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1993: el primer convenio laboral que incluyó a las parejas homosexuales


Todas las victorias tienen un camino lleno de paradas o estaciones, como en un viaje. Sin embargo, una vez se llega a la meta, conviene no olvidar el trecho recorrido ni las experiencias aprendidas, no aparcarse en los avances y seguir adelante, hasta más lejos.

En 1989-1993 en Catalunya habían sucedido varias cosas que sumaron y aumentaron la sensibilidad de la población hacia las personas lgtb. En 1991 había sido asesinada en el Parc de la Ciutadella de Barcelona la mujer trans Sonia Rescalvo por parte de skin-heads. Un terrible crimen de gran eco mediático y de condena por parte de las entidades ciudadanas.

Desde 1989 la abogada Mª José Varela defendía, tribunal tras tribunal a Juan Reina quien reclamaba la indemnización por la defunción de su compañero, según establecía el convenio laboral del patronato municipal de guarderías de Barcelona, donde aquel trabajaba. Dicho convenio reconocía a las parejas de hecho, pero como no especificaba nada más.

El Ayuntamiento se negó a reconocerle ese derecho, un yuntamiento gobernado por las izquierdas, PSC y PSUC (ICV). Desde la Coordinadora Gai-Lesbiana (CGL), -que mantenía una relación muy positiva con esa institución-, no dudó el querellarse en favor de Juan Reina que había cuidado a su compañero en el Hospital Clínic de Barcelona, afectado de vih/sida, hasta que murió.

Quiero poner el énfasis en que a pesar de las subvenciones que recibía la CGL por parte del Ayuntamiento de BCN, (siempre bien justificadas) y de que en la ejecutiva de la coordinadora había personas del PSC y del PSUC(ICV), en ningún momento dudamos en denunciar esa discriminación, por mejores que fuesen las relaciones existentes. Primero son los derechos lgtbi, gobierne quien gobierne. Por otra parte, la CGL tenía sus ingresos propios, garantía de independencia económica. Nada de pasar solamente a base de subvenciones.

También en aquellos años había hecho mella la campaña anti-discriminatoria “Democracia es igualdad”, cuyo video y spot de tv podéis encontrar en internet. Era sabido que por causa del vih/sida, la defunción del titular de un contrato de alquiler de vivienda, dejaba en la calle a su pareja (problema que solucionamos con la LAU de 1994). En todo el estado se reclamaba una ley de parejas de hecho.

En aquellos años ya crecía Chueca en Madrid a toda velocidad, con un Orgullo cada vez mayor, mientras que en Catalunya ni masivo Pride (tardó hasta 2008), ni demasiada unidad entre entidades lgtb.

En este contexto, llegó la asamblea de funcionariado y [email protected] del Ayuntamiento de Sabadell, donde yo trabajaba desde 1980, asamblea convocada para aprobar el convenio colectivo 1993-1994. Sinceramente no costó mucho conseguir el primer convenio laboral del estado con inclusión de las parejas del mismo sexo. Tras hablar con los sindicatos mayoritarios, en aquella asamblea se aprobó por mayoría absoluta de [email protected] cerca de 800 personas asistentes, una serie de apartados relativos a las parejas homosexuales. El texto fundamental que se introdujo provenía de una sentencia que había conseguido la abogada MªJosé Varela, en otro caso de reclamación respecto a la indemnización por causa de muerte en un accidente de tráfico. Ella obligó a que la agencia de seguros abonase la cantidad estipulada a la pareja sobreviviente, gracias a la sentencia del juez que definió la relación de pareja entre dos personas del mismo sexo, en relación al matrimonio, como “análoga relación de afectividad con independencia de la orientación sexual”. Una frase crucial y simple que definía muy bien en aquellos años, -todavía lejanos al matrimonio igualitario- como podían equipararse derechos matrimoniales a las parejas del mismo sexo.

El primer Conveino Rosa

Así pues, la asamblea de [email protected] que abarrotaba la platea del teatro La Farándula de Sabadell, accedió a las propuestas avaladas por CCOO, UGT y CSIF, que consistieron en los siguientes añadidos al convenio laboral de 1993-1994:

A.- Régimen disciplinario

Se considerará falta grave la persecución sexual con especial tratamiento cuando se ejerza desde posiciones de superioridad jerárquica con independencia de la orientación sexual de los implicados.

B.- Indemnización por muerte o invalidez.

Los trabajadores municipales, o, en su caso, sus cónyuges o parejas que convivan (con independencia de la orientación sexual de ésta), recibirán una indemnización de dos millones de pesetas por muerte o invalidez del trabajador producida por accidente laboral.

C.- Disposición adicional

Todos los beneficios y derechos pactados en ese convenio relativos a cónyuges y/o parejas de los trabajadores/as, se aplicarán en la misma medida para las parejas de hecho con independencia de la orientación sexual”.

Este importante paso enseguida se replicó en treinta convenios municipales y en la empresa privada, -como fue el caso de La Caixa-, impulsado por UGT. La opinión pública y el mundo sindical ya estaban bastante sensibilizados tanto por los antecedentes antes citados, como por el caso de una empleada de Telefónica, que se tomó los quince días de permiso por formación de pareja. En aquellos momentos -a partir de 1994- ya aparecieron los registros municipales de parejas y la Coordinadora Gay-Lesbiana había editado una Guía Anti-discriminatoria, subvencionada por el Ministerio de Asuntos Sociales (con Matilde Fernández), que relacionaba todas las maneras dedemostrar la convivencia y las sociedades que entre dos personas podían establecerse. Además, en caso de necesidad, se podía pedir a un notario un acta de convivencia. La asesoría jurídica de la CGL mostraba el texto adecuado y hasta facilitaba la dirección de notarías progresistas que nos había facilitado la abogada Mª José Varela, redactora en parte de dicha guía.

En definitiva, sin estas victorias parciales, no habríamos conseguido la primera ley de parejas del estado en Catalunya (30 de junio de 1998), y cuando la obtuvimos, ya reclamábamos el matrimonio.

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