LA ZURDA

Parar para tomar impulso

Hace más de 40 años las mujeres de Islandia paralizaron el país, y nada volvió a ser lo mismo. Con esta premisa los sindicatos mayoritarios han dado diferentes coberturas a la Huelga de Mujeres convocada para este 8 de marzo, día de la mujer trabajadora.

Desde la Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras justifican su paro de dos horas por las consecuencias económicas que supone secundar una huelga. Con sus dos horas de paro pretenden que sea más visual en los centros de trabajo como las mujeres abandonan el puesto, que se abra el debate. La Confederación General de Trabajadores convoca la huelga de 24 horas, y el Sindicato de Estudiantes hace lo propio en el mundo educativo, por lo que sea cual sea tu elección, cualquier represalia empresarial puede y debe ser denunciada.

La revolución feminista no se hará en un día, pero algún tendremos que empezar. Lo importante es crear alarma social, que las mujeres sean conscientes de a lo que están expuestas. El marxismo aportó no en vano el concepto "alienada", con esta huelga se pretende que tomen conciencia de su explotación laboral y su discriminación de género.

Se justifica desde la bancada derecha que la Constitución Española garantiza la igualdad salarial, como si fuesen tablas mágicas del Monte Sinaí, y se cumpliese todo lo allí escrito con la misma seguridad que vemos salir el sol.

En realidad, no hay ninguna voluntad política de hablar de igualdad de derechos entre hombres y mujeres, porque se han estructurado el discurso de una guerra de sexos, cuando de ser una guerra, las mujeres ya empezamos perdiendo.

No se puede perder ni una sola de las oportunidades que se nos brinde para crear opinión feminista y concienciar desde la rigurosidad de los datos que tenemos mucho que decir.

No se aplica la Ley de Igualdad porque al partido en el gobierno, un gobierno en derechas, no le parece oportuno meterse en eso que atañe al 51% de la población.

La masa salarial declarada por los empresarios es de 28.562 euros para los hombres y de 20.850 euros para las mujeres. Desde que Partido Popular está en el gobierno la brecha salarial no ha hecho más que aumentar.

La pobreza tiene rostro de mujer, de mujer joven, de madre, pero también de pensionista, con un 30% menos que los hombres de cuantía en su pensión.

La mujer no puede seguir siendo el complemento del hombre, nunca lo ha sido, y nos negamos a que nos sigan cosificando al lado de, o tengamos que llevar anillo para ser Señoras.

Con un millón de mujeres cobrando 600€ al mes la red familiar es imprescindible para conciliar y desarrollarse personalmente, pero de este millón de personas tenemos cientos no cuentan con ningún tipo de ayuda ni para el cuidado, ni para el mantenimiento de sus hijos e hijas, pongamos en este caso rostro de mujer inmigrante a la pobreza.

No basta con dictar Leyes, necesitamos una transformación social que solo será posible si los hombres de este país toman conciencia a su vez de lo que supone que sus parejas, las madres de sus hijos e hijas, tengan peores condiciones salariales y de trabajo. Que sus hijas sufran acoso sexual y tengan miedo de volver a casa solas. Cuando los hombres sepan que no ha estado ausente la mujer en la lucha por los derechos de los que ahora disfrutan.

Ninguna Ley cambiará nada si no se dota de presupuesto su objeto, sino se crean órganos de control ni se cede la información de las nóminas a los sindicatos y representantes laborales.

Cifuentes, una mujer liberal, agnóstica y republicana, no hará huelga. Ella dice estar contenta con lo que cobra.

Pero las mujeres que salimos a la calle, no salimos por nosotras, sino por las que no pueden salir. Que seamos la voz de las que ya no tienen voz.

Como cita Silvia Buabent, concejala de Igualdad y Seguridad Ciudadana del madrileño municipio de Fuenlabrada, pisamos huellas más profundas que la nuestras.

Ojalá la voluntad política permita que el próximo año no se escriban artículos sobre la desigualdad salarial y las violencias machistas.

Politóloga por la Universidad Complutense de Madrid.