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Lita Cabellut: “En el pueblo gitano hay una generación con hambre de liberarse”

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Líderes islamistas creen que las deportistas de Turquía son un “mal ejemplo” para las niñas


Varios líderes islamistas han arremetido contra las jugadoras del equipo de voleibol de Turquía tras su reciente victoria en los Juegos Olímpicos de Tokio, que se ha vuelto viral, por considerar que las deportistas son un “mal ejemplo” para las niñas musulmanas.

La polémica, que ha reavivado el debate sobre el islam y la situación de la mujer en este país, ha surgido tras un tuit de un teólogo islamista turco, en el que atacaba a las deportistas.

Apodadas “sultanas de la red”, las mujeres que integran la selección turca de voleibol han cosechado acaloradas expresiones de admiración y agradecimiento después de vencer el pasado 25 de julio a China en su primer encuentro en los Juegos.

Al informar sobre el evento deportivo, el periódico Milli Gazete ha utilizado una foto que únicamente mostraba los dedos de las jugadoras de voleibol en lugar de su cuerpo entero.

Un “mal ejemplo” para las niñas

“¡Hija del Islam! Eres la sultana de la fe, la castidad, la moral, el pudor y la decencia, no la del patio de recreo”, reza el mensaje con el que el fundador de la asociación religiosa Centro de Investigación Científica e Intelectual (IFAM), Ihsan Senocak, recrimina el comportamiento de las atletas.

“¡No te dejes engañar por las pantallas y los hermanos barbudos que llaman ‘sultán’ a las víctimas de la cultura popular! ¡Eres nuestra esperanza y nuestra oración! Eres hija de madres que ‘son tímidas para mostrar su nariz'”, añade.

El controvertido tuit ha desatado una ola de indignación en los círculos laicos de Turquía, reflejado en un sinfín de respuestas en Twitter que rechazan del plano la visión de la mujer defendida por Senocak.

“No son hijas del islam, son individuos exitosos y libres de la República”, “Cada vez que las mujeres tienen un éxito, alguien les dice ‘Basta, es una orden del Islam; “Esto es voleibol, deportes… Con tales declaraciones alejas a la gente del Islam”, son algunos ejemplos.

En el canal de YouTube del periodista Cuneyt Ozdemir, Senocak ha defendido sus palabras argumentando que tiene derecho a la libertad de expresión y que el islam abarca los ámbitos de la vida y “se vive como todo o como nada”.

“Me dirigí a las chicas musulmanas. Cuando ellas (las jugadoras de voleibol) son aplaudidas, las generaciones recién criadas tienden a comportarse como ellas“, ha insistido.

Islamistas y laicos, polarizados

Desde que en 2002 subiera al poder el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Recep Tayyip Erdogan (entonces primer ministro y ahora presidente y jefe de Gobierno), en la sociedad turca ha aumentado la polarización entre laicos y religiosos islamistas.

El debate se ha visto atizado por la salida de Turquía, el pasado día 1 de julio, del Convenio de Estambul, el principal tratado internacional para combatir la violencia machista, que siguió a la prohibición del alcohol durante la pandemia y al cambio del sistema educativo del país, que abrió más espacio a las escuelas religiosas.

Las reacciones hacia las deportistas de Turquía

No obstante, la reacción “abrumadora” de indignación y rechazo a las críticas islamistas contra las deportistas es vista por algunos como reflejo de un desarrollo prometedor para muchas mujeres en Turquía.

Así, el politólogo Deniz Parlak ha declarado a la prensa turca que la ola de islamización promovida por el AKP de Erdogan no ha logrado la aceptación social generalizada que pretendía el Gobierno.

En esa visión coincide Yildiz Ecevit, socióloga y presidenta de la Asociación de Estudios de Género y de la Mujer de Turquía.

A pesar de todos los esfuerzos de islamización de los últimos años, los islamistas radicales siguen siendo una “minoría marginal”, que no ha podido ganar un mayor terreno social, ha indicado a Efe Ecevit.

“Las organizaciones de mujeres, las organizaciones LGBT+, su lucha creciente en los últimos años y los avances laicistas de la república siempre me hicieron ser optimista“, ha añadido.

“En los últimos años hubo iniciativas dirigidas a las instituciones. El último ejemplo es el Convenio de Estambul. Pero mantengo mi optimismo especialmente por la juventud que defiende su estilo de vida“, ha insistido la experta.