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Incapacitados para gobernar


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La primera virtud de un partido político ha de ser, dar confianza y ser fiable, en todo momento y lugar. Los grandes partidos tienen el reto de demostrarlo en los ayuntamientos, consejos comarcales, diputaciones, y por supuesto en los gobiernos autonómicos y, finalmente en el Gobierno central. De ello, dependen sus resultados electorales.

Para según qué cosas la gente tiene poca memoria, pero para otras su memoria es histórica. Si han visto a un partido comportarse de forma poco seria, contradictoria o anárquica, costará mucho hacerle confianza. Hay imágenes y comportamientos que quedan en la retina y el cerebro, por decenas de años.

Es lo que creo le pasará al PP, por su comportamiento en estos tiempos postelectorales. Tenían tan asumida la victoria que ver como se les va de las manos y se transfiere a Pedro Sánchez, ha provocado desconcierto primero, y situaciones caóticas, a continuación. Ir a unas elecciones generales, aceptando como socio a VOX, fue un grave error, pero seguir dependiendo de VOX en todas partes, aleja el PP de cualquier retorno al poder, en muchos años.

Qué grave error, no condenar las movilizaciones violentas. Qué grave error no aceptar los resultados electorales, y los pactos entre otras fuerzas políticas. A esto se le llama democracia, y situarse en contra, significa romper con partidos que en el futuro ,pueden ser esenciales para conformar otras mayorías.

Ahora y aquí, VOX produce miedo, pero este miedo se transmite al PP, por el hecho de no condenar la violencia ejercida y no cortar con un partido que le llevará al desastre. Unos meses más de gobierno conjunto en ayuntamientos y comunidades autónomas, supondrá contemplar en todas sus dimensiones las carencias, los abusos y las derivadas autoritarias en las instituciones en las que comparten gobierno. El PP quedará marcado como partido extremista, por largo tiempo. Es impensable obtener mayorías absolutas, con lo cual no podrá recurrir a ningún otro partido que no sea VOX, con lo cual quedará ligado a un círculo infernal, sin posibilidades de romperlo.

Y, lo peor, es que van ocupando cargos, en el partido y en las instituciones, personas que aceptan esta situación. Les importa poco llegar o no al gobierno, de momento ocupan cargos, sin más objetivo que aguantar. No nos extrañe ver personajes absolutamente incapaces de cambiar de estrategia y ver más lejos. No piensan en el futuro, solo están en un presente inmediato que aceptan sin oponer resistencia. Todo lo visto y oído, en los últimos meses, conduce a descartar al PP como alternativa de gobierno, y como partido capaz de llegar a pactos de Estado. Imposible. Harán una oposición similar a la de la pasada legislatura, considerando al gobierno como ilegítimo y poniendo tantas trabas y obstáculos ,como sea posible ,para hacer fracasar todas las políticas del equipo de gobierno.

No sirven a España. Se sirven de ella para sus luchas partidistas, confiando en derribar al gobierno para poder ir a nuevas elecciones. Y, pensando que, en éstas, podrán tener suficientes diputados como para gobernar, en solitario. No se dan cuenta que tenemos futuros gobiernos de coalición por muchos años, y no encontrarán a nadie más que a VOX, para ser alternativa. Han roto todos los puentes con partidos amigos, y todos huyen ante un PP escorado claramente en la derecha extrema. Malo para ellos, malo para el país, pero ha sido su elección, no culpen a otros de su ineptitud.

 

Presidente del Consejo de la Federación XI del PSC-PSOE. Ex alcalde de Borredà ( Barcelona) y ex diputado del Parlament de Cataluña.