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Covid-19. Medidas educativas urgentes. Una gran oportunidad para reflexionar sobre el currículo


La pandemia está perjudicando gravemente al alumnado más desfavorecido socialmente, por la falta de recursos tecnológicos en su medio familiar en las situaciones de enseñanza semipresencial.

Es por lo que a tan específicas circunstancias, el sistema educativo debe responder atendiendo debidamente la diversidad de situaciones que la nueva realidad plantea.

Así con el fin de facilitar la adaptación de las programaciones didácticas a las decisiones que se adopten sobre la presencialidad del alumnado en los centros, hay que otorgar un carácter de orientativo a los estándares de aprendizaje evaluables, siendo los equipos docentes los más adecuados para valorar colegiada y globalmente si se han alcanzado los objetivos de etapa, a pesar de las dificultades, considerando lo fundamental del currículo necesario para progresar en los niveles o etapas siguientes. Eso es lo que facilita, entre otros aspectos, el Real Decreto-Ley 31/2020, de 29 de septiembre, por el que se adoptan medidas urgentes en el ámbito de la educación no universitaria (BOE de 30 de septiembre)

La pandemia, como toda crisis, puede convertirse en una oportunidad para aplicar políticas que exigen currículos y organizaciones escolares flexibles, basadas en soluciones distintas y personalizadas para cada problema.

Políticas alejadas de la uniformidad de los currículos, de la uniformidad de las metodologías, de la uniformidad de los materiales escolares y pedagógicos, de la uniformidad de los agrupamientos y de la uniformidad de los sistemas de evaluación.

Porque la uniformidad es propia de una Escuela con pretensión homogeneizadora, asimilacionista, técnicamente ineficiente para una sociedad multicultural, pluriétnica, multilingüística, compleja y heterogénea como la nuestra.

Escuela homogeneizadora técnicamente ineficiente y socialmente injusta, porque su principal resultado es la exclusión del diferente, porque entre el alumnado hay diferentes necesidades, diferentes estilos y ritmos de aprendizaje , diferentes formas de progreso, diferentes motivaciones e intereses, diferentes capacidades y nivel evolutivo.

Estamos, pues, ante la oportunidad de profundizar en una Escuela de atención a la diversidad, porque nuestra sociedad ha dejado de ser homogénea y ha pasado a ser heterogénea y multicultural, de tal modo que lo natural es ahora la diversidad.

De ahí la necesidad de un currículo abierto y flexible, más conciso y menos enciclopédico, reduciendo contenidos muy prolijos. Donde los centros puedan fijar una parte mayor del mismo, pues en ellos se concreta la diversidad del alumnado.

Un currículo, conjunto de objetivos, contenidos , competencias, metodología y criterios de evaluación, cuya finalidad sea el logro de las competencias básicas, que son esas habilidades, destrezas y conocimientos que, más allá del concepto tradicional de conocimiento basado en la memorización, deberán adquirir todo el alumnado para desenvolverse en la sociedad.

Vocal Asesor del Gabinete de la Secretaría de Estado de Educación y Formación Profesional. Es Inspector Central de Educación de dicho Ministerio y ha sido Subdirector General de Ordenación de dicho Ministerio 2004 hasta 2012

Fue Director de la revista "Nuestra Escuela" desde 1990 a 1994 y cuenta con la Encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio que concede S.M. El Rey, la Palma Académica del Gobierno de Francia y la Cruz del Mérito Civil con distintivo Blanco del Ministerio de Defensa.

Ha publicado más de una docena de libros de legislación y evaluación educativas y los poemarios: “No es bueno que el hombre esté solo”. Ed. Publidisa. Sevilla. 2013 y “Amor y Desamor” Ed. Mestas. Madrid. 2018. Así como la participación en varias antologías poéticas: “Amor fou” Ed. Pigmalión. Madrid 2015; “Inmortal amor mortal”. Ed. Pigmalión. Madrid 2017.”Amores de ficción” Ed. Pigmalión. Madrid 2018. “Imposible no comerse” Ed. Lastura. Madrid.2019.