LA ZURDA

El juego patológico como adicción a la que responder

En los últimos tiempos, y ante la proliferación de casas de apuestas, anuncios y negocios ligados al juego que se han ido multiplicando en locales en nuestros pueblos y ciudades, parece que se empieza a tomar conciencia de un problema que va en aumento cen nuestras sociedades, y que se ve afectado entre otras cuestiones por la situación de crisis permanente.

La ludopatía o juego patológico es una adicción, y las empresas que trabajan en el sector diseñan sus productos de manera que resulten rentables y que favorezcan el juego para obtener un mayor beneficio. Es una adicción que debe ser tratada y con la que se interviene con los mismos parámetros que con otras adicciones, porque jugar puede llegar a hacer perder el control al jugador y puede también llevar a grandes pérdidas económicas, laborales o personales, aumentando, por ejemplo la necesidad obsesiva de jugar o la ira del jugador si por cualquier motivo no puede seguir jugando.

La estructura de premios se basa en pequeñas o esporádicas recompensas que refuercen la conducta de juego, porque si se refuerza esporádicamente se conseguirá una mayor tasa de respuesta buscada.

No se trata solo de las casas de apuestas, lo que sería la punta del iceberg del problema, sino que proliferan también las apuestas o los juegos online, los anuncios y programas de televisión, las loterías que simplifican los premios buscando una escalada de consumo (como los conocidos como “rascas”) y otros fenómenos preocupantes.

Cabe señalar también, por ejemplo, la educación a los adolescentes y jóvenes. Algunos estudios están señalando cada vez con mayor claridad las analogías entre juegos online y la estructura del juego posterior con pequeñas recompensas, ofertas para gastar dinero, refuerzos esporádicos, etc.

Las personas que hoy solicitan ayuda por problemas con el juego suelen pedir esa ayuda no por su propio reconocimiento del problema sino por las consecuencias que el mismo tiene en sus vidas a nivel de deudas, relaciones sociales complicadas, dificultades en el manejo de la ira o problemas judiciales; suelen venir porque otra persona les acompaña e incluso fuerza al tratamiento.

El juego patológico no es una enfermedad, en el sentido de que la enfermedad explique la conducta y la persona no tenga responsabilidad en su desarrollo, como tampoco es un vicio, no es ni una ni otra cosa en términos absolutos, se produce una combinación de varios factores para explicarse: la posibilidad de jugar cada vez más accesible, el sistema de recompensa establecido, las pequeñas peticiones y los pequeños pasos que se dan y que refuerzan inmediatamente, pudiendo llevar a la espiral del juego, la valoración en redes sociales, la propia situación de crisis económica que suele aumentar los niveles de juego pues se busca escapar de ella, las decisiones de los jugadores y su decisión de jugar, entre otros factores.

Por eso las intervenciones en este ámbito, como se hacen en el mundo de las adicciones, deben basarse en el reconocimiento del problema, el apoyo externo para recuperar el control perdido, el trabajo sobre las consecuencias y la reconducción de los hábitos y conductas que se han descontrolado en el desarrollo del proceso adictivo.

Por todo ello es urgente regular el juego de manera seria y rigurosa, tanto las casas de apuestas, como los juegos adolescentes y de niños basados en estructuras similares, los atractivos anuncios de eventos deportivos, la participación de personas famosas en la promoción del juego o la propia facilidad de acceso al juego, como ya se hizo en, por ejemplo, el tabaco. Y hay que también, por supuesto, potenciar las intervenciones preventivas: en la escuela, entre los iguales, con los padres y madres y con la industria del juego y de los video- juegos. Esta es la labor que urge desarrollar para evitar las terribles consecuencias que se producen por el juego descontrolado o patológico.

Doctor en psicología, presidente de la Fundación Psicología sin Fronteras, vocal del colegio oficial de psicólogos de Madrid en intervención social y emergencias. Trabaja en la actualidad en el Ayuntamiento de Getafe en el área de salud, consumo y adicciones, con más de 15 años de experiencia docente en diferentes universidades y con varios libros y artículos.

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