Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Miedo


Nos levantamos con miedo, nos acostamos con miedo. Lo peor es que en mi caso, y en la de muchos que conozco, no es el propio sino el ajeno.

Decía William Shakespeare “de lo que tengo miedo es de tu miedo”. Yo me siento así, porque instalarse en el miedo rodea de una gran angustia y bloquea las decisiones, no solo al protagonista, sino a su área de influencia.

No niego que la crisis sanitaria me preocupa, pero no solo por la salud física, sino por el estado anímico, cuyo equilibrio es de una importancia suprema y que de él depende en ocasiones la salud. Pero me resisto a caer en la trampa del miedo que nos deja inermes y presas de cifras y redes sociales.

¡Qué mal se está gestionando la información de esta pandemia por parte de algunos! Los titulares se han convertido en una cascada de números en la que una parte la ciudadanía solo encuentra desesperanza y angustia. Otra, entre la que me encuentro, ha decidido que hay que caminar, no siendo unos irresponsables, sino trabajando para que se mejoren las circunstancias.

Es muy difícil vivir el día a día en un terreno sembrado por el pánico, sin que haya ni el más mínimo atisbo de alivio. Hay muchas personas que lo estamos haciendo bien, que cumplimos las normas, y que se nos debe de reconocer. Necesitamos que la información sea concreta y directa, con datos que ayuden a entender lo que está ocurriendo, cómo, dónde y, sobre todo, por qué.

No es verdad que todos los rebrotes se den por la hostelería. Los más alarmantes, como en Aragón, comenzaron en los colectivos de temporeros de la fruta, a quienes se les tenían en unas condiciones intolerables de higiene y alojo. También ha habido rebrotes por las reuniones familiares, muchos, tal vez más que entre los que van a tomar unas tapas a un bar. No es razonable que se carguen las tintas sobre ese colectivo desde el púlpito de las redes sociales o desde los medios, por quienes tienen su pan seguro con una nómina o una pensión, no lo es. La situación de muchas familias que viven de la actividad hostelera necesita, como poco, la comprensión social y la ayuda institucional, y poder ejercer su actividad, dándose siempre las garantías sanitarias que la normativa impone, por supuesto.

El problema es que pagan justos por pecadores, y en muchos se ha instalado la disyuntiva de salud o economía. Es falsa. No hay que decidir por una de las dos, sino ser capaces de gestionar por quien tiene las competencias que puedan ser ambas viables, y por parte de la ciudadanía exigir que respeten las normas cuando hacen uso de un restaurante o de una terraza.

Estamos en un círculo infernal del que solo saldremos si somos capaces de dejar el miedo a un lado y de reivindicar lo imprescindible, que es que se dote de medios sanitarios para rastreos y de que la normativa sea clara y homogénea en todo el territorio, conteniendo y evitando los contagios.

Por lo demás sabemos lo que tenemos que hacer: mascarilla, distancia e higiene. Hagámoslo. Esa es nuestra responsabilidad. Sembrar el miedo, no.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad acaba de publicar su quinta novela, El amante pluscuamperfecto, con Ediciones Ondina.

Actualmente es concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.

Periodismo riguroso y con valores sociales
Necesitamos tu apoyo económico para seguir contando lo que otros no cuentan. Para donar haz clic en el botón "COLABORA" de abajo. Muchas gracias por tu apoyo.
Slider