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Mateu Casañas: "Con el confinamiento los niños han descubierto la gastronomía"

  • Escrito por Jose Oliva
  • Publicado en Nacional
El cocinero Mateu Casañas (i), chef del restaurante Disfrutar, junto con Oriol Castro (c) y Eduard Xatruch (d), ha dicho en una entrevista con EFE que "el confinamiento por la pandemia ha hecho que los niños, que son el futuro de la gastronomía, hayan descubierto que comer es algo más que sentarse a la mesa". EFE/ Marta Perez El cocinero Mateu Casañas (i), chef del restaurante Disfrutar, junto con Oriol Castro (c) y Eduard Xatruch (d), ha dicho en una entrevista con EFE que "el confinamiento por la pandemia ha hecho que los niños, que son el futuro de la gastronomía, hayan descubierto que comer es algo más que sentarse a la mesa". EFE/ Marta Perez

El cocinero Mateu Casañas, chef del restaurante Disfrutar, junto con Oriol Castro y Eduard Xatruch, considera que "el confinamiento ha hecho que los niños, que son el futuro de la gastronomía, hayan descubierto que comer es algo más que sentarse a la mesa".

En una entrevista con EFE, Casañas señala que "con la pandemia, que nos ha mantenido confinados en nuestras casas, las unidades familiares hemos convivido más y han cobrado más importancia, y los niños han descubierto que comer es algo más que sentarse y que no hace falta comer rápido para comenzar una nueva actividad".

Pensando en esos niños, los tres cocineros de Disfrutar y del también restaurante Compartir Cadaqués no dudaron en colaborar en el proyecto Childfood para elaborar un libro de recetas destinado a los más pequeños: "Se trata de transmitir a los niños la gastronomía, las ganas de aprender, teniendo en cuenta que la enseñanza es un paso importante en una sociedad si queremos cambiar las cosas".

Han participado en Chilfood veintitrés chefs de todo el mundo, entre ellos Andoni Luis Aduriz (Mugaritz), el italiano Massimo Bottura (Osteria Francescana), el norteamericano Dominique Crenn (Atelier Crenn), el argentino Francis Mallmann (Garzón y Francis Mallmann 1884), el colombiano Manuel Barrientos (El Cielo) o el peruano Virgilio Martínez (Central Restaurante).

La apuesta por los más pequeños es clave, para Casañas, "si queremos creer en el futuro de la gastronomía", que pasa por "construir elaboraciones más o menos nuevas, sin olvidar nunca la tradición". Opina el chef barcelonés que "los niños de ahora se implican en la gastronomía porque las familias también se dedican, y tratar de cuidarnos y vivir más o menos de una forma sostenible ya no son tópicos ni frases que se lleva el viento".

En estos días de confinamiento, "los niños han comprobado que la comida es algo que hay que preparar, ir a buscarla, hay que pensar qué vamos a comprar, qué vamos a elaborar, hay que meditar, hay que trabajarlo y merece mucho respeto".

Desde el productor, que tiene que parcelar una tierra y pensar qué va a cultivar, hasta nosotros que acabamos comprando, elaborando y consumiendo y teniendo mil y una recetas, todo eso conforma "nuestra vida y nuestra historia".

Y añade Casañas: "Sin necesidad de ponernos trascendentes, la gastronomía es cultura, y lo único que hay que hacer es no olvidarlo e intentar que las nuevas generaciones continúen apostando por esa cultura". Y en esa cultura, advierte, no son necesarios demasiados artificios ni tecnologías: "Al fin y al cabo para comer hay que sentarse a una mesa y coger unos cubiertos".

Dejando de lado "las desgracias personales que ha habido y todavía habrá, y el sufrimiento por la salud y por el ámbito laboral", piensa Casañas que alguna enseñanza positiva se puede extraer de esta experiencia: "Estar más con los tuyos, entender que la vida sigue y puede continuar aún con cierto decrecimiento".

En relación a la alta gastronomía, percibe el cocinero barcelonés que seguramente no se podrá mantener la misma estructura y visión comercial, y "sin renunciar a luchar por lo que somos y lo que hemos venido haciendo hasta ahora", el sector "tendrá que reconvertirse y no sé si reinventarse, pero sí adaptarse".

Asume que "el riesgo de que el sector desaparezca siempre existe, y si algo nos ha enseñado este episodio es que la vida es volátil; y quizá hay zonas del mundo donde la gente lo tiene más asumido, porque se lo encuentran cada día, y en el hemisferio norte no lo teníamos tan aceptado".

A su juicio, "resulta complicado que la alta gastronomía se reconvierta en comida para llevar, porque tanto la alta gastronomía como la gastronomía tradicional tiene mucho que ver con la relación directa con la persona que está cocinando para ti en ese momento".

Alternativamente, se pueden buscar "caminos que permitan llevar cierta parte de la alta gastronomía a las casas de la gente, como una forma para abrir nuevas vías de negocio que den sentido al trabajo que hacemos cada día en nuestros restaurantes", pero "restaurantes donde vaya la gente a experimentar cosas únicas solo pueden existir de cuerpo presente y teniendo una comunicación al minuto del cliente con el cocinero y el personal de sala".

En estas vías trabajan ya en Compartir desde mediados de mayo, y ahora también han extendido la filosofía del "take away" al Disfrutar, "para llevar a los hogares una selección de la carta de aperitivos".

De todos los proyectos que tenía el trío de chefs, el más perjudicado, admite Casaña, ha sido el negocio que estaban preparando de cátering, Disfrutar Eventos, "un proyecto que el coronavirus se llevó por delante, porque estaba previsto que tuviera su bautismo con el Movile World Congress, que finalmente se suspendió". EFE.