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“El honor es mi divisa”

Ayer, en estos periplos míos por las redes sociales, subí un comentario respecto a que no me parece en absoluto ni oportuno ni justo atacar a la institución de la Guardia Civil al albur de los últimos acontecimientos. De igual manera, me parece una vileza instrumentalizarla para hacer nuevos posados en ese periplo que algunos consideran es lo conveniente en vez de apoyar y colaborar con el Gobierno.

Siempre he sentido que las generalizaciones son la simpleza del razonamiento, y que únicamente facilitan, precisamente, cometer injusticias, colectivizando lo que pueden ser en un momento comportamientos particulares. Lo mismo me sucede con la Iglesia católica cuando veo que meten en la misma bolsa a los que cometen tropelías con el burladero del alzacuello que los que se juegan salud y vida ayudando en el tercer mundo.

Pero volviendo al tema que me ocupa, creo que es de recibo justificar y agradecer la tarea que en estos momentos lleva a cabo la Guardia Civil en nuestro país. Son muchas las tareas en los que los podemos ver y creo que en todos sirven a la ciudadanía: Seguridad Ciudadana, Servicio Aéreo, Unidad de Acción Rural, Unidad Especial de Intervención, Unidad Central Operativa, Equipos de Mujer y Menores, Servicio de Protección de la Naturaleza, Grupos de Rescate e Intervención en Montaña, Servicio Cinológico (adiestradores caninos), GEAS (buceadores), Servicio Marítimo, Agrupación de Tráfico y Unidad de Subsuelo, con casi ochenta mil miembros. En la ciudad en la que yo vivo, precisamente, la tenemos como fuerza de seguridad y creo que no ha habido jamás un problema de convivencia.

Entonces, ¿por qué hacer extensiva la posible crítica cuando el comportamiento que parece materia de análisis durante estos días tiene nombres y apellidos? Pues quizá porque la Historia o la tradición ha creado una imagen distorsionada a veces de esta institución, con su comportamiento durante la Guerra Civil, en la que quedó dividida prácticamente por la mitad apoyando a uno u otro bando, y, sobre todo a raíz del oscuro episodio del intento del golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Cierto que en esto la batuta la llevó el teniente coronel Tejero (sus disparos al cielo del hemiciclo y su “¡qué se sienten, coño!” son huellas indelebles de esa historia), pero tras esa larga noche, en la que se pudo frustrar al involucionismo, son muchos, muchísimos los servicios que ha llevado a cabo la Guardia Civil, basta con darse una vuelta por las noticias. Como tantos españoles también sufrieron la lacra del terrorismo de ETA con 206 asesinados entre sus filas.

Lo que sería ingenuo pensar es que no puede haber personas que, formando parte de colectivos e instituciones, no cometan errores, a veces de bulto. Y si esas instituciones están establecidas bajo un régimen piramidal militar en el que el de arriba manda y el de abajo obedece, pues los errores irán en cascada.

Al albur de lo sucedido con ese informe solicitado por la jueza acerca del 8M, debemos esperar a ver en que desemboca. A priori, parece que hay detalles cuestionables que lo que señalan es una falta de rigor a la hora de elaborarlo. Los tribunales decidirán.

El lema de la Guardia civil es “el honor es mi divisa”, extraído del artículo I de la Cartilla del Guardia civil escrita por el duque de Ahumada, su fundador, en 1845, y que dice: “El honor es la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás”.

El honor, vituperado hoy, pisoteado, hoy, en todos los lugares e instituciones, pero también defendido de igual manera por las personas de bien, sobre todo por aquellas que han sentido que su objetivo en la vida es el servicio a los demás. Son a estas últimas, a las buenas gentes donde quieran que estén, a las que hay que apoyar, separando el grano de la paja, no incendiando todo.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.

Recientemente ha sido nombrada concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.