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Desconectado - Capítulo VI


(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

- La Encrucijada en el Jardín -

Unos meses transcurrieron desde que John, el influyente youtuber, se sumergió en el complejo tejido de la realidad y la virtualidad en el hospital psiquiátrico. Sus días eran una amalgama de terapias, medicamentos y una búsqueda interna de equilibrio. Sin embargo, una figura del pasado virtual estaba a punto de cruzar su camino de manera inesperada.

Un día soleado, mientras paseaba por el sereno jardín del hospital, ajeno al murmullo constante de las terapias y las historias de los pacientes, algo cambió en la monotonía de su rutina. John, con su mirada vaga y distante, caminaba entre las flores y arbustos cuidadosamente dispuestos. Su figura demacrada se movía lentamente, como si estuviera arrastrando consigo no solo el peso de su pasado virtual, sino también las sombras de su presente en el hospital.

En ese tranquilo rincón del jardín, entre los colores vivos y los delicados aromas de las flores, John se encontró con una sorpresa inesperada. Una joven desconocida, con ojos curiosos y una expresión de reconocimiento, se acercó a él. Era ella, la novia virtual que John había dejado atrás en el mundo digital. Su nombre, Olivia, resonaba en el aire como un eco de un tiempo que parecía distante.

Olivia, una joven de mirada curiosa y expresión vivaz, destilaba una mezcla única de determinación y compasión. Su cabello caía en suaves ondas sobre sus hombros, teñido por la luz del sol que se filtra entre las hojas del jardín. Los ojos de Olivia, profundos y resplandecientes reflejaban una paciencia infinita y una bondad innata.

Vestía con sencillez, optando por prendas cómodas que se mezclaban con la serenidad del entorno hospitalario. Un suéter delicadamente tejido abrazaba sus hombros, y unos vaqueros desgastados sugerían una practicidad sin pretensiones. A pesar de su aparente modestia en la vestimenta, el porte de Olivia emanaba una elegancia natural, una gracia que va más allá de las apariencias superficiales.

Su rostro, adornado por un toque sutil de maquillaje resaltaba la luminosidad de sus ojos, una muestra de la marca de la juventud y la experiencia entrelazadas. Cada expresión parecía contar historias de empatía y comprensión. Una sonrisa tranquila que adornaba sus labios era como una invitación abierta a la conexión genuina. Fue allí a firmar los documentos de su recién fallecido abuelo, ingresado en dicho centro en su fase final de Altheimer.

Los gestos de Olivia revelaban una determinación firme, como si llevara consigo la convicción de que cada encuentro, cada palabra compartida, tiene el poder de influir positivamente en el destino de aquellos a su alrededor. Su presencia, aunque tranquila, irradiaba una fuerza silenciosa que se hace evidente en su mirada perseverante y en la forma en que sostiene su postura con gracia. Para la joven había sido duro, recoger las pertenencias de su abuelo, por ello, salió al jardín a respirar.

Su rostro cambió cuando en dicho jardín vio a John, completamente cambiado. Habían tenido lo que se entiende como una relación virtual, aunque se habían encontrado en alguna ocasión, lo cual no era nada comparado con la actividad virtual. Al final cada uno se crea una imagen inventada por uno mismo de lo que esa persona es en la realidad. Por ello, le llamó mucho la atención el John que ella se había figurado todo el tiempo y el John que estaba ahí, en el jardín del hospital psiquiátrico donde su abuelo acababa de poner fin a sus días. En este encuentro en el jardín del hospital, Olivia se erige como un ancla en el viaje de John hacia la reconciliación consigo mismo. Su presencia, llena de empatía y altruismo, se conviertirá en un catalizador para el renacimiento de John, mostrando que la verdadera conexión va más allá de las pantallas y las fronteras virtuales.

—"John, ¿eres tú?", preguntó Olivia con cautela, mientras la brisa movía suavemente sus cabellos. Para John, el nombre resonaba como una melodía lejana, pero la conexión entre la imagen virtual y la realidad tangible era un puente roto en su mente.

El rostro de John, en un primer vistazo, reflejó indiferencia. No la reconocía, y en ese momento, parecía que la brecha entre su vida virtual y la realidad del hospital psiquiátrico era insuperable. Sin embargo, algo en la mirada persistente de Olivia, una chispa de familiaridad comenzó a despertar la curiosidad en él. Tal vez la forma de hablar, las palabras y giros sintácticos le recordaban algo, le resultaban familiares.

—"Lo siento, no te reconozco. Debo estar perdido en mi propio laberinto", murmuró John, sus palabras flotando en el aire como hojas que caen lentamente.

Olivia, con paciencia y determinación, decidió revelar la conexión perdida entre ellos.

—"Soy Olivia, la chica con la que solías hablar en línea. ¿Recuerdas nuestras conversaciones, John? Éramos amigos, algo más que amigos, ¿no lo recuerdas?"

El rostro de John pasó de la indiferencia a la confusión. Sus recuerdos, enterrados bajo capas de medicación y desafíos mentales, comenzaron a emerger como sombras en la penumbra.

—"Lo siento, Olivia. Mi mente es un laberinto, y a veces me pierdo en él. ¿Amigos? ¿Más que amigos? No lo recuerdo, pero gracias por intentarlo", respondió con sinceridad.

Olivia, lejos de desanimarse, vio una oportunidad de conexión genuina.

—"No importa si no recuerdas. Estoy aquí ahora, y quiero ayudarte a encontrar tu camino, a reconectar contigo mismo más allá de las pantallas y las redes sociales".

Entre los dos, en ese jardín sereno del hospital, comenzó a forjarse una conexión real. Olivia, con su compasión y persistencia, se convirtió en un faro en el laberinto mental de John. Juntos, exploraron los recovecos de su pasado virtual y las complejidades de su presente en el hospital psiquiátrico.

En sus conversaciones, John se enfrentó a la dualidad de su existencia, la influencia que había alcanzado en línea y la necesidad de encontrar una base sólida en la realidad. Dialogaba consigo mismo en sus momentos de reflexión, cuestionando las decisiones que lo llevaron al punto en el que se encontraba.

Olivia, a su vez, se convirtió en una aliada en su búsqueda de equilibrio, acompañándolo en sus terapias, compartiendo historias de esperanza y recordándole que, aunque su vida en línea había sido significativa, su valía trascendía las métricas de seguidores y likes.

El jardín, testigo silencioso de este encuentro entre lo virtual y lo real, se convirtió en el escenario de una historia de reconstrucción y redescubrimiento. John, guiado por la mano amiga de Olivia, empezó a tejer nuevos hilos en el tapiz de su vida, trascendiendo la desconexión que lo había definido por tanto tiempo.

En el crepúsculo del día, mientras la luz del sol se filtraba entre las hojas del jardín, John y Olivia continuaron su conversación. La brisa llevaba consigo la fragancia de las flores, y el sonido distante de las terapias en el hospital se desvanecía en un murmullo suave.

Olivia, con una mirada llena de determinación, compartió una revelación que dejó a John sumido en la reflexión.

—"John, hay algo más que necesitas saber. Alguien te ha estado observando, alguien que puede tener respuestas a las preguntas que te atormentan".

La mención de un observador desconocido hizo que los ojos de John se ensancharan con sorpresa.

—"¿Quién es?", preguntó con una mezcla de ansiedad y curiosidad.

Olivia, sin revelar más detalles, simplemente respondió:

—"Esa es una historia que debes descubrir por ti mismo. Pero ten en cuenta, John, que no todo es lo que parece. A veces, la verdad está oculta en las sombras más inesperadas".

El jardín, ahora envuelto en la penumbra creciente, se convirtió en un escenario lleno de misterio. John, con una chispa de intriga encendida en sus ojos, se sumió en la incertidumbre de lo que vendría a continuación. La promesa de respuestas se desvanecía en el crepúsculo, dejando a John con una sensación de anticipación y un sinfín de preguntas sin respuesta.

Olivia partió, una enfermera vino a buscar a John. La idea de que alguien le reconociera y le diera identidad a John, al mismo John que estaba perdido, asomaba a su mente como un respiro, aunque como aseveró Olivia: “la verdad está oculta en las sombras más inesperadas”.

¿Ella sería verdad, Olivia sería verdad, o era fruto de su imaginación trabajada a base de virtualidad?