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El socialismo y el Día Internacional de la Mujer


Vivimos tiempos en los que las opiniones cambian rápidamente y en las que el recuerdo parece corto o el olvido es demasiado fácil. Uno de los ejemplos más claros es el de la relación del socialismo y la mujer.

De tal forma, cada año somos espectadores de una serie de comentarios vertidos por determinados cargos políticos de diferentes formaciones queriendo deslegitimar la vinculación del socialismo con esta celebración. Así, hubo tiempo de leer frases vacías y contradictorias como la de Begoña Villacis: «La libertad y la igualdad no se gritan. Se demuestran». Curiosamente, el Día Internacional de la Mujer, se propuso desde las filas socialistas para visibilizar y exponer las exigencias de libertad e igualdad de las mujeres. Las manifestaciones están para eso. Resulta contradictorio que vaya a esa manifestación para afirmar que no se debe gritar la libertad y la igualdad.

Lorena Roldán, el 8 de marzo de 2020, cuando aún era senadora y diputada autonómica en Cataluña por Ciudadanos escribió en su cuenta de twitter: «El feminismo no es patrimonio de nadie». Es correcto, en sus inicios y posterior evolución el movimiento feminista ha tenido diferentes tendencias. Sin embargo, es evidente que Ciudadanos, poco puede reclamarse de la lucha feminista, más que nada por una cuestión de tiempo ya que es una formación de reciente creación.

Dos días antes, Inés Arrimadas ahondó en esta idea: «La manifestación del 8M no es ni del PSOE ni de Podemos, es del Día Internacional de la Mujer». Esta frase, es y no es. Desde luego, hoy hay que asumir que existen diferentes partidos, con diferentes ideologías, que ven el feminismo y el 8 de marzo de diferentes maneras. Pero negar la vinculación de la celebración del 8 de marzo con los partidos socialistas o socialdemócratas es mentir descaradamente o errar por ignorancia.

La idea de celebrar un Día Internacional de la Mujer surgió del socialismo. En concreto, fue propuesta por una mujer socialista: Clara Zetkin. El lugar en la que se propuso fue la II Conferencia Internacional Socialista de Mujeres dentro del VIII Congreso de la Internacional Socialista celebrado entre los días del 2 de agosto y 3 de septiembre de 1910 en Copenhague. A ella acudieron 100 delegadas de 17 países diferentes. La Conferencia adoptó varias resoluciones respecto a la mujer: el derecho de las mujeres al sufragio; previsión social para mujeres y niños; y finalmente, la proclamación del Día Internacional de la Mujer.

Hay que matizar que en 1909 tuvo lugar lo que las delegadas estadounidenses a esa Conferencia calificaron como «Día de la Mujer». El año anterior el Partido Socialista de los Estados Unidos nombró un Comité Nacional de Mujeres para la Campaña por el Sufragio Femenino y les solicitó que organizasen manifestaciones. De tal forma, la Sección nº3 de la Sociedad de Mujeres Socialdemócratas de la ciudad de Nueva York celebró una asamblea a favor del sufragio femenino el 8 de marzo de 1908. Las socialistas norteamericanas declararon al último domingo de febrero como el Día Nacional de la Mujer.

Al año siguiente, el 23 de febrero de 1909, la asamblea de mujeres socialistas de Nueva York tuvo lugar en el Murray Hill Lyceum. Cerca de 2.000 personas escucharon a Leonora O’Reilly exigir la igualdad de derechos y el voto para las mujeres. La manifestación de Nueva York el año siguiente tuvo lugar el 27 de febrero de 1910, y se inauguró con una asamblea en el Carnegie Hall. La audiencia cantó la Marsellesa y luego Rose Schneiderman, Charlotte Perkins Gilman y Metta I. Stern explicaron cómo las mujeres socialistas alemanas abrieron el camino en Stuttgart en 1907 exigiendo la igualdad económica de las mujeres y el sufragio universal femenino.

Fue Luise Zietz, delegada alemana, la que propuso la celebración anual de un «Día Internacional de la Mujer». Su propuesta fue secundada por Clara Zetkin, presidenta de la Internacional de Mujeres Socialistas, que terminó presentando y firmando la resolución sobre el Día Internacional de la Mujer.

En la Conferencia el día de la celebración quedó indefinido. La propuesta inicial era la de llevarlo a cabo el mismo día de la festividad internacional de la clase trabajadora (el 1º de mayo): «Se debe proclamar y sustanciar en la manifestación anual del Primero de Mayo (cualquiera sea la forma que asuma) la solicitud de plena igualdad política de los sexos».

La resolución terminaba con este párrafo: «De acuerdo con las organizaciones políticas y sindicales con conciencia de clase del proletariado de su país, las mujeres socialistas de todas las nacionalidades deben organizar cada año un Día de la Mujer, el cual, ante todo, tiene que promover la agitación por el sufragio femenino. Esta reivindicación debe ser explicada en relación con toda la cuestión de la mujer según la concepción socialista. El Día de la Mujer debe tener un carácter internacional y debe ser preparado cuidadosamente».

Hay que llamar la atención sobre este aspecto de unión entre el Día Internacional de la Mujer y el sufragio femenino ya que ambos se entendían como uno sólo dentro del movimiento femenino socialista. De hecho, la cuestión del sufragio femenino no es nueva ya que en la I Conferencia Internacional de Mujeres de 1907 en Stuttgart se adoptó una resolución al respecto: «Las mujeres socialistas luchan por la única forma real y concreta de ese principio, es decir por el derecho al sufragio universal para las mujeres, concedido a todas las mujeres de forma independiente de la propiedad, ingresos y grados universitarios…».

Idea que remarcaron en la resolución sobre el sufragio femenino en la II Conferencia: «El movimiento de las mujeres socialistas lucha por la única expresión viva y concreta de ese principio: el sufragio general de las mujeres, atribuido a todas las mayores de edad y que no dependa de la propiedad, ni de los impuestos, ni del grado de cultura, ni de otras condiciones que excluyan a los miembros de la clase obrera del disfrute de dicho derecho».

Finalmente, se resolvió que cada país debía escoger la mejor fecha para conmemorarlo. La resolución aprobada fue publicada inmediatamente después, en el periódico dirigido por Clara Zetkin, llamado «Die Gleichheit» (La Igualdad), el 29 de agosto de 1910.

En buena parte de los países europeos, la primera celebración del Día Internacional de la Mujer se llevó a cabo el 19 de marzo de 1911. Alexandra Kollontai propuso ese día para recordar un levantamiento de mujeres proletarias en Prusia el 19 de marzo de 1848. Kollontai justificó esa fecha porque las mujeres consiguieron del rey de Prusia la promesa, después no cumplida, de obtener el derecho al voto. En Suecia e Italia se llevó a cabo el 1º de mayo de 1911, mientras en EEUU se realizó el último domingo de febrero de 1911.

Será en 1914, tres años después de la Conferencia de Copenhague, cuando por primera vez, en Alemania, Zetkin y las mujeres socialistas utilizaron el 8 de marzo como fecha del Día Internacional de la Mujer. En el caso de España, ese mismo año, el 8 de marzo coincidió con las elecciones al Congreso de los Diputados. En los años anteriores, las fechas próximas al día de la mujer coincidieron con otras citas electorales. Además, el socialismo español, incluidas sus militantes femeninas, llevaba varios años trabajando a destajo contra la guerra de Marruecos y a partir de 1914 contra la guerra mundial.

De hecho, el impulso de las actividades de la Internacional Femenina Socialista en diferentes frentes (laboral, legal, etc.), provocó que dentro del socialismo español fueran creándose Círculos Femeninos o Grupos Femeninos Socialistas. De entre todos esos grupos destacó el Grupo Femenino Socialista de Madrid creado el 25 de marzo de 1906 y que a partir de 1910 se llamó Agrupación Femenina Socialista. Dos años antes, en 1904, se creó el primer grupo femenino socialista en Bilbao. En sus inicios estos grupos estaban íntimamente vinculados a las Juventudes Socialistas.

También se propuso la posibilidad de crear un semanario feminista propio dentro del socialismo. Así lo expresó María Cambrils en «El Socialista» el 3 de enero de 1925: «Son varias las cartas que hemos recibido indicándosenos la conveniencia de publicar un semanario feminista». Se buscaba de esta manera tener un medio propio y exclusivo sobre la lucha de la mujer.

A pesar de ello, ya en la publicación «Renovación», órgano de la Federación de Juventudes Socialistas de España, existió una columna titulada «Miscelánea femenina» en la que se daba cuenta de las actividades llevadas a cabo por los diferentes Grupos Femeninos. También, fuera de esa columna, pero dentro de la publicación encontraron un gran hueco para los debates feministas. En las publicaciones del PSOE también fueron habituales este tipo de espacios específicos como por ejemplo la titulada «Páginas feministas» en la revista semanal ilustrada «Vida socialista». En su revista sucesora «Acción socialista» volverán a verse debates sobre la lucha feminista. En ellas podemos encontrar multitud de opiniones que bien merecerían otro artículo sobre ello.

Volviendo al tema que nos ocupa, a la imposibilidad de disociar la celebración del 8 de marzo y el socialismo, cabría recuperar las palabras de la propia Kollontai a modo de cierre: «El Día de la Mujer y el meticuloso trabajo llevado a cabo para elevar la autoconciencia de la mujer trabajadora están sirviendo a la causa, no de la división, sino de la unión de la clase trabajadora. Dejad que un sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras a unirse a la celebración del Día de la Mujer».

Profesor de Historia en Secundaria. Autor de "Tomás Meabe: escritos políticos" (2013) y "Un siglo de Juventudes Socialistas de Euskadi" (2019).

Licenciado en Historia por la Universidad de Deusto. DEA en Relaciones Internacionales por la UPV-EHU con tesina “Relaciones UE-China: un futuro por delante”. Postgraduado en “Organización jurídica, económica y política de la R.P. China y Taiwán” por la Universidad de Alcalá de Henarés.