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Balance de una pandemia: proteger lo público

Nadie puede discutir que la realidad en la que vivimos ahora ha cambiado sustancialmente, y que el factor de la pandemia ha hecho aflorar problemas que antes de marzo de 2020 parecían afectar solo a ciertos sectores.

España se ha visto inmersa en la crisis más grave sucedida desde la Guerra Civil, y como un terremoto abre grietas, mostrando el interior de la tierra, así este virus las ha abierto en nuestro sistema público, mostrando sus carencias, básicamente en la gestión de los Sistemas públicos sanitario, educativo y de servicios sociales.

Que el virus atacara de una manera alevosa e inesperada en su rápida propagación, ha puesto de manifiesto las debilidades en que se encontraba el sistema público de salud en general y el madrileño en particular. Durante años, un erróneo sistema de gestión privada, fundamentada en una rentabilidad económica ha ido esquilmando de recursos, materiales y humanos, cuyas consecuencias hemos podido constatar con UCI’s colapsadas, falta de respiradores, escasez de personal sanitario, plantas hospitalarias cerradas. Las primeras semanas de la pandemia fueron un caos y una tragedia con resultado de muerte, que había sido anunciada desde hacía años por colectivos sanitarios, con poco éxito.

También esta crisis sanitaria ha puesto de manifiesto problemas en los centros educativos públicos, los primeros en tener que ser cerrados para controlar la propagación del contagio en un principio. El exceso de ratios por clases, la falta de recursos y de espacio, el ajuste presupuestario hace que el futuro de la reincorporación de los niños y niñas a los centros escolares se muestre lleno de negros nubarrones. También esta área ha sido víctimas de los recortes durante años, denunciados por el profesorado, las familias, los municipios.

Qué decir de las residencias de mayores, que han sido lo sujetos de una tragedia que se ha llevado por delante a casi veinte mil personas, que en ocasiones fallecieron de una manera muy alejada de ser digna. Residencias que han adolecido de la suficiente supervisión en un momento que nos ha desbordado a todos y todas. Por no hablar de la dependencia, también mal gestionada, con un alto coste en calidad de vida de sus usuarios y familiares.

No es el momento de reproches ni de señalar a los culpables, sabemos quiénes son, y desde cuándo. Es el momento de reconocer que los servicios públicos son los únicos que garantizan un estado igual y justo, un estado de derecho que nuestra Constitución garantiza, porque son capaces de llegar a todos y todas independientemente de su renta.

Por eso han de protegerse, para que nos protejan a todos. Su gestión debe ser controlada, revisada, inspeccionada por las administraciones competentes, para que los recursos públicos de los que se nutren sean utilizados tal y como están establecidos, huyendo de la posibilidad de considerar lo público como negocio, porque su rentabilidad se ha de medir en la mejora que ocasiona en la vida de la ciudadanía, no en el balance de resultados de una empresa gestora.

Tenemos que entender de una vez que los servicios públicos son un escudo que han de recibir todos los medios necesarios de financiación y personal para que, si se diera de nuevo el caso, la respuesta pueda ser mucho más rápida, efectiva y menos dolosa que esta que nos ha traído el Covid19.

En esta “nueva normalidad” corrijamos aquello que nos ha hecho tan vulnerables, y cimentemos fuertes y seguros los pilares del Estado de Bienestar.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.

Recientemente ha sido nombrada concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.