HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

El equilibrio entre autoridad y poder para la gobernabilidad


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Siempre puede crearse una pausa que nos aleje de las palabras ruidosas y efectistas que procuran fabricar un estado de incertidumbres en contextos turbulentos. Pero, encontrar ese espacio, no es fácil si se está en un escenario de campaña permanente. La inestabilidad se va aferrando a la vida de las personas que deben vivir día a día en esas condiciones.

La autoridad está dada por el mandato de las urnas o, en otros casos, por el filo de las bayonetas. Sin mencionar los dueños del poder económico necesarios para facilitar los recursos que provean la conquista de voluntades o la disposición de bayonetas. Los financiadores son la fuente de la creación de las posibilidades reales de investirse autoridad en cualquiera de sus manifestaciones. Luego viene la compatibilidad entre las contrapartidas del dinero y la voluntad de cumplir el contrato social de los electores.

Costear una campaña electoral y las cautividades que ello puede producir no es un asunto menor. Dicho esto, debe comprenderse que puede haber, en algún momento del proceso político, autoridad sin poder. Convengamos aquí, que el poder es un atributo que permite ejercer la autoridad. Tal atributo se gasta en la deficiente gestión de los conflictos inevitables de la función de gobierno. También puede ser socavado, por medios lícitos o ilícitos, por la acción de la oposición política que intenta el desgaste para hacerse con el control de la “cosa pública”. Así, intentan hacer ingobernable la gestión. Las operaciones de lawfare, por ejemplo, son un medio cada vez más en práctica, aunque no el único, para lograrlo.

Debe definirse que la gobernabilidad es una condición esencial para disponer de la estabilidad del clima político, económico y social favorables y necesarios para llevar a cabo la gestión de gobierno. Los compromisos regionales, con otros estados, son metodologías que permiten ejercer estrategias facilitadoras del cumplimiento de los objetivos nacionales en consonancia con los de otros estados asociados.

El caso Milei, reciente presidente de la Argentina, es para observar. Sin estructura política ha caído en brazos del grupo político cercano al expresidente ultraliberal Macri. Así, puede verse que le están ocupando al nuevo presidente posiciones de gran peso en el gabinete que debe gestionar una de las mayores crisis de aquel país. La pregunta es si su autoridad se ha vaciado del poder necesario para la gobernabilidad. El viaje que ha hecho Milei a los EEUU parece más una expresión de su desesperación que la de un sólido optimismo en su programa electoral. Con un parlamento fuera de su control, el futuro inmediato es desesperanzador.

Se tiende a la multipolaridad y no posicionarse adecuadamente, repitiendo modelos ya en desuso, puede ser un error irreparable en términos de gobernabilidad.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.