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Miriam Sansó: "Los científicos españoles tenemos que creernos más que somos buenos"

  • Escrito por Carmen Rodríguez
  • Publicado en Ciencia
La genetista Míriam Sansó. EFE/ Carmen Rodríguez La genetista Míriam Sansó. EFE/ Carmen Rodríguez

Cuando un científico español sale al extranjero se lo "rifan", pero somos "muy humildes" y "nos hace falta creernos, un poco más, que somos buenos". Así lo cree la genetista Miriam Sansó, quien trabaja en un innovador proyecto de detección precoz del cáncer de mama a través de la leche materna.

Pasó cinco años en el hospital Mount Sinai de Nueva York, por decisión propia y porque en la carrera científica es un "requisito no escrito" estar un tiempo en el extranjero, una movilidad que es "una de las ventajas de este trabajo", dice a Efe.

Nacida en Palma de Mallorca en 1979, trabaja en el Vall d'Hebrón Instituto de Oncología (VIHO) y está inmersa, junto a la doctora Cristina Saura, en su proyecto de detectar el cáncer de mama a través de la leche materna, para el que ha conseguido este año la beca Fero-Ghd de 80.000 euros.

Aunque ya están trabajando, esa cantidad no basta para completar la investigación que, con la financiación adecuada, podría estar lista en "un año, dos años", por eso "lo estamos presentado a asociaciones gubernamentales, ONG, fundaciones privadas".

La falta de financiación, el principal problema La falta de financiación -dice- es el "principal problema" de la ciencia en España, junto al exceso de burocracia, pero además "nos falta tener gobernantes que quieran realmente apostar por esto, que no sea solo una manera de conseguir votos, sino que haya un proyecto sobre la mesa a largo plazo, bien pensado y muy claro".

Porque el nivel de la ciencia es muy bueno y el "reconocimiento en el exterior existe. Cuando tú, como español, vas fuera a trabajar se te rifan", sin embargo "nos hace falta creernos un poco más que somos buenos". "Somos muy humildes, creo que nos falta un poco más de garra.

Pero el dinero ayuda, obviamente, sin el dinero no hay nada. Haya o no garra", asegura la genetista, que también está becada por la Asociación Española de la Lucha contra el Cáncer. La irrupción de la pandemia por coronavirus ha aumentado el interés de la sociedad por la ciencia, pero Sansó destaca que ya antes "había empezado un proceso de cambio".

"Al fin y al cabo, los descubrimientos y los resultados se están adaptando cada vez más rápido a la vida cotidiana, con lo cual es interesante lo que pasa en los laboratorios porque llega pronto a la calle". Diagnóstico precoz del cáncer Y lo que pasa en su laboratorio es una idea rompedora.

"Hemos sido los primeros en demostrar que en la leche materna podemos detectar ADN procedente de un tumor de mama". Eso posibilita un diagnóstico precoz. Todo empezó con una paciente embarazada a quien se había diagnosticado cáncer de mama y estaba preocupada por si podría transmitir la enfermedad a su futuro su bebé con la lactancia, por lo que les llevó una muestra de leche de un embarazo previo.

"Le dijimos que no se preocupara, que no había peligro -recuerda-, pero ya que estábamos quisimos analizar la muestra" y vieron que, en aquella leche de 17 meses antes, ya había ADN del tumor. Durante el embarazo y la lactancia el pecho cambia mucho de volumen, forma y densidad, por lo que la mamografía no tiene la resolución adecuada.

Además, las mujeres "están muy centradas en la maternidad y el bebé y no están pensado en eso". La consecuencia es que "se retrasa el diagnóstico y el pronóstico es mucho peor". Con el cáncer hay que "hacer hincapié en la detección precoz, cuando realmente se puede curar es si se detecta en un estadio extremadamente temprano.

Lo que mata al paciente no es el cáncer, es la metástasis". El cáncer, casi peor que esta pandemia El cáncer -señala- es "una enfermedad terrible, casi peor que esta pandemia, ese sí que afecta a muchísima población, pero también me parece superinteresante, porque, al fin y al cabo, el cáncer es fruto de vivir".

Sansó hace una comparación con la vida, que es un proceso evolutivo. Hemos llegado hasta aquí porque a lo largo de los siglos hemos experimentado mutaciones que nos han hecho adaptarnos mejor al medio. El cáncer "es algo similar.

Son mutaciones que se van sucediendo para que el tumor sobreviva, pero suceden en un espacio de tiempo extremadamente corto, es fascinante, porque es pura evolución, pero llevada a un periodo de tiempo de unos años". Apenas traspasada la frontera de los cuarenta, Sansó conoce, como muchos científicos jóvenes, la incertidumbre y la precariedad laboral.

Ahora es investigadora postdoctoral senior en el VIHO, pero ya se prepara para lanzar su propia carrera. Su propio laboratorio Un paso "difícil, porque no hay mucho hueco para poder pedir proyectos y becas cuando dependes de un superior", aunque ella tiene "la gran suerte" de contar con el apoyo de su supervisora, la jefa del grupo de genómica del cáncer en el VHIO, Ana Vivancos.

Un camino que puede llevarle de vuelta a su tierra natal, pues está en trámites para empezar un laboratorio propio en el Hospital Son Espases de Palma de Mallorca. Con la genómica oncológica en la medicina de precisión -su especialidad- se secuencian tumores para que, a través de las mutaciones que encuentran, se utilicen terapias específicas para cada persona.

Es un campo "en expansión -destaca-. Vall d'Hebron es pionero, en España y Europa, en este tipo de ensayos clínicos (...) Mi intención es seguir en la medicina personalizada y en la genómica oncológica aplicada al paciente y, en paralelo, con proyectos de investigación". EFE.