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La rueda de hámster

Ahora que de pronto parecemos darnos cuenta de que, para las cosas importantes, es importante recurrir "a los que saben", es momento de observar cómo hemos estructurado todo este tinglado.

Porque nadie sabe más de virus que un experto en el tema. Nadie sabe más de pandemias que un experto en el asunto. Nadie sabe más de lo que ocurre en un ámbito específico que los especialistas. Y los políticos normalmente, no son especialistas salvo de las artes de la política: de cómo contar las cosas, de cómo no contarlas, de cómo conseguir, en definitiva, tener influencia y acercarse al poder.

El poder, que está tejido por muchas telas diferentes, se deja abrazar a veces por los que saben, aunque pocas; las más, por quienes les garantizan seguir sacando provecho de su poder, tener más poder o al menos no perderlo.

Y ahora es cuando ante la realidad de una situación límite observamos cómo interactuan los que saben, los que tienen poder y los políticos, que parecen estar en medio.

En toda esta ecuación no he hablado de usted y de mi, de nosotros. Que nosotros somos aquellos para los que gobiernan los políticos -se supone-; para quienes investigan y trabajan los que saben -se supone-; y quienes consumimos o dejamos de consumir dándole poder a los que lo sustentan. Todos ellos dicen que su interés final somos nosotros: nuestro bienestar, nuestra salud, nuestro consumo, nuestra "felicidad" en definitiva.

Estando así el panorama, vemos cómo los políticos tratan de tomar decisiones escuchando a veces a los que saben y tratando de capear la presión de los poderosos. Y mientras tanto, nosotros somos los que nos confinamos, los que teletrabajamos, los que perdemos trabajos, los que cuidamos de los peques, los que sufrimos por los mayores, y los que tratamos de enterarnos de lo que ocurre por lo que nos cuentan.

¿Quién nos cuenta lo que ocurre? Nos lo cuentan los políticos, a veces los que saben -o algunos-, y lo hacen a través de los medios de comunicación que están en manos de los que tienen poder. Por lo tanto, una vez más, deberíamos pensar que la información que tenemos la mayoría de las veces pasa muchos filtros, demasiados filtros y que responderá a diversos intereses. No siempre los que tengan que ver con "nuestra felicidad". De hecho, hay quien apostaría todo a asegurar que eso no suele ocurrir jamás.

¿Sabe el político cuando comienza su carrera que tendrá que gestionar para equilibrar los intereses en semejante panorama? ¿Sabe el político que pierde absolutamente su libertad, su capacidad crítica en muchos casos, y además su posibilidad de tomar decisiones en base a los criterios que tenía hacía años? ¿Sabe el científico a lo que se enfrentará cuando trate de trabajar pensando en sus ideales y descubra cómo funciona el tinglado? ¿Sabe el poderoso cómo tendrá que operar para mantenerse? ¿Sabemos nosotros algo de todo esto? ¿O sabemos lo que nos permiten saber dentro de las guerras intestinas de poder que se producen constantemente?

Por mucho que quisiéramos saber, habría que pensar después si con esa información seríamos más libres o menos. ¿Querría usted saber realmente lo que puede que no quieran que sepamos? ¿Tendríamos posibilidades de tomar decisiones al margen de los criterios de todo este tinglado? ¿Hay alguna manera de salir de la rueda de hámster?

Licenciada en Derecho, Periodista y Analista política.