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De Gürtel a Sánchez en ocho días

  • Escrito por Patricia de Arce.
  • Publicado en Nacional

La sentencia de Gürtel, dictada hace hoy un año, cambió el rumbo político de España en poco más de una semana; ocho días frenéticos hasta la moción de censura que acabó con el Gobierno de Mariano Rajoy y llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa.

Cuando la aprobación de los Presupuestos en el Congreso despejaba -aparentemente- la legislatura y daba un respiro a Rajoy, cuando todo eran parabienes... Llegó esta sentencia y lo precipitó todo. Y si el 24 de mayo de 2018 Rajoy despertaba con unas cuentas aprobadas que aparentemente le iban a permitir agotar la legislatura, ocho días después perdía el Gobierno.

Este es un relato de aquella semana (más un día) en que todo cambió.

24 de MAYO.LA SENTENCIA MÁS DEMOLEDORA

Poco antes del mediodía de aquel jueves la Audiencia Nacional hacía pública la sentencia del caso Gürtel. Era demoledora. No solo por los 33 años de cárcel para el extesorero del PP Luis Bárcenas.

También condenaba al partido y a la exministra Ana Mato por lucrarse con la trama, daba por probada la caja B de los populares desde al menos 1989 y dudaba de la credibilidad de Mariano Rajoy al negar esa contabilidad paralela en el juicio.

En vano, los dirigentes del PP trataron de quitar hierro al asunto e incluso el Gobierno subrayaba que los hechos no le afectaban "en modo alguno". Nada más lejos de la realidad. Mientras Ciudadanos admitía que se tenía que replantear su apoyo al Gobierno, Podemos instaba al PSOE a presentar una moción de censura.

Y aquella tarde, Pedro Sánchez reunía de urgencia a su equipo en Ferraz. Su plan para desalojar a Rajoy se ponía en marcha.

25 DE MAYO. SÁNCHEZ PRESENTA SU MOCIÓN

A primera hora de la mañana el PSOE confirmó que iba a registrar su moción de censura. Lo hizo poco después, antes incluso de que Pedro Sánchez tratase el asunto con su Ejecutiva.

El secretario general compareció en Ferraz para pedir a los 350 diputados del Congreso su apoyo a esta moción con la que quería recuperar la "dignidad" de la democracia, además de asegurar que convocaría elecciones "cuanto antes". Una primera promesa que, por cierto, no cumplió.

Rajoy también compareció de urgencia en La Moncloa para lamentar que Sánchez quisiera gobernar "a cualquier precio" y advirtió de que un Gobierno con apoyo de los independentistas era "inviable".

Algo que por cierto en esas horas habían sugerido voces socialistas -críticos con la dirección- que advertían del peligro de depender de los nacionalistas.

26 DE MAYO. EMPIEZA EL BAILE

El PSOE empezaba a tantear a los partidos mientras avanzaba su intención de gobernar en solitario y reiteraba su compromiso de convocar comicios en "unos meses". Podemos dejó claro su apoyo desde el principio; Ciudadanos dejó claro que rechazaría esa moción "irresponsable" y el resto prefirió, en aquel momento, no dejar nada claro.

El PNV, por ejemplo, hablaba de analizar la "seriedad y viabilidad" de la moción mientras los independentistas pedían apoyo a los "presos políticos y exiliados". Incluso Gabriel Rufián instó a Sánchez a visitar a Oriol Junqueras en prisión para pedirle su apoyo. Y el PP insistía en criticar al "judas" Sánchez y sus intereses "personales".

27 DE MAYO. NADA QUE NEGOCIAR

Con esa premisa avisaba el PSOE a sus potenciales apoyos. No pensaba negociar nada para lograr su voto en la moción de censura, porque consideraba que ese instrumento era la "única alternativa" para acabar con la "ingobernabilidad" del país, dijo aquel día José Luis Ábalos.

Los independentistas catalanes y Bildu seguían poniendo condiciones sobre la mesa aunque se mostraban ya proclives a apoyar, mientras el PNV mantenía la incógnita. Y Mariano Rajoy decidía, por su parte, liberar su agenda ante la batalla final que se avecinaba.

28 DE MAYO. EL PSOE AVALA AL LÍDER

EL Comité Federal del PSOE avaló por unanimidad la moción de censura, aunque Sánchez tuvo que escuchar a algunos de sus críticos que, como Susana Díaz o Emiliano García-Page, le advertían de que no podía hacer concesiones al independentismo y pedían elecciones pronto.

Pablo Iglesias anunciaba una consulta a las bases de Podemos sobre la moción y Albert Rivera se ofrecía a Rajoy para buscar con él un final "ordenado" convocando elecciones. Y Ana Pastor puso fecha a la gran cita: Sería dos días después, el 30 de mayo.

Los socialistas, mientras, intensificaban los contactos y Sánchez se centraba en los más duros de pelar: Aquella noche el líder socialista llamó al presidente del PNV, Andoni Ortuzar.

29 DE MAYO. SÁNCHEZ SE ABRE A NEGOCIAR UNA FECHA ELECTORAL

Quedaban dos días para la moción y Sánchez seguía haciendo cuentas para sumar los apoyos necesarios, porque aún, al menos oficialmente, no contaba con los 176 votos necesarios. En esta jornada se sucedieron las reuniones entre los socialistas y otros partidos -algunas en el Congreso, otras lejos de los focos- mientras el líder socialista ofrecía públicamente consensuar con el resto de grupos una fecha para celebrar elecciones generales.

También se intensificaban los mensajes: Sánchez avisaba al resto de la oposición de que "no había cálculo político" que justificara su negativa a echar a Rajoy. Podemos ayudaba con más presión, cuando su líder, Pablo Iglesias, anunciaba su intención de presentar otra moción de censura si Sánchez fracasaba en su intento.

30 DE MAYO. MÁXIMA INCERTIDUMBRE

En la víspera del debate de la moción, el PSOE no tenía aún amarrados todos los votos. La incertidumbre era total, porque quedaba convencer al PdeCat pero sobre todo al PNV, que mantuvo la incógnita casi hasta el final.

Fueron horas en las que se especuló mucho sobre la posibilidad de que Mariano Rajoy dimitiera para acabar con las pretensiones de Sánchez, pero el PP despejó la duda. "No hay esa opción", dijo aquel martes el entonces coordinador del partido, Fernando Martínez-Maíllo.

31 DE MAYO. EL DESENLACE

Llegó el debate de la moción de censura, y Pedro Sánchez la defendió ante el pleno del Congreso con un primer mensaje dirigido a Rajoy: "Dimita ahora y todo terminará", mientras insistía en que su iniciativa era necesaria por "higiene democrática".

"Esta moción ha llegado al asalto, con nocturnidad y alevosía", dijo, por su parte, Rajoy, quien acusó a Sánchez de oportunista y defendió la honradez de los 'populares' a pesar de la sentencia que les había llevado hasta ese momento.

El debate se interrumpió a mediodía y Rajoy se fue a comer con los suyos. Ya no volvió al Congreso aquella tarde en la que recibió la dramática llamada de Ortuzar que le anunciaba el apoyo del PNV a la moción.

Ni siquiera regresó para decir que no pensaba dimitir, le dejó ese mensaje a su secretaria general, María Dolores de Cospedal. El escaño vacío de Rajoy, ocupado por el bolso de su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, fue la imagen del principio del fin.

Como lo fue también la salida del presidente, ya de noche, del restaurante al que fue a comer y en el que se refugió durante horas tras conocer su caída.

1 DE JUNIO. PEDRO SÁNCHEZ, PRESIDENTE

La suerte ya estaba echada, y la cuarta moción de censura presentada en democracia fue también la primera en salir adelante. Se aprobó por 180 votos a favor e hizo a Pedro Sánchez presidente del Gobierno. "Suerte a todos ustedes por el bien de España".

Con esta frase se despedía de la Cámara Mariano Rajoy. Fue, además, el primero en cruzar el hemiciclo para estrechar la mano del nuevo inquilino de La Moncloa antes de marcharse. Se abría entonces un nuevo ciclo político en el que en menos de un año ha pasado, también, casi de todo. Pero eso es ya otra historia.