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EL PERIÓDICO
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La colusión entre la derecha y la pseudo izquierda


En Chile aún está vigente la Constitución elaborada por Augusto Pinochet. Fue y es, marco para la aplicación y mantenimiento del modelo neoliberal que se aplicó por primera vez. En España sigue vigente la Constitución del 78, hija de los acuerdos entre el franquismo y las fuerzas políticas alternativas de la época. La Europa de entonces dependía de la existencia de los grandes bloques muro de Berlín mediante. En ambos casos, todo atado y bien atado. Acuerdos necesarios para mantener el statu quo. Privatizar los recursos. Concentrar la riqueza. Tender también al modelo neoliberal con el que contribuye la pseudoizquierda nacional. Mantener el Estado de Cosas. La Amnistía fue la clave. Ayer cambiaron de sitio al dictador. Las víctimas siguen esperando.

El concepto de Colusión consiste en un acuerdo o práctica concertada entre dos o más competidores, con el fin de fijar precios de venta, de compra u otras condiciones de comercialización, reducir la producción, repartirse consumidores o mercados, interferir en el resultado de licitaciones, entre otras posibles acciones que tienen como efecto limitar la competencia y aumentar sus ganancias conjuntas. La apropiada aplicación de este concepto económico al ámbito de la administración lo es, porque explica que la política sea un instrumento de la finalidad mercantilista de la riqueza general de un Estado. No se tiene a la ciudadanía como centro del objetivo de la función política. Por el contrario, se protege y alientan a los grupos económicos a que obtengan macrocontratos para realizar autopistas, innecesarias, sobredimensionadas redes ferroviarias de alta velocidad, aeropuertos sin aviones y privatizaciones que sólo benefician a esos grupos, mientras se aumenta la desatención de los ciudadanos y se incrementa la deuda pública. Es el modelo del FMI. Del Banco Central Europeo. Por ello, los participes de la colusión son conscientes de los efectos que tienen sus acciones sobre el resto de las opciones y actúan, a sabiendas, en forma similar o coincidente con el fin de limitar la competencia. En nuestro caso, el bipartidismo es el modelo a defender porque les garantiza estabilidad.

Muchos se preguntan porque no se combate la corrupción de modo eficiente. También la razón por la que se evita decidir. Por ejemplo, la bajada de precios de los medicamentos de las grandes farmacéuticas. La colusión es posible si se admite la labor de los lobbistas, sean estos ex altos cargos gubernamentales o funcionarios presuntamente influenciados. En muchos casos estos evitan las auditorías de sobrecostes. Es más, crean legislaciones que permiten esas distorsiones y que van a parar a los bolsillos de estos grupos. La política como negocio.

Los autodenominados liberales entran en contradicción cuando omiten sus objeciones sobre las prácticas colusivas. Algunos, de manera cínica, afirman que “es el mercado, amigo”. Sin embargo, el fin de perfeccionar los resultados del libre mercado se ven contaminados, cuando estas imperfecciones se ponen en práctica. Es corrupción pura. Como podría serlo, si se legislase al respecto, la elusión de los grupos propios, los de la marca España, cuando se denuncia en el Informe de Oxfam Intermón, que de las compañías que cotizan en la Bolsa española se han detectado 805 filiales en países considerados paraísos fiscales. Esto, aunque sea un 6% menor en 2018, “el ritmo resulta insuficiente”.

Según esta investigación titulada “Quién parte y reparte”, las compañías del IBEX 35 “propician el aumento de la desigualdad” debido a la insuficiente proporción de ganancias que pagan impuestos y al alto porcentaje que destinan a dividendos con una fiscalidad baja en relación a las rentas del trabajo. Ello elude su contribución a los presupuestos generales en 3.250 millones de euros al año. Esto sería equivalente al 13% de la recaudación total del impuesto sobre sociedades. La estructura empresarial sigue siendo la heredera del franquismo tardío.

Según el informe, los paraísos fiscales dentro de la UE se llevan el 80% de esa cantidad. El informe especifica que el Banco Santander es la empresa con más filiales en estos teritorios (207), seguida de ACS (102) y Repsol (70). Aena, Bankia, Ence, Colonial y Merlin no tienen presencia en paraísos fiscales. Ello explica el porqué la socialdemocracia suele votar con las derechas en el Europarlamento. Para algunos la financiación de los partidos está detrás.

Debe decirse, cuando se argumenta el “factor de sostenibilidad”, eufemismo para decir que no hay fondos para atender la sanidad, la dependencia, la educación o al sistema de pensiones, se tiene que responder que son esos fondos genuinos los que podrían sostener, por ejemplo, el sistema de pensiones públicas antes de privatizarlas como se hizo en Chile o en Argentina. En ambos casos con resultados catastróficos para la mayoría de la población.

Otro dato no menor, que indica Oxfam, es que a esta práctica hay que sumar los créditos fiscales, que el Estado otorga a quienes compran empresas en pérdidas y que permiten deducir importes de la futura factura fiscal. En la actualidad, ascienden a más de 60.000 millones de euros, más de dos veces y media del importe total que recauda el impuesto de sociedades. Todo son beneficios que acumulan estos grupos. Los que ha tranquilizado el señor Sánchez.

Debemos concluir que la colusión es para la gran mayoría de las Autoridades de Control del funcionamiento de los Mercados, una de las violaciones más serías de la Ley de Competencia. Es por esta razón que las autoridades deberían destinar importantes recursos en la investigación y sanción de dichas conductas. En cambio, suelen ser objeto de desregulación o desmantelamiento mediante el recorte de recursos. Pero el dinero, además, es portador de ideología. Ese es el espacio de colusión entre la derecha y la pseudo izquierda.

Cuando votemos, no hagamos buena la cita de Ramón del Valle Inclán, cuando decía que: “En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo.”

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.