LA ZURDA

Inmigración, trabajo, economía... los roces que se vislumbran en el Gobierno de coalición

Una vez sorteado el primer choque manifiesto entre los dos socios del Gobierno de coalición por la aprobación de la ley de libertad sexual, el PSOE y Podemos planean los mecanismos para afrontar tensiones en temas como la inmigración, las políticas laborales y, sobre todo, las políticas económicas.

La coalición ha escenificado que las comisiones de seguimiento del pacto de Gobierno y del trabajo parlamentario reunidas ayer cumplen de momento con su función de resolver algunas diferencias, al haber pactado una salida ante las quejas de Podemos por el posible retraso en la aprobación de la ley de libertad sexual.

Sin embargo, sigue en el tintero cómo afrontará el Ejecutivo la política migratoria defendida por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska y el cumplimiento de la sentencia europea que avala las devoluciones en caliente, un asunto controvertido con el que dirigentes de Unidas Podemos como Rafa Mayoral o Jaume Asens ya han expresado sus diferencias.

La inmigración estuvo sobre la mesa ayer, cuando el Gobierno negó que pretenda endurecer el derecho al asilo, indican fuentes de la negociación, aunque ambas partes tendrán que retomar este asunto sobre la base del acuerdo de investidura.

"Se elaborará una nueva ley de asilo que se adapte a los nuevos retos de la movilidad global y que tenga en cuenta las nuevas realidades sociales", se limita a decir ese acuerdo.

Pero es previsible que Podemos busque convertir España en un referente europeo en la defensa de los derechos humanos, después de llevar en su programa medidas como el cierre de los centros de internamiento de inmigrantes.

Ha despertado también recelos desde el mismo día de la firma del acuerdo de Gobierno el alcance de los cambios en el mercado laboral, pues Unidas Podemos defendía que la reforma se derogaría entera, mientras desde el PSOE se circunscribieron los cambios a aspectos concretos.

"Sería una frívola si dijese que de un golpe derogo la reforma laboral", ha admitido este viernes la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que ya asumió que los cambios se harían por partes. Y así ha sucedido, al impulsarse esta semana el primer cambio para impedir los despidos por bajas laborales.

Pese a todo, la ministra de Trabajo sostiene que cumplirá lo establecido en el acuerdo de Gobierno, que técnicamente, a su juicio, es una derogación, "aunque cada uno puede apellidar a la criatura como desee".

Uno de los temores de Podemos es que el PSOE se doblegue ante los poderes empresariales y ante Bruselas a la hora de aplicar recortes, aunque, en el acuerdo, ellos mismos se comprometen a controlar el gasto público.

Incluye el pacto la subida del IRPF para contribuyentes con rentas superiores a los 130.000 euros y un tipo mínimo en el impuesto de sociedades para las grandes empresas, medidas que la formación morada buscará impulsar cuanto antes para sostener el incremento del gasto previsto en los presupuestos.

"Habrá tropiezos, pero es un Gobierno que comparte partitura y tiene diferentes músicos", ha asegurado hoy la ministra de Trabajo, que ha quitado hierro a los desencuentros, como ya hizo ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y también ministras como la de Hacienda, María Jesús Montero, y la de Igualdad, Irene Montero, cuya ley centró ayer toda la atención.

Tanto el PSOE como Podemos remarcan la cordialidad y fluidez de sus relaciones y quitan hierro a las diferencias, que, en todo caso, se irán acentuando a medida que avance la legislatura, aunque por el momento fuentes de la negociación remarcan avances como la puesta en marcha de la mesa de diálogo con Cataluña, la subida del SMI o el apoyo a las demandas de los agricultores ante los bajos precios de sus productos. EFE.