catedrática Sociología Política, Universidad Complutense de Madrid y Andrés Santana, Assistant Professor of Political Science, Universidad Autónoma de Madrid

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.