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Sociedad, salud y economía

Las redes sociales, no cabe duda, son un pozo de inspiración para quienes, como servidora, gustan de asomarse a la realidad cotidiana, esta que aparece atravesada todos los días por la pandemia, sus cifras y sus consecuencias.

Hay una situación que se repite, apoyada por una frase que igualmente es constante: “lo primero es la salud, luego la economía”. Podría parecer una sentencia de Perogrullo, pero no es así. En su expresión conlleva una discrepancia que desde el minuto uno de la desescalada empezó a calar en la ciudadanía.

No cabe duda que la torpeza, por ser benévola, de la presidenta de la Comunidad de Madrid, aduciendo la ruina de comercios y negocios como pretexto para llevar una desescalada ineficaz y temeraria, de la que ahora vemos las consecuencias, no ha quitado hierro al asunto. Si echamos mano a las hemerotecas vemos por parte de Díaz Ayuso una declaraciones que ponen de manifiesto su absoluta incapacidad para darse cuenta que en ese momento, cuando empezábamos a salir del confinamiento, era cuando había que poner en marcha unas medidas cuya falta son los barros que han traído estos lodos.

Una parte de la ciudadanía, quizá mal informada, ha cargado las tintas de los contagios en la hostelería y en el ocio, cuando en realidad ha habido mucho más en actividades sociales y familiares, e, incluso laborales concretas, como ha sido en sectores hortofrutícolas o fabriles. En muchas ocasiones hemos sido nosotros o nuestros hijos, los que no hemos respetado las claras instrucciones que desde las diferentes administraciones nos han hecho llegar, empezando por la ausencia de mascarillas, sobre todo entre los más jóvenes.

Pero no es el momento de culpar a nadie sino de buscar soluciones adecuadas para poder llevar a cabo las tareas que nos exige el día a día. Tenemos el reto de la recuperación económica que pasa por la consciencia de que es algo nos compete a todos y todas, desde nuestro pueblo, desde nuestra ciudad, y no solo al gobierno de turno, o a las empresas.

Esta pandemia ha puesto al descubierto que es necesaria una cohesión social de primer orden, de apoyo a las personas vulnerables, pero también a sectores económicos que han quedado muy afectados por el confinamiento primero, y las medidas posteriores.

Tenemos como sociedad aprovechar este momento para poner los cimientos de una sociedad más justa, sin dicotomías que no son reales, como esta que nos ocupa de salud versus economía. La economía nos permite, mediante los impuestos sostener los servicios públicos, que no se nos olvide. Impuestos que provienen de dos sujetos: empresas y trabajadores. Por tanto, es necesario relanzar el consumo empezando por lo más cercano, que es el comercio de proximidad, ese comercio que durante los momentos más complicados estuvieron al pie del cañón para que pudiéramos tener los bienes de subsistencia principales.

Es el momento de la ciudadanía, el nexo que debe conciliar salud y economía, para que ambas prosperen de igual manera, y seamos capaces de no solo de recuperar la situación anterior, sino de mejorarla, aplicando las experiencias conseguidas durante este periodo. Convirtamos las amenazas en cambios positivos. Lo hicimos en el pasado, hagámoslo en presente.

Este es nuestro reto, esta es nuestra oportunidad.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.

Recientemente ha sido nombrada concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.