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Más prudentes todavía

Seguramente tú también te hayas preguntado en algún momento por qué se estaban tomando medidas tan brutales si al principio, nos decían por activa y por pasiva que esto “no era más que una gripe”, que, de hecho, la gripe mataba a más gente al año y no se montaba semejante actuación. Ya estamos viendo que aquello no era cierto, que había motivos de sobra para tomarse muy en serio lo que está pasando y que, además, ahora ya sabemos que la letalidad del COVID-19 es diez veces más potente que la de la gripe. Motivo para estar alerta.

Era desconcertante, ya desde el principio, observar cómo de pronto el mundo iba echando el cierre. Cuando digo mundo me refiero al planeta, a países que se iban sucediendo en medidas de confinamiento. Y todavía en ese momento, se insistía en querernos hacer pensar que este virus era como el de la gripe, “que solamente afectaba a gente mayor y con patologías previas”. Como si esto no tuviera importancia, como si ser mayor o tener enfermedades previas fuera algo que nos tuviera que aliviar a los demás. Ahora ya sabemos que hay personas que, estando sanas y siendo jóvenes, se han infectado y lo han pasado verdaderamente mal, habiendo también muertes. Incluso hay niños que han tenido complicaciones (pocos, pero los hay). Una razón más para tomárselo muy en serio.

Había también quien planteaba que el confinamiento no era necesario para la mayoría de la población (como en países del norte de Europa), porque querían demostrar que, permitiendo que la gente no vulnerable saliera a la calle, se relacionase e incluso pudiera exponerse al contagio, se podría crear así una “inmunidad colectiva”. De hecho, esto de la inmunidad del grupo, del rebaño, o como quiera usted llamarla, estaba siendo una opción que relajaba en gran medida a muchos políticos. Pensaban que, una vez superadas las curvas, cuando la gente poco a poco fuera exponiéndose al virus, se iría generando una inmunidad de la población que nos permitiría avanzar. Pero resulta que ahora la OMS nos dice que no hay ninguna evidencia que afirme que una persona que haya superado la infección de COVID-19 sea inmune. Es más, hay expertos que están estudiando esta cuestión y señalan al hecho de que podría ser todo lo contrario: es decir, que aquellos que han sido infectados, incluso siendo asintomáticos, si volvieran a contagiarse, podrían tener síntomas más duros que la primera vez. Otra razón para tomarse muy en serio este asunto.

Resulta que los datos que hemos estado conociendo no se corresponden con la realidad: que posiblemente estemos ante una realidad que multiplique por tres las muertes producidas por COVID-19 y las infecciones, más todavía.

La conclusión, por lo tanto, es que no deberíamos bajar la guardia. No deberíamos menospreciar ninguna de las medidas de protección. No deberíamos relajarnos bajo ningún concepto. Y procuremos informarnos bien, a través de páginas científicas y de páginas oficiales de organismos especializados en sanidad. Y aún así, seamos siempre prudentes, y después, más prudentes todavía.

Licenciada en Derecho, Periodista y Analista política.