Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE A EL OBRERO

Las dos almas del Gobierno

Es necesario determinar cuál es el significado de las preferencias en la gestión de los recursos públicos en las dos almas del gobierno. La más clara es la definidamente progresista. La otra es la que prosigue con las servidumbres que nos han traído hasta aquí. La que no desea transformar. La que pretende continuar con las cadenas que someten a la mayoría a una minoría reconocible. La del consabido gatopardismo al que nos tenía habituados el modelo bipartito. Cambiábamos para que cambiasen pocas cosas. Excepto, claro, las privatizaciones de los recursos públicos. Aún seguimos pagando la energía más cara de Europa. Todavía financiamos las obvias consecuencias de la colusión en la administración de los fondos. Públicos. El Castor como ejemplo.

Esa alma, financia las grandes campañas de Relaciones Públicas concebidas para impedir que las españolas y españoles despierten del narcotizante efecto, que los bien aceitados medios de comunicación de este país inoculan en los públicos. El resultado fueron los fenómenos impulsados mediáticamente, como Ciudadanos primero, o Vox luego. Porque el envase poco importa. Lo que cuenta es que el Statu Quo esté detrás.

En España no hay desahucios, le confesó una entrañable Ana Patricia Botín al programa de Jesús Calleja. Ni una repregunta. Todo fueron risas y una gran audiencia. Tampoco nada se dijo de los procesos que dejaron huellas en la jurisprudencia española, derivadas de la gestión de la dinastía en el banco cántabro. Todo satisfactorio. Los Botín son feministas. Será interesante conocer qué se ha hecho con los activos de la SAREB.

Veremos que se darán pequeños pasos hacia adelante y grandes explicaciones justificando el mantenimiento de los retrocesos que se produzcan. Tendremos a la vista preferencias como la recuperación de la sanidad pública. La separación entre educación pública y educación religiosa. El mantenimiento del sistema público de pensiones y la cobertura por dependencia. Todos los ingresos bien pueden provenir de una supervisión de las prácticas empresariales corruptas, o de limitar la gestión gubernamental cuando de recuperar autopistas se trate. En suma, los recursos se encuentran en las prácticas que siguieron llevándose a cabo desde las entrañas del franquismo y sus corruptelas.

Me atrevo anticipar que el ministerio de Garzón pondrá en aprietos al estupendo equipo de economía y seguridad social. Porque los ingresos que pueden provenir por sanciones, a raíz de una efectiva supervisión de las prácticas que enturbian la libre competencia, serán molestos para los “amigos de siempre”. Si el sistema de sanciones es proporcional al beneficio obtenido por tales, logrará dos propósitos. Uno, que sólo así será disuasorio. Otro, que recaudará una ingente cantidad de fondos. El libre mercado está conceptualmente alejado del régimen de monopolio que se ha permitido en la España de la transición. Veamos si no la trama de corrupción en la venta de armas al exterior. Si hablar de la gestión de la Competencia en España.

Si en los primeros cien días no se han puesto en práctica medidas suficientes en tal sentido, ello supondrá que habremos entrado en la reino del no volverás. Una de las almas del gobierno confía en que esa situación se produzca con la inestimable participación de la derecha, ultraderecha y ultraultradederecha, y sus constantes requerimientos a sus amigos del Tribunal Constitucional para neutralizar la labor parlamentaria. Esa es la preferencia de la otra alma del gobierno. Judicializar la gestión. Si, por el contrario, las prácticas decentes y honestas se imponen. Entonces el alma progresista nos llevará a un lugar preferente de la História.

Recordemos a los presuntos progresistas el pensamiento atribuido a San Mateo “el evangelista”:

“¿Qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma? ¿O qué podrá dar el hombre a cambio de su alma?”

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.