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En el Parlamento de Galicia se quedan los tres partidos clásicos

  • Escrito por Ana Martínez
  • Publicado en Nacional

Lo sucedido este domingo devuelve a Galicia al escenario en el que únicamente eran tres los partidos con representación parlamentaria, PP, PSOE y el BNG, los 'clásicos'.

En 1997 el electorado se rindió a Manuel Fraga, que cosechó una aplastante victoria, con 42 escaños, por los 18 de la época dorada de Xosé Manuel Beiras en el Bloque y los 15 de la coalición de izquierdas abanderada por el PSOE junto con Esquerda Unida y Os Verdes.

En 2001, los socialistas volvieron a tener menos porcentaje que los nacionalistas, aunque igual número de asientos, con 17 cada uno por los 41 del PP. En 2020, en unas inciertas elecciones en medio de la pandemia, Núñez Feijóo está todavía a tiempo de igualar los asientos que abrochó su antecesor, pues el PP se disputa con el PSOE un escaño, el resultante de un puñado de votos concentrado en las mesas de Sanxenxo (Pontevedra).

Con el 99,6% escrutado, la balanza se inclina a favor del PSOE, pero, con el recuentro del voto emigrante, éste podría ir a parar finalmente al PP. Sea como fuere, es algo que está por dilucidar y, de momento, los datos son los que son: el Partido Popular iguala su resultado de 2016 y 2012 y el PSdeG es el que tiene 15 parlamentarios, frente a los 14 de la pasada convocatoria.

En 2009, cuando Alberto Núñez Feijóo ganó por vez primera, con 38 actas, solamente había tenido como rivales al PSdeG y al BNG. En 2012 irrumpió Alternativa Galega de Esquerda (AGE) con nueve escaños y pasó a haber cuatro grupos en el hemiciclo. En 2016, el lugar de AGE lo ocupó el partido instrumental En Marea, y, de nuevo, eran cuatro las formaciones.

En esta ocasión se ha quedado fuera el denominado 'rupturismo gallego', que incluso ha competido entre sí, pues tras las fragmentación por las luchas internas ha acabado concurriendo el líder de Podemos en la Comunidad, Antón Gómez Reino, bajo la marca Galicia en Común-Anova Mareas, y Pancho Casal con Marea Galeguista.

No ha pescado en ese caladero el PSdeG de Gonzalo Caballero, que en el peor de los escenarios igualaría los 14 diputados de 2016 y en el mejor disfrutaría de 15. Con todo, no se ha situado como el segundo partido en la terna. Ha perdido peso.

En Marea, que en 2016 disfrutó del liderazgo de la oposición, ha desaparecido a través del castigo dado en las urnas a sus dos divisiones. El que ha resurgido, y sobremanera, es el BNG de Ana Pontón que, con 19 escaños, el mejor resultado alcanzado en toda su historia, está muy por detrás del PP pero bastante por delante del PSOE.

El Bloque gobernó la Xunta con el PSOE entre 2005 y 2009, pero después se sumió en una profunda crisis en la que perdieron su recuperación en el Congreso, la cual recuperaron el año pasado con Néstor Rego.

La organización nacionalista encaró, como coloquialmente se dice, una larga travesía por el desierto desde que el frente se escindiese en 2012 y Xosé Manuel Beiras, uno de sus históricos, abandonase y empezase un camino que algún tiempo después se llamaría Anova y en el que, más pronto que tarde, empezó a coquetear con la formación morada que lidera Pablo Iglesias. Ana Pontón se ha nutrido del hundimiento de esa hazaña, la cual busca reinventarse.

Galicia en Común ha contado con el 3,93% de los apoyos y Marea Galeguista con un 0,22. Vox, que no presentaba un cabeza de cartel para situarse al frente del Gobierno pero sí provinciales y aspiraba a meter la cabeza en el Pazo do Hórreo, ha quedado fuera, con un 2,03% del respaldo, y lo mismo le ha ocurrido a Ciudadanos, que apostó por la periodista Beatriz Pino y logró un 0,75%.

A diferencia de lo ocurrido en Euskadi, el PP de Feijóo, que resistió a la incertidumbre de la pandemia y a la abstención, de cuatro puntos con respecto a 2016, no quiso coaligarse con Cs.

El PP no pudo festejar esta noche como en la vieja normalidad. "Hoy agradezco el resultado abrumado, pero la celebración será cuando los gallegos la puedan celebrar juntos. Espero que este maldito virus deje de ser un problema y que remontemos", ha dejado caer Núñez Feijóo que, desde el atril, se ha acordado de los suyos.

De su fallecido padre Saturnino, de su madre Sira, de su hermana Micaela, de su pareja Eva Cárdenas, la que "siempre está y nunca aparece"; y de su pequeño hijo Alberto, que ahora dejará "de ver los carteles de su padre colgados en las farolas".

Feijóo fue recibido y despedido por los suyos al grito de "presidente, presidente", y, de fondo, el tema "One more time". Precisamente tomó el guante de ese "una vez más" para corear él mismo: "Galicia, Galicia, Galicia y, por cuarta vez, Galicia". EFE.