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Piquilladas y piquilleces: explorando risas con Piquillo


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

En el vasto universo de la comedia, no hay otro como este nuestro Piquillo, personaje casi inacabado del colectivo social: “todos podemos tener uno o más piquillos en casa”. Como ya se advirtió puede estar en el Senado, en el Ateneo, en la facultad…en la fontanería. Da igual. Son así. Dicho humano ha logrado conquistar corazones y generar carcajadas, igualmente provocar vergüenza y otros sentimientos, todos humanos, eso sí. Con el Manual de Piquillo, pues bueno, podemos aprender a reconocer quien es quien. Con su torpeza inigualable, su peculiar tacañería y su habilidad para meterse en situaciones fuera de lugar, Piquillo se ha convertido en ese icono cómico que ha dejado una marca indeleble en mi vida y que ahora espero la deje en la vuestra, una vez reconocidas sus artimañas. Su encanto trasciende las generaciones. ¿qué encanto? Venga, vamos con todo.

El Encanto de la Torpeza:

Piquillo encarna la torpeza en su forma más genuina. Desde tropezar con objetos invisibles hasta causar estragos en lugares donde menos se espera, su incapacidad para desenvolverse en situaciones cotidianas es hilarantemente contagiosa. Vive en otra realidad. No hace nunca cola en nada porque la comprensión de su realidad es otra. Pero si ve que alguien se cuela en dicha cola, la lía parda. La habilidad de Piquillo para transformar lo embarazoso en lo cómico convierte sus errores en momentos de puro entretenimiento. Es un ciudadano que va por derecho. Porque lo vale y chimpúm que ha pasado mucho en la vida (luego eso se lo inventa en muchas ocasiones). No lo ha pasado tan mal, pero es vital hacerse el víctima e inventarse situaciones del ayer que jamás las ha vivido. Son inventadas. Fabúla del verbo fabular.

Tacañería con toque Cómico:

Uno de los rasgos distintivos de nuestro amig@ es su tacañería. Sus esfuerzos por ahorrar céntimos a menudo le llevan a situaciones absurdas, donde su avaricia se choca con la realidad. Es el síndrome de la miseria que a tod@ humano le ataca de vez en cuando. Ya sea buscando el precio más bajo en el menú de un restaurante elegante o intentando negociar cada transacción al extremo, su actitud tacaña ofrece un sinfín de oportunidades para la comedia. Una discusión gorda sobre si compramos el atún de marca a 2’30 o si lo compramos de marca blanca a 2’10 puede ser un ejemplo pequeñín.

El Arte de hablar sin pasar el contenido por algún filtro, el que sea:

La falta de conciencia contextual es segura. No te va a decir que estás muy bien, aunque estés gorda. Dirá: “ya te he dicho que estás muy bien” o “tú siempre estás muy bien”, pero ni te ha mirado. Es el caso de la esposa que quiere comprar o cambiar algo de la casa. ¿Cómo actúa un buen Piquillo? Pues que no, que eso no hace falta, que es mejor invertir en unas nuevas tuberías o en la última en cables de la luz. Nunca entenderá lo que significa el glamour o la decoración y comodidad de una casa.

No comprende los ritmos de la vida de los demás:

Un buen Piquillo no se hace a la idea de que los niños comen cuatro veces al día y que deben comer cosas sanas. Aunque pongan la mejor intención, un bocata de calamares no es bueno para un chaval de dos años y la chistorra, las cervezas (con o sin alcohol), las bravas y las patatas alioli deberían dejarse también para los 15 o 16 años. Los niños pequeños, no son los amigotes de la facultad.

La Lección de Baile:

Piquillo decide inscribirse en una clase de baile para impresionar a su pareja. Sin embargo, sus pies parecen tener vida propia mientras trata de seguir los pasos. Cada intento de giro o movimiento grácil se convierte en un cómico desastre de tropezones y choques con otros bailarines. Eso no le influye para nada ¿Por qué? porque él es feliz.

La Compra Online:

Piquillo encuentra una oferta en línea que es demasiado buena para resistirse. Decide comprar varios artículos, pero descubre que los términos y condiciones son complicados. Sus intentos de ahorrar al máximo lo llevan a comprar cosas que no necesita, y su incomprensión de la tecnología lo hace presionar el botón de compra varias veces por error.

El Plan de Ahorro Extremo:

Piquillo decide embarcarse en un plan de ahorro extremo para comprar algo que ha deseado durante mucho tiempo. Esto lo lleva a medidas ridículas, como recolectar cupones, recoger monedas del suelo y reutilizar hasta el último trozo de papel. Nunca entenderá que el maquillaje de las mujeres es importante, como lo es cuidarse la piel y no hacerte una mascarilla con piquejos del campo. Él siempre te dirá que la crema Nivea ha servido para todo y que ninguna mujer guapa necesita gastarse. Punto.

Un buen Piquillo cierra el coche a cal y canto. Da igual si se ha dejado mil veces las llaves dentro y mil veces ha tenido que venir la grúa y romper el cristal. A Piquillo, no sabemos porqué siempre le persigue alguien. Cree que le ven por la tele y que le escuchan. Mantiene el juvenil síndrome de juventud de la audiencia imaginaria, que consiste en salir a la calle y creer que todo el mundo te mira y se fija en ti. Es ecológico como nadie y siempre dirá aquello de: “como decía mi padre, quiero más a mi perro”.

Su naturaleza le lleva a ser ese humano único. Si hace ruido al comer, da igual, eso es que estás mal. La sopa se sorbe toda la vida. En ocasiones le da por hablar mientras mastica. Sabe que cabrea, pero lo hace. Se sabe el manual de la DGT al dedillo. De los coches, mejor ni hablemos y es capaz de acabar con todos los jubilados que miran la obra para hundirles la vida. Cuando hay que solucionar algo, con los seguros, el de la luz, el gas…cosas caseras, asuntos sin importancia que nos amargan a todos, pues bueno, Piquillo dirá que lo ha solucionado, pero es mentira. No le creáis.

A Piquillo le ponemos en medio de un estadio y es capaz de sacar de quicio a toda la población. Los he visto, sé que tienes alguno a tu lado y bueno hay que darles amor, mucho amor y hacerte el máster de paciencia y convivencia eterna. Yo por mi parte, ya estoy hecha a todo, puedo morir tranquila.

 

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.