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De la Joya al juez: "Creo que Ligorría cobró. Aquí ha cobrado todo Cristo"

El empresario Adrián de la Joya declaró al juez del caso Villarejo que el exembajador de Guatemala en Estados Unidos Julio Ligorría cobró por colaborar en el proyecto Pit, encargo del naviero Ángel Pérez Maura al excomisario para evitar su extradición a Guatemala y las pesquisas contra él.

Así lo expuso el empresario cuando fue puesto a disposición del juez Manuel García Castellón a raíz de su detención el 8 de mayo junto a los hermanos Ángel y Álvaro Pérez Maura y el abogado Enrique Maestre, que fue quien, a través de su amistad con De la Joya, les puso en contacto con Villarejo. "Ligorría era un hombre de mucha influencia en Guatemala y podía ayudar al caso y ayudar al señor Pérez Maura.

Es más, creo que Ligorría cobró de todo esto, No tengo la certeza porque no me meto en los negocios de los demás. Pero creo (...) que ha cobrado en este asunto. Por ninguna gestión concreta. Por estar, por estar cobró". "Pero también -añadió- cobró un lobby americano muy importante de Washington y un abogado americano que no me acuerdo del nombre para nada.

Yo sé que aquí ha cobrado todo Cristo", confesó. "¿Y usted?", le inquirió en ese momento el juez, al único -junto a su abogado- al que accedió responder. "Pues yo no, ¡joder!", le espetó un airado De la Joya. "Es lo raro", insistió el magistrado con escepticismo tras haber obtenido de él varias veces esa negativa.

"Pues sí, yo pareceré gilipollas, pero yo no he cobrado ¡coño! Es que ya no sé cómo decirlo", respondió cada vez más alterado hasta que García Castellón le tuvo que recordar que se encontraba "en una sala judicial", y el empresario terminó pidiendo disculpas y justificándose: "es mi forma de ser".

A lo largo del interrogatorio, este acaudalado empresario que vive entre Madrid y Suiza, para lo que hasta hace poco -según el mismo desveló- utilizaba su avión privado, mantuvo que no se llevó "una peseta" del proyecto Pit porque Villarejo "no reparte ni con su madre" y explicó que frecuentaba su compañía únicamente porque le divertía estar con él porque cuando estaba España se aburría.

Según dijo, para él el proyecto Pit era "un vuelo gallináceo", mientras que Ligorría -pendiente de declarar como investigado en el caso Villarejo tras haberse librado en 2017 de ser extraditado a Guatemala por corrupción- "es un señor que ha sido un funcionario público y, si se lleva 500.000 en una operación, para él es una fortuna".

"Yo no he cobrado ni de Villarejo, ni de Maura ni de ninguno he cobrado una peseta", insistió, si bien admitió que obtuvo del naviero un contrato de dos millones de euros para que su empresa Serena Digital realizara "un proyecto muy importante de publicidad y marketing meramente audiovisual". "Fue un trabajo superbrillante, no es un montaje.

Es un trabajo serio que soporta ese contrato", le aclaró al fiscal en la vistilla en la que pidió para él una fianza de 200.000 euros para eludir la prisión y que pagó días después. También se le preguntó acerca de las influencias que decía tener Villarejo en la Audiencia Nacional y con el exjuez Baltasar Garzón.

"¿Quién es el mago?", quiso saber García Castellón tras escuchar una conversación en la que De la Joya se refiere así a Garzón. La respuesta inicial fue el mutismo hasta que el juez le conminó a responder: "Le doy 10 segundos".

Tras un breve silencio, el empresario sostuvo que la influencia de Villarejo en la Audiencia Nacional "era cero" y que el excomisario se inventó esa historia "para sacarles más dinero" a los "roedores", apodo con el que se referían a los Pérez Maura, en alusión al popular ratoncito Pérez.

"Era para darnos importancia. Para que Villarejo sacara dinero con el tema del 'mago'", continuó el empresario, que también aseguró en una de esas conversaciones grabadas haber intercedido en una comida con el juez Fernando Andreu para evitar que su compañero Santiago Pedraz enviara a prisión a la hija del exbanquero Mario Conde. "Aunque parezca retorcido es así. No he comido con ellos, ni he hablado de esto. A Andreu le he tratado muchísimo y le estimo muchísimo, pero a Pedraz no le conozco".

En el proyecto Pit, Villarejo puso a disposición de los Pérez Maura, a cambio de 10 millones de euros, toda su maquinaria de influencias tanto en España, como en Guatemala o en Estados Unidos, donde De la Joya y él llegaron a mantener una reunión con Paul Manafort, exjefe de campaña de Donald Trump y actualmente en prisión, en la que se cree que trataron los problemas del naviero.

La Fiscalía lo resumió en la vistilla: De la Joya es quien pone a Villarejo en contacto con una élite "cuasi gansteril". refiriéndose a los Pérez Maura. "Esa es la gran labor que hace como socio de Villarejo".

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