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Sobre el olvido de las ofensas a propósito de Pascual Tomás entre el ayer y el hoy


¿Por qué no olvidan ustedes?, fue el título de un artículo que Pascual Tomás Taengua publicó en El Socialista del 6 de noviembre de 1945. Pascual Tomás (1893-1972) es un personaje muy poco conocido hoy, incluso para los socialistas, aunque no estemos hablando de una figura secundaria o poco destacada, precisamente, de la historia socialista, tanto en el PSOE como en la UGT. Metalúrgico valenciano, sindicalista activo, llegó a la Comisión Ejecutiva del Sindicato, y también a la del Partido. Fue diputado en 1936, aunque donde destacó claramente fue en el exilio, ya que sería uno de los dirigentes que más hizo por reconstruir el PSOE en esos momentos de tantas dificultades.

Las reflexiones de un socialista tan destacado en otro contexto histórico (exilio) sobre el olvido o no de las ofensas contra el socialismo español en la guerra civil y después, pueden ser muy sugerentes sobre otras ofensas más recientes. La Historia, con sumo cuidado siempre, nos ofrece materiales para la reflexión. Este es el objetivo de este artículo de opinión.

Tomás explicaba que habían recibido varias cartas de hombres de otro partido, que, pensando en los intereses de España y la República, y siempre teniendo en cuenta los sacrificios realizados en el exilio por los españoles, pedían que los socialistas olvidasen las ofensas recibidas durante la guerra y en el exilio para a través de dicho olvido posibilitar la acción conjunta de todos los grupos y partidos políticos con el objetivo de terminar con Franco y poder retornar a España. El artículo era la contestación a estas cartas.

Para Tomás los problemas de la emigración español habían sido siempre muy sencillos, si se comparaba con el de otros países en esa posguerra mundial, y al final habían sido resueltos por los aliados. Cuando los exiliados españoles habían reclamado ayuda y solidaridad a las democracias se había contestado que debían tener paciencia hasta que la guerra mundial acabase. Una vez terminada la contienda se había pedido que la legalidad republicana se expresase a través de un organismo que, asumiendo el gobierno de la República, ostentara en todo el mundo la representación legal de la España republicana. Pues bien, todo eso había sido cumplido, pero las democracias seguían sin actuar, como en 1936.

Y planteado esto, abordamos lo que más nos importa en este escrito. Tomás señalaba que si las ofensas inferidas hubieran sido en el ámbito privado (personal), competería a cada hombre ofendido olvidar, perdonar o castigar a los ofensores, pero las ofensas se habían realizado contra el Partido y, por lo tanto, a su organización competía olvidarlas, perdonarlas o castigarlas. Sin ese análisis los socialistas no podrían presentarse en la misma tribuna con los ofensores. ¿Qué dirían los compañeros que tanto habían defendido el nombre y la conduta del Partido Socialista?

Si de verdad se quería trabajar por España y por la República, pedía a los que habían injuriado a los socialistas que demostrasen públicamente las pruebas que sirviesen para justificar las acusaciones de haber sido servidores de Franco, agentes de la Gestapo, y de haberse quedado con el “tesoro nacional”. Como era imposible hacerlo estaban obligados a rectificar públicamente.

Solamente cuando se hubiera producido dicha rectificación se podría iniciar el diálogo para poner en común herramientas de trabajo.

No es este el lugar para el estudio histórico de quién ofendió al PSOE en esa época, sino, como decíamos al principio, reflexionar sobre esas extrañas conexiones entre un pasado y un presente de ofensas. Eso sí, con una gran diferencia; en aquella época estaríamos hablando de ofensores y ofendidos dentro de la España republicana, y ahora entre ofensores y ofendidos a una distancia política de 180 grados. Pero, de recibirse la disculpa parece imposible que se pudieran poner en común esas herramientas de las que hablaba nuestro protagonista en 1945, pero, al menos se podría alcanzar un mejor nivel de concordia en beneficio del país. Ahí queda.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.