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EL PERIÓDICO
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Por un plan serio y riguroso ante el principio de curso


El curso escolar que se iniciará en septiembre debe girar en torno a un elemento clave: tiene que empezar con todas las garantías sanitarias no vaya a ser que la imprevisión del Gobierno regional convierta las aulas en una ruleta rusa. Cierto es que estamos viviendo una situación desconocida en todo el mundo pero no es menos cierto que este sistema educativo no está preparado para una salida que no sea presencial. Por tanto, tenemos que ir a buscar la presencialidad como elemento central, especialmente en educación infantil y primaria. A renglón seguido hay que hacer un alarde de previsión. En cuatro meses debemos haber aprendido la lección y hay que tener un guión para un escenario de confinamiento.

Así las cosas, desde las Comisiones Obreras de Madrid rechazamos los irracionales planes del Gobierno regional basados en dos pilares inconsistentes. Por una parte, que todo sea igual que antes de la pandemia y, por otra parte, la combinación de presencialidad y teledocencia. Es decir, un par de ocurrencias que no tienen en cuenta las necesidades ni del profesorado, ni del alumnado.

En nuestra opinión la vuelta a la actividad en septiembre debe ser presencial y la teledocencia debe abordarse en caso de que surja algún rebrote. Evidentemente, en el primero de los escenarios debe garantizarse la seguridad por lo que debe consolidarse una coordinación entre medidas educativas, sanitarias y sociales; planes de prevención en todos los centros con las pertinentes medidas de seguridad e higiene y protocolos claros de actuación.

En este escenario abogamos por la prevención, con personal que trabaje en esta línea y que tenga capacidad de tomar las medidas necesarias en caso de que surja algún caso positivo. Además se hace imperativas tanto la presencia de un profesional sanitario o de enfermería como el reforzamiento de la limpieza y la desinfección.

El Gobierno de Ayuso tiene verdaderos problemas para guiarse por el uso de la razón en beneficio del interés general y no quiere ser consciente que seguimos viviendo en una situación extraordinaria, por lo que es necesaria una financiación extraordinaria, un esfuerzo económico perfectamente asumible por la Comunidad de Madrid; un esfuerzo que también requiere de voluntad política.

Una voluntad política también imprescindible para adoptar nuevos proyectos educativos con desdobles, refuerzos y profesionales de apoyo, entre otras medidas. Además debe reanudarse el plan de formación del profesorado y aumentarse las plantillas, garantizándose la sustitución del profesorado de baja o que se jubila. Asimismo, hay que introducir la figura del vicedirector y reforzar el personal de administración y servicios de los centros.

IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

Desde CCOO de Madrid llevamos años denunciando el aumento de las desigualdades en la región y el confinamiento ha demostrado que ese cáncer está desbordado en la Comunidad Autónoma más rica de España. La mejor manera de amputar las desigualdades es desde el origen, y éste se encuentra en la Educación. La teledocencia hace aguas por muchas partes, pero especialmente en aquellos casos en los que las familias no cuentan con suficiente infraestructura, desde acceso a red wifi hasta suficientes ordenadores o tablets. No nos confundamos: niños, niñas, adolescencia… a pesar de conocer sus smartphones y aplicaciones insustanciales, son en buena medida analfabetos en el uso de nuevas tecnologías como herramienta de aprendizaje.

Pero no es solo eso. En esta región muchas familias pasan hambre y para esas familias, lógicamente, la prioridad es comer. Hemos visto la vergüenza de las colas del hambre, pero también el orgullo de la solidaridad de la ciudadanía. Hay que acabar con la desigualdad desde el origen. Es imprescindible que se garantice la igualdad de oportunidades. Ningún alumno se puede quedar atrás. Si Isabel Díaz Ayuso tiene capacidad para “gastar” un millón de euros contratando sacerdotes católicos para atender enfermos en los hospitales, debe considerar “invertir” contra la brecha digital. Hay que empujar para que lo entienda.

En este escenario, desde CCOO de Madrid planteamos un plan serio y riguroso con tres posibles situaciones, en función de las ratio para garantizar la distancia de seguridad y las medidas preventiva.

En el mejor de los casos, con aulas con 20 alumnos y alumnas en todas las enseñanzas, se necesitarían 5.700 nuevas unidades y 11.100 nuevos profesores y profesoras. Y una inversión por encima de los 300 millones de euros. No solo se actuaría ante la pandemia sino que se daría un salto cualitativo en la reducción de la desigualdad educativa. Un plan basado en ideas, no en ocurrencias.

Un plan que se encuentra en las antípodas a las iniciativas del Gobierno regional, que no sirven y que suponen volver al pasado. Hasta el entorno más neoliberal en todo el mundo está viendo que los servicios públicos son la clave. Es necesario un pacto por la educación en el que participe toda la comunidad educativa y hay que plantear una auditoría de todo el sistema educativo, que ya se encontraba debilitado antes de la pandemia, con déficits presupuestarios, aulas masificadas, escasez de profesores y profesoras, y carencias digitales.

Septiembre está a la vuelta de la esquina y la educación madrileña no mira al futuro. Continúan las mismas ratios, la misma plantilla, un presupuesto desconocido pero “muy restrictivo” en palabras del propio consejero. Un inicio de curso que prohibe hacer obras, con unas preocupantes escasas plantillas de limpieza y sin suficiente personal sanitario en los centros ni rastreadores fuera de ellos que puedan controlar posibles casos. Un inicio de curso con absoluta indefinición en temas fundamentales como los servicios de comedor, transporte o medidas claras para evitar aglomeraciones en los centros.

Vivimos tiempos de incertidumbres, pero muchas de ellas, con voluntad y trabajo se pueden resolver. El Gobierno madrileño debe actuar con urgencia, en caso contrario se va a encontrar con la comunidad educativa movilizada frente a tanta incompetencia.

Secretario general de CCOO de Madrid.