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Escuela pública y apuesta por la igualdad

La noticia sobre la exclusión de la escuela concertada en relación con la inversión que habría que hacer en materia educativa en el proceso de reconstrucción, según el borrador que están elaborando el PSOE y UP, y a la espera de lo que, al final, se presente oficialmente, nos motiva a pronunciarnos.

En principio, puede parecer muy duro que la escuela concertada no reciba dinero público en este proceso, frente a las posibles ayudas destinadas a empresas de otros sectores, pero conviene poner las cosas en perspectiva.

La escuela concertada ha recibido ingentes cantidades de dinero público, directa o indirectamente, especialmente en las Comunidades Autónomas gobernadas por las derechas en los últimos años o decenios si nos acercamos al paradigma que el PP estableció en este tema, como en el de la sanidad, en la Comunidad de Madrid. Y ese dinero ha sido en detrimento del crecimiento natural que debía recibir la escuela pública en cada ejercicio, habida cuenta de sus carencias, especialmente, en el pasado período de crisis, pero también por la ingente labor que hace tradicionalmente, y que hizo especialmente en esa crisis como una institución capital frente a los problemas sociales de este país. Sí, y esto es algo que no se dice mucho. La escuela pública enseña conocimientos, valores democráticos, a pesar de los defensores del “pin parental”, pero también se compromete con los más desfavorecidos, con pocos medios, a contracorriente en muchas ocasiones, y que van llegando a sus aulas al principio de cada curso y mientras éste se desarrolla. Por lo tanto, esta apuesta por lo público que se nos presenta debe tener un efecto compensatorio frente a la merma anterior, y debe ser para todos los alumnos y alumnas de este país, independientemente del color político del gobierno de su Comunidad Autónoma, porque, mucho nos tememos, o los ejecutivos regionales conservadores se negarán, o emplearán medios para desvirtuar parte o el todo de este empeño por lo público.

Hay que emprender un gran esfuerzo inversor si la pandemia sigue entre nosotros. Hay que acondicionar y espacios, algunos muy anticuados, o construir otros nuevos, hay que reducir ratios en los agrupamientos, hay que contratar más profesorado, hay que gastar en atención a la diversidad, hay que mejorar sustancialmente todo lo relacionado con lo telemático, y hay que estar muy pendiente, sobre todo esto, en relación con las situaciones sociales y familiares de muchos alumnos y alumnas que carecen de medios para afrontar esta nueva situación. El tercer trimestre del curso que ha finalizado nos ha enseñado muchas cosas, ha sacado a la luz más carencias de las que creíamos que existían.

Hagamos una apuesta por la calidad educativa, y por la igualdad, dos conceptos que no están reñidos por mucho que algunos se empeñen. La educación es un factor clave, y la escuela pública su pilar fundamental para conseguir ambos objetivos. Pero, además, sería conveniente dentro de unos meses que se abra un debate sereno, primero en el seno de la izquierda, y luego en la sociedad española sobre la escuela concertada. Pero ahora mismo, de urgencia, toca inversión fuerte en la escuela pública, como en la sanidad pública.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.