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¡Esto con Franco no pasaba!

En estos días de pandemia hemos asistido a diferentes movimientos que, en todo el mundo, apelan a la libertad individual en contra de las medidas de confinamiento más o menos duras que han aplicado los diferentes gobiernos.

Se ha dicho en infinidad de ocasiones que había que mantener un terrible equilibrio entre la protección de la salud del conjunto de la población y la protección de la economía. Y eran decisiones basadas en realidades científicas, pero también con unas direcciones políticas evidentes y de distinto signo.

En general, los gobiernos formados por partidos y líderes más a la derecha han tendido, en un principio, a negar la evidencia de que realmente estábamos ante un reto gigantesco desde el punto de vista de la salud global y han preferido proteger la economía.

Donald Trump en EE UU, Jair Bolsonaro en Brasil y Boris Johnson en Reino Unido son un claro ejemplo de este grupo. En el caso de Johnson hay un claro giro desde que él mismo sufre la enfermedad y le ve las orejas al lobo.

No quisiera pensar, aunque lo sospecho, que estos dirigentes han elegido someter a miles de sus conciudadanos a un peligro cierto de muerte a cambio de que los grandes grupos económicos pudieran continuar con sus negocios.

Y tampoco quiero pensar que hay una intencionalidad clara al ver que los sectores más afectados por la pandemia son, fundamentalmente, las personas de las clases más desfavorecidas y los ancianos. Alguien, como digo, podría llegar a pensar que esos gobiernos decidieron sacrificar a una parte de la población que consideran poco necesaria y, por tanto, prescindible.

En España también tenemos un claro ejemplo de cuáles son las posiciones de cada ideología. Nuestro gobierno ha buscado en todo momento la unidad de todas las fuerzas políticas para afrontar juntos el mayor reto al que se enfrenta nuestro país en muchas décadas. También se ha gestionado la crisis dando prioridad a la protección de la salud del conjunto de la población y hasta que las cifras de nuevos contagios no han sido las adecuadas no se ha empezado a permitir a la ciudadanía el retorno a las actividades económicas y lúdicas. El precio es muy elevado, pero estoy seguro de que se han salvado muchas vidas que, al fin y al cabo, era el objetivo principal.

Todo ello en paralelo con acciones decididas para proteger la actividad de los diferentes sectores productivos. Desde los empleados hasta las empresas, pasando por autónomos y otros sectores ligados a la creación de riqueza. Incluso los responsables de la OMS han elogiado, en diferentes ocasiones, la actuación del gobierno y de todos los sectores implicados en la lucha contra el Covid19.

A pesar de todo la oposición ha decidido hacer campaña electoral y lanzar contra la gestión de Pedro Sánchez toda una serie de críticas, muchas de ellas, basadas en falsedades. Y lo más sorprendente es que, últimamente, esas críticas tienen que ver con la defensa de la libertad de los ciudadanos frente a una supuesta dictadura ‘socialcomunistabolivariana’ que pretende aplastar los derechos individuales.

En esa cruzada –para la derecha todo son cruzadas–, los más aventajados son los discípulos de Vox. Alentando caceroladas y manifestaciones de coches para exigir libertad. ¡Los herederos del franquismo manifestándose pidiendo libertad! Sinceramente, creía que ya lo había visto todo, pero siempre es posible otra sorpresa.

Y, efectivamente, como digo en el título de este artículo, con Franco no pasaba porque, a los que se manifestaban reclamando libertad, se les encarcelaba o se les fusilaba. Esa es la gran diferencia entre su añorada dictadura y nuestra democracia.

Miembro del Comité Federal del PSOE, delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona y licenciado en Biología por la UAB. Fue alcalde de Terrassa entre 2002 y 2012, primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC)entre 2011 y 2014, diputado del Parlament de Catalunya y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A lo largo de su carrera profesional ha desarrollado distintos cargos de dirección como presidente del consorcio Localret y presidente del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament. En 2013 la Fundación City Mayors lo incluyó en la lista de los mejores alcaldes del mundo.