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EL PERIÓDICO
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"Cuando las cosas merecen la pena y cuestan en política hay que jugársela, hay que arriesgar”


Esta frase la ha dicho esta mañana José Luis Rodríguez Zapatero en la Cadena SER. Y yo le escuchaba sonriendo, sin poder evitar hacer comentarios felicitándole en cada palabra que decía. Qué le vamos a hacer si por fin comienzo a escuchar a una persona sensata, que sabe y que entiende y que sobre todo comprende la política como un servicio público, fundamentado en el diálogo y en el entendimiento.

Cada vez que recuerdo las veces que me han querido tachar, censurar o ridiculizar por defender a Zapatero me da la risa. Alguna que otra me cuesta más, debo reconocerlo. Como aquella que viví en un despacho de Ferraz, donde una “visita sorpresa” de Rubalcaba me tuvo aguantando una “tralla” de anécdotas que pretendían hacerme hablar mal de Zapatero, sí. Así lo viví. La conversación se abrió con un “hay algún zapaterista en la sala?”. Éramos tres las personas que estábamos, además del entonces Secretario General del PSOE. Le miré y asentí con la cabeza. Las otras dos personas espetaron rápidamente “no, no, por supuesto que no”…. y empezó la “metralla” dialéctica.

Salí aquel día alucinando de aquel lugar. Porque no me podía esperar semejante movimiento y semejante intento de acorralarme. Pero me vino muy bien para ver de qué iban algunas y algunos. El tiempo me ha dado la razón, sin duda.

Aprendí durante mi tiempo de militancia que la política se ha de hacer con convicción, en positivo siempre que puedas, y sobre todo, manteniéndote firme en los principios éticos. Lo aprendí nada más llegar cuando el equipo de Zapatero se encargaba, precisamente de la formación de sus cuadros jóvenes. Recuerdo que Zerolo tenía mucho que ver en aquello. Y Eduardo Madina. Esa gente eran referentes. Como Carme Chacón, que personalmente ganaba muchísimo a la imagen que como política se tenía de ella. Como Bibiana Aído, otra grandísima persona a la que hoy me da la gana recordar con cariño. De aquello, los aquelarres se encargaron de dejar las cenizas. Pero como el Ave Fénix voy viendo destellos que los están haciendo aparecer de nuevo. Y me alegro tanto….

No solo por mi, porque me gusta escucharles y que influyan en esta sociedad tan aplastada por la omnipresencia de la derecha. Sino que me alegro por el PSOE, que falta le hacía inspiración y pilares solventes. Me alegro porque por fin algo cambia para bien en este país. Me alegro en definitiva de que sus voces se escuchen, y que se escuchen más todavía.

Me quedo con la frase que titula esta reflexión. Porque así es como he tenido las mejores satisfacciones en mi activismo político. Desde conocer el Sáhara, a Palestina, a Birmania, Chipre, País Vasco o Cataluña. No era fácil y había que arriesgarse. Y en el riesgo de acercarme a escuchar y a entender encontré grandes amigos que en muchos casos son también referentes de honestidad y dignidad.

Por cierto, me arriesgué al suplir a Clara Ponsati: a las críticas, a las mentiras y al despelleje que sufrí. A perder trabajo y a ganarme enemigos. Pero hoy que clara aparece en el Boletín Oficial como Eurodiputada, sé que mereció la pena ayudar para que se hiciera justicia. Zapatero tenía razón.

Licenciada en Derecho, Periodista y Analista política.