LA ZURDA

Contrarreforma a contrarreloj

El procés de Catalunya se ha llevado varias cosas por delante en los últimos meses. Los temas importantes para millones de catalanes han colmado los espacios de debate sin dejar espacio a las urgencias del resto de personas que viven, pero sobre todo que trabajan en todo el país.

La detención de los principales líderes de la ANC el pasado mes de octubre desplazó la ponencia de las condiciones laborales de las subcontratas.

Varios meses después sale del fondo del cajón en una carrera contrarreloj para ganarle una semana de debate a los Presupuestos Generales.

Las “kellys”, limpiadoras en los hoteles, de las que los dirigentes catalanes no deberían olvidarse, han presionado de nuevo al Partido Socialista y a Unidos Podemos para que sus demandas sean escuchadas.

Un trabajo tan imprescindible en un hotel como la labor de hacer las camas en un hotel se está considerando externo gracias a la Reforma Laboral de 2012.

Mujeres que no tenían contrato fijo ni trabajaban todos los meses de año, por eso de que el turismo es estacional, cobraban miserias y no tenían ningún complemento salarial de penosidad han sido precarizadas con la subcontratación.

Y lamentablemente, externalizan servicio los hoteles que menos razones tendrían para ello, y aquellos que más margen de beneficio han tenido siempre. Parece que cuando se aprueba una reforma laboral que empeora las condiciones de trabajo está la patronal obligada a aplicarla lo más rápido posible y con la mayor crudeza.

Las próximas semanas se llegará incluso a oír que la subcontratación nos ha salvado del rescate bancario. Como si los sueldos de limpiadoras, transportistas, seguridad o recepcionistas supusieran un peligro de liquidez para las empresas.

Sabiendo el Gobierno de Rajoy, que sin juegos de banderas de por medio, la contrarreforma social para acabar, artículo por artículo con su Reforma Laboral de 2012 es imparable, ha recurrido, una vez más, al Tribunal Constitucional. Curioso como corren hacia sus amigos los jueces cada vez que las fuerzas progresistas ponen sobre el papel derechos y libertadas incuestionables.

La contrarreforma se plantea como una gota malaya, un debate minucioso de cada capítulo del atentado contra los derechos laborales de millones de trabajadoras y trabajadores de este país, que supuso la mayoría absoluta del Partido Popular en los años más duros de la crisis.

Mientras estallaba el escándalo de los papeles del tesorero de la dirección nacional de los populares, se señalaba a quien tenía un contrato fijo, a quien tenía pagas extras, a quien llevaba 20 años en la misma empresa, como a los privilegiados del sistema que hacían peligrar los colores de la bandera.

Dado que con la Reforma de 2012 se ha dejado la negociación colectiva en manos de uno solo de los actores, la patronal, para provocar una caída de los convenios colectivos de sector en pro de los convenios de empresa y del Estatuto de los Trabajadores la propuesta socialista es modificar el artículo 42 del Estatuto para que éste recoja y garantice los mismos derechos laborales de la empresa principal a las trabajadoras y trabajadores contratados en precario.

En la actualidad, se viven situaciones esperpénticas en empresas que bajo su logo y en su propio edificio central, separan por pasillos a las subcontratas que prestan los servicios a su nombre, llegándose a dar un salario por hora diferente ¿Hay mayor brecha salarial que esta?

Contrarreloj se está fraguando incorporar en el debate la modificación de otro artículo del Estatuto de los Trabajadores, el 84, para que los convenios sectoriales tengan prioridad frente a los de empresa en caso de que los segundos supongan un menoscabo en las condiciones laborales.

Esto mejorará notablemente las condiciones de la negociación colectiva, volviendo a ser esta negociación realmente una mesa de poderes negociados entre el capital y el trabajo.

En un tejido empresarial minado por las pequeñas y medianas empresas, con un modelo de empresa heredado y un empresario sin estudios, dejar en manos de la patronal los derechos de laborales es cuanto menos un insulto a la inteligencia y a la lucha centenaria por los derechos de trabajadoras y trabajadores.

La fuerza de la negociación colectiva radica en que los trabajadores sean mayoría, y en una PYME, entre familia y amigos, la patronal ensancha su base social y al trabajador al que no le unen lazos de sangre, le puede acabar desangrando.

Por lo que no hay mayor defensa en un modelo de Estado de Bienestar con Sindicatos mayoritarios y de clase, que otorgarles un convenio colectivo de sector, para que se trabaje donde trabaje, se cobre los que se merece por lo que se produce, y no aumente la plusvalía según el tamaño de la empresa, eso que lo hagan tras una inversión fordiana si quieren y un curso de administración.

Veremos si se aplica el reconocimiento de la dignidad del trabajo con la misma rapidez que los recortes.

Politóloga por la Universidad Complutense de Madrid.