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De la necesidad, virtud


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Esta expresión ha hecho fortuna, en estos momentos, aunque la usamos y la ejercitamos desde tiempos inmemoriales. Los que hemos tenido la fortuna de gobernar con mayorías absolutas, hemos podido decidir y actuar con una amplia libertad, pero quien necesita de pactos, debe ceder y acordar. Hay que olvidar el verbo, imponer.

Y así es como se ha llegado a los acuerdos y pactos para la investidura de Pedro Sánchez, y así seguirá el resto de legislatura. Para los agoreros, manifiesto, de entrada que esta legislatura puede ser tan larga y provechosa como la anterior. Quien crea que los partidos del pacto pueden estar interesados en promover la inestabilidad, desconocen el interés en aprovechar la ventana de oportunidad que supone tener un gobierno progresista, al frente del Ejecutivo.

Conozco mejor la realidad de Cataluña que la de otros territorios de España, pero en unos y otros, la estabilidad supone un bien supremo para poder programar y planificar a corto y medio plazo. Y no sólo esto, tener un gobierno “amigo”, supone mayores facilidades para acordar y cooperar en todas y cada una de las competencias básicas, la mayoría de las cuales, son compartidas.

También supone disponer de un grado de eficiencia mayor que la habitual en el PP. Llevo cuarenta y cuatro años en activo, en política municipal y autonómica, y puedo asegurar que se nota, y mucho, si en el gobierno central está el PSOE o el PP. Es lógico, al fin y al cabo, cada partido tiene sus ideales y planteamientos propios, con grandes diferencias en todos y cada uno de los temas esenciales.

Y en esta legislatura hay que resolver temas de gran importancia y calado, como un nuevo sistema de financiación para las CCAA, pero también se debería resolver la de los ayuntamientos. El paso de los años, y las nuevas realidades obligan a modificar competencias en todos los niveles de la administración.

En Cataluña, tenemos un 20% de ciudadanos procedentes del resto del mundo. Hemos llegado a los ocho millones de habitantes, con muchas infraestructuras, equipamientos y servicios, desfasados. Hablo de temas básicos como educación, sanidad, servicios sociales, seguridad, vivienda. En todos estos ámbitos, la colaboración entre ayuntamientos y Generalitat es indispensable, pero para ello hace falta disponer de suficiente financiación.

Y no solo la financiación es prioritaria, también la adaptación de la legislación a las nuevas realidades. Así pues, disponer de un gobierno progresista, hará posible y viable estas modificaciones, acompañadas de su financiación.

Si alguien tiene alguna duda de por dónde pueden ir las cosas, solo tiene que estar atento a las decisiones y conflictos en todas y cada una de las comunidades autónomas donde gobierna el PP con VOX, o seguir la acción de los ayuntamientos, en los que comparten gobierno. Esta es la gran ventaja para comparar situaciones.

Había que hacer posible un gobierno progresista, para evitar un gobierno del desastre para gestionar el futuro inmediato. Con las cosas del comer no se juega, y un gobierno PP- VOX, suponía una amenaza clara, a los acuerdos y pactos entre los diferentes niveles de la administración.

Con unos, serían pactos de subordinación, con el gobierno actual, serán de coordinación y entendimiento. Hay que actuar con urgencia porque hay situaciones que se deterioran con rapidez. Si alguien dudaba de haber hecho de la necesidad, virtud, muy pronto verá los buenos resultados que comporta. En cuanto al tema de la amnistía, demos un año de margen, para comprobar el buen acierto de la iniciativa. Y conste que no ha sido fácil llegar a esta conclusión.

 

Presidente del Consejo de la Federación XI del PSC-PSOE. Ex alcalde de Borredà ( Barcelona) y ex diputado del Parlament de Cataluña.