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Simón: "Con 'Feria' no he tratado de ser disruptiva y eso es parte de su éxito"


  • Escrito por Carmen Sigüenza y Cristina Bazán
  • Publicado en La Zurda

El debate que ha abierto “Feria”, de la periodista Ana Iris Simón, es indiscutible. Sin embargo, la autora asegura que parte del éxito que ha tenido el libro se debe a que no ha tratado de ser disruptiva, sino que en él habla de su familia, del pueblo en el que se crio, de sus vivencias y también de sus frustraciones como parte de “la primera generación que vive peor que sus padres”.

“Ser rompedor en un mundo en el que ser único es lo que está más valorado acaba convirtiéndose en la norma. Y el que no trata de subvertir nada y trata de hablar de su familia, con el lenguaje con el que habla a su familia, al final es el que se convierte en diferente”, asegura la autora en una entrevista con Efeminista en la 80 edición de la Feria del Libro de Madrid.

En el libro hay incertidumbre, preguntas sin respuestas y reflexiones sobre la propiedad y los imperativos sociales, esos por los que “quizá nos hemos creído lo de la libre elección y lo del progreso y lo de la democracia liberal como única arcadia posible”, argumenta Simón en “Feria”.

Ana Iris Simón en la Feria del Libro

Pregunta: ¿Qué supone para usted estar en la Feria después de dos años y medio?

Respuesta: Mucha alegría, porque Feria (Círculo de Tiza) salió en octubre del año pasado, pero no había podido todavía, salvo en el Día del Libro, encontrarme con los lectores. Que al fin y al cabo siempre te escriben por Twitter, por Instagram, por redes sociales que nos acercan mucho. Pero no es lo mismo que vengan familias enteras como vienen a la Feria y te digan: “tu libro se lo compró mi hija y se lo ha dejado a la abuela y nos lo hemos pasado entre todos”. Es precioso.

También por sentir el cariño de los libreros, que a mí personalmente me han ayudado un montón. Me dieron un premio y no solo eso, sino el premio de ser recomendado. Vino un chico con su novia a decirme que era librero y que la había conocido recomendándole mi libro. Y yo decía: “que presión ahora para el segundo libro. Si esta relación depende de que yo escriba, tengo que escribir algo maravilloso porque como escriba una birria lo deja”.

Es precioso conocer esas historias suyas que ya forman parte de tu libro. Conocer a la gran familia, por supuesto, de los libreros que día a día están apoyándonos a los autores, a las editoriales, a los editores, a las editoras y a todo. Es maravilloso.

P: Su libro ha sido un fenómeno y ha conectado con mucha gente, ¿por qué cree que ha conectado así?

R: Yo creo que depende de cada uno. Cortázar tiene una frase que a mí me gusta mucho, que dice que cuando uno subraya un libro, el subrayado es uno. Entonces viene una persona y me dice: “pues a mí me ha encantado porque soy de tu generación y siento que estoy en Madrid, pero realmente estoy en cierto modo obligado por las cuestiones materiales, porque no hay trabajo en mi pueblo”.

Viene otro y le ha encantado la parte más familiar. Otra gente se ha quedado con la parte más política del libro que yo creo que es lo que más se ha hablado, que la tiene, pero que no es solo eso.

Pero creo además que ha conectado por un lado por la pérdida de sentido, por la modernidad líquida en la que en la que vivimos, por hablar de ella, y por enfrentarse en cierto modo a ella. Y también por hablar de cuestiones materiales, de la pérdida de derechos básicos como el derecho a la vivienda de mi generación. Tiene algo muy generacional, pero no solo, yo creo que ha sido eso parte del éxito. Y hablar normal de la gente normal, que creo que pocas veces se hace.

“Con Feria no he tratado de ser rompedora ni disruptiva”

P: Pero a la vez ha servido también de crítica para muchos que la catalogan de literatura conservadora…

R: Claro. Yo creo que una clave del éxito de “Feria” es que no he tratado de ser disruptiva ni rompedora. Ser rompedor en un mundo en el que ser único es lo que más está valorado acaba convirtiéndose en la norma. Y el que no trata de subvertir nada y trata de hablar de su familia, en el lenguaje en el cual habla a su familia y en el cual hablan los del bar debajo de su casa al que baja a tomarse el café, al final es el que se convierte en diferente. Yo creo que también eso es parte del éxito y del cariño con el que lo trata la gente.

P: Quizá está tirando por tierra muchos conceptos vistos por el establishment cultural. De pronto le está llamando a las cosas por su nombre…

R: Sí, supongo. Y yo también pertenezco a él. Yo he escrito muchos años en Telva. Siempre he dicho que mi historia laboral es una historia de suerte. Yo he trabajado toda mi vida en revistas, formo parte de eso.

Y Feria es a la vez hablar de mi pueblo, de mi familia, pero desde la posición de vivir en Malasaña, que era donde vivía yo y de escribir desde ahí, de una caída del caballo, precisamente porque yo viví lo otro, porque yo sí que viví ese establishment cultural y me sitúo en él. No puedo salirme de él porque es lo que me ha dado de comer y en lo que he estado muchos años.

“Este era un libro para que me leyese mi familia”

P: ¿Cree que este libro va a condicionar su nueva escritura?

R: Yo espero que no. Al fin y al cabo yo estaba escribiendo en Círculo de tiza, que es una editorial maravillosa, pero pequeña. No estaba escribiendo en Planeta y sabiendo que iba a tener un montón de lectores. Era un libro hecho para mi padre, como siempre digo, y para que me leyese mi familia. No sé si el hecho de saber que lo iba a leer tanta gente me habría condicionado, pero yo creo que no, porque la mayor parte de los lectores lo que hacen es tratarlo con mucho respeto y cariño, volver a sus propios pueblos, volver a sus propias familias.