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La metamorfosis

La metamorfosis del Partido Socialista Obrero Español desde su creación a nuestros días, ciento cuarenta y un años después, no es nada menos que una serie de acontecimientos a los que todos aquellos que pretenden -mediante el odio - hundir al partido acusan erróneamente de cambios kafkianos. No es coherente acusar a una formación política Socialista de raíz, de ser una fuerza hipócrita, traidora y, mucho menos, garante del 'régimen del 78'. Lo más indicado, para formular un análisis profundo de la metamorfosis del Partido Socialista y una posterior crítica - o autocrítica en caso de pertenecer a este -, es conocer los orígenes del partido y sus diferentes papeles en los diferentes eventos destacables del país.

El PSOE fue fundado el 2 de Mayo de 1879, por el tipógrafo, sindicalista y posteriormente político gallego Pablo Iglesias Posse. Nacido en una familia austera y trabajando desde muy joven, Pablo Iglesias comenzó a interesarse por la política, acudiendo a diferentes charlas sindicales, aunque su laboriosa vida le dificultaba su asistencia a muchas de estas reuniones. Sin embargo, pudo alcanzar puestos notables en diferentes organizaciones laborales, ejerciendo, como se menciona anteriormente, de tipógrafo. Sería en 1879 cuando Iglesias Posse, junto a varios compañeros más - aproximadamente 25 -, todos ellos con preparación laboral y académica, fundaba en una taberna el Partido Socialista Obrero Español.

Con valores socialistas y una fuerte influencia de los trabajos de Friedrich Engels en las tesis de Iglesias, además de participar en la II Internacional Socialista, el PSOE se convertiría, paulatinamente, en el principal partido progresista de España, siendo 1910 el año en el que adquiriría su primer diputado - el propio Pablo Iglesias - en el Parlamento. A partir de éste año, su influencia y representación parlamentaria no haría más que crecer, convirtiéndose en el único partido de carácter marxista con influencia en la sociedad española. No fue hasta 1921 que el PSOE sufrió su primera crisis interna, al rechazar su unión en la Internacional comunista convocada por el líder Soviético Vladimir Ilich Lenin. Merced a su negativa a la participación de la Internacional Comunista, el sector leninista del PSOE abandonaría el partido para dar nacimiento al Partido Comunista de España ( PCE), de mano de figuras destacadas como Dolores Ibárruri, más comúnmente conocida como 'La Pasionaria'. El PSOE rehusó así la alineación e influencia Soviética, el leninismo y, en consecuencia, el comunismo. Sin embargo, el partido seguía siendo la principal formación política izquierdista de España, marxista y, como es obvio, Socialista. 

Tras la dictadura de Primo de Rivera y la llamada "dictablanda" a finales del segundo decenio y comienzos del tercero del siglo XX, el 14 de Abril de 1931 se declararía la II República española, tras la formulación de unas elecciones municipales, en las que las fuerzas socialistas, comunistas y republicanas obtuvieran la victoria en las grandes ciudades y centros urbanos, y los partidos monárquicos y reaccionarios en pequeños pueblos - aunque no podría considerarse como tal, pues en los pueblos pequeños, los terratenientes forzaron a votar a las fuerzas monárquicas a sus empleados y vecinos, ya fuere por la fuerza o mediante el soborno -. El PSOE jugaría un papel de vital importancia en el período de la II República - 1931-1939 -, siendo líder de Gobierno en dos ocasiones, principal partido de la oposición en el 'bienio conservador' y una de las mayores fuerzas de resistencia durante la guerra Civil y la posguerra.

Fue tras la caída de la República y el exilio del Gobierno legítimo y democrático de ésta cuando comenzó el debacle ideológico del PSOE. Asesinados, exiliados y encarcelados, los socialistas tuvieron que resignarse a luchar desde fuera de las fronteras españolas o en la propia clandestinidad, incluso en prisiones políticas, fuera el caso del Socialista Ramón Rubial, que organizaba a los presos antifascistas desde el Dueso. La esperanza de derrocar el régimen franquista se desvaneció cuando las democracias occidentales decidieron, por pura conveniencia, aliarse al bando fascista de Francisco Franco, con el fin de alejar a España de cualquier posible acercamiento a la Unión Soviética. Así pues, desde la clandestinidad y tras cuarenta años de dictadura, represión, persecución y crímenes, en 1974 el Partido Socialista celebró el Congreso de Suresnes, en el que el Partido, en pos de adecuarlo a la coyuntura social y geopolítica del momento - en el que comenzó el debacle de la URSS por las políticas de los dirigentes más liberales en lo que a cuestiones económicas se refiere - abandonó oficialmente, impulsado por Felipe González, la definición de "partido marxista" de sus Estatutos. Aunque existían disidentes - que posteriormente crearon la corriente de opinión interna Izquierda Socialista, en la que destacan figuras notables como el socialista y profesor de Filosofía Jose Antonio Pérez Tapias -, la militancia aprobó la petición de Felipe González. Fue a partir de ese Congreso que comenzó la metamorfosis ideológica del Partido Socialista Obrero Español. 

El líder Socialista Felipe González, dejando atrás el marxismo y el socialismo autogestionario - ideología de la que el PSOE tuvo, durante sus años en la clandestinidad y en el exilio, un fuerte impacto en la línea ideológica del partido, al acercarse éste, junto al sindicato UGT, a la Yugoslavia Titoísta -, pretendía modernizar el partido y adecuarlo al contexto del momento, en el que España estaba a punto de salir de una dictadura fascista que había sometido al país al horror durante cuatro décadas. Así pues, el Partido Socialista adquirió políticas de carácter keynesiano y neoliberal.

Son éstas medidas las que han sido, durante cuarenta y dos años de democracia, así como su aprobación de la monarquía - impuesta por el régimen franquista mediante la ley de sucesión de 1963 -, objeto de críticas y ataques - tanto violentos como dialécticos - por parte de formaciones de extrema izquierda, muy a menudo contrarias a la libertad y la democracia. El acercamiento a la élites financieras también ha supuesto un sinfín de críticas al partido, además de políticas de carácter liberal - como la reconversión industrial, privatización de varias empresas estatales o la reforma laboral del 2010 impulsada por J.L.R. Zapatero - que se contradicen con el supuesto espíritu Socialista del PSOE.

Hoy, una vez más, el PSOE es víctima de incesantes ataques por parte de la izquierda más extremista, al mostrar su apoyo a las decisiones que la casa Real tome respecto a el abandono del Rey Emérito Juan Carlos I. Ante esta situación, las formaciones más izquierdistas se formulan la siguiente pregunta: ¿Por qué el PSOE no plantea un referéndum popular en el que se elija el modelo de Estado que el pueblo considere óptimo? La respuesta del partido socialista es: "No es el momento. Hay cuestiones más relevantes a las que tenemos que atender. "

"No es el momento". Haciendo un análisis objetivo del recorrido Socialista y la evolución de la sociedad en los últimos cuarenta y dos años, hay que considerar que el momento para formular un referéndum de ésta índole no es, evidentemente, éste. Sin embargo, son muchos los socialistas que se preguntan: ¿cuándo será el momento? No hay respuesta para ello. Mas debería, más bien, plantearse la siguiente cuestión: ¿porqué no se ha hecho antes?

Precisamente porque la coyuntura en la que el país se ha encontrado después de la caída del régimen franquista, no ha sido favorable. Es inviable proponer un referendum así a la población española cuando acaban de salir de una dictadura fascista, que ha infectado de odio, mentiras y manipulaciones a la ciudadanía que vio, en aquél momento, y por vez primera en cuarenta años, la libertad. Es preciso analizar el contexto para comprender porqué el PSOE ha tomado ciertas decisiones, que pueden ser o no de nuestro gusto, pero que son, indiscutiblemente las más pragmáticas para construir un país fuerte y Democrático.

Es ahora, con esta pandemia mundial del Covid-19, cuando los sectores marxistas - aún existentes - del PSOE deben actuar. Comprender que la monarquía está obsoleta y que nadie es inviolable, pues ante el Imperio de la ley, todos y todas somos iguales, al menos, en un Estado democrático. Debe la juventud Socialista actuar, convencer y luchar por la República, no ahora, sino cuando el virus que está atacando a la humanidad sea derrotado. Una vez ganada la guerra contra el Covid-19, los nuevos socialistas, los nostálgicos del PSOE "PreSuresnes", deberán efectuar su propia batalla: Reconstruir el partido que un día fue la Vanguardia del proletariado Español.

Estudiante de Ciencias Políticas y Administración Pública en la UPV/EHU. Militante socialista desde el 2018.