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Protocolos de exclusión

Durante tres meses hemos soportado montajes periodísticos, bulos, falsos informes para desembocar en un pandemónium jurídico en el que se quiere que los jueces y tribunales modifiquen el sentido del voto mayoritario, todo lo que sea con tal de apartar la atención en las causas reales y las consecuencias trágicas de esta pandemia.

Mientras que la derecha, y más allá de ella su versión ultra, se ceba con el tema de 8M, como si ya no se hubiera visto por activa y por pasiva que su correlación con los contagios de la pandemia no fueron tales (hasta la OMS está de acuerdo con esta opinión), más allá de la contumacia de una jueza que se ha enganchado del anzuelo de llevar a cabo una causa general contra el gobierno. ejemplo de una justicia a la que le interesa centrarse en buscar un cuándo, un cómo que implique de alguna manera al Gobierno, que ha sido señalado desde el minuto uno por el PP y VOX como ilegítimo, más allá de este montaje, digo ha estallado la crisis de las residencias de mayores. Confinada la ciudadanía en sus casas era ajena a una de las tragedias más grande que se recuerda en la España democrática, en la que a través de unos protocolos de exclusión se decidía quien vivía y quién moría en, y que se ha convertido en lo más cercano a una catástrofe humanitaria que España haya sufrido.

Esto ha sucedido porque la Sanidad pública se colapsó. El virus era impredecible e inesperado, pero no así las condiciones en que se encontraban UCIs, hospitales, material sanitario, plantillas… Desde 2012 los gobiernos de derechas nacionales y regionales fueron haciendo de la cuestión sanitaria un negocio y, por ende, algo que tenía que ser rentable, a costa de reducirlo a lo imprescindible.

Aún oímos los gritos de las mareas blanca, ese eslogan de la “Sanidad se defiende, no se vende”… Pero como en el cuento del pastor y el lobo, los que gobernaban y les votaban no quisieron escuchar y, al final, ha venido el lobo y nos ha devorado.

Todo esto con el caos un gobierno en Madrid formado por PP y Ciudadanos, que se dicen y se desdicen para ver quién, cómo y cuándo pueden quitarse este marrón de encima. Los medios afines a la derecha insisten en que las residencias dependían durante el estado de alarma del vicepresidente segundo, como si eso fuera cierto. Hasta una falsificación del BOE he visto, mis queridos lectores, en la que se dice ese embuste. Los que tenían que haber velado porque nuestros mayores tuvieran una atención dignas fueron y son las comunidades autónomas y los partidos que los gobiernan.

Cada vez está más claro que se enviaron esos protocolos de exclusión para aquellos que presentaban unas condiciones extremas, como demencia o patologías graves, que obligaban a anteponer sobre ellos a quienes tenían más posibilidades de sobrevivir. No hubiera existido esa necesidad si nuestros hospitales, si las UCIs, no se hubieran convertido en un cuello de botella infernal. Las mareas blancas reivindicativas se convirtieron en mareas negras de luto de presagios cumplidos.

No cabe mayor cinismo político. Reclamar la apertura de comercios, clamar por una crisis económica— a la que también desde el gobierno se ha atendido—, echar a la gente a la calle, cuando se ha sido el factótum de semejante desastre. ¿Cómo se puede seguir justificando? Pienso en el dolor de hijos, de nietos, de amigos, al enterarse de qué se ha estado llevando a cabo este triaje porque las residencias en las que estaban los mayores no tenían medios, y la Sanidad no podía responder porque estaba bajo mínimos.

No podemos permitir que esto quede impune, no podemos permitir que los que han causado esto sigan en el camino de la mentira y la provocación. Nos lo debemos como demócratas, se lo debemos a esos 19.400 hombres y mujeres a los que se le excluyó por la ambición de convertir un derecho, la Sanidad pública, en negocio con resultado de muerte.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.

Recientemente ha sido nombrada concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.