Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE ⮕

¿Merkel en el Congreso de los Diputados?


En nuestro anterior artículo de opinión lamentábamos que las derechas no hubieran firmado el manifiesto por la democracia frente a la extrema derecha, y apelábamos a la responsabilidad del Partido Popular ante el odio cainita y el clima enrarecido que la formación verde estaba generando en España, si querían demostrar realmente el espíritu del patriotismo que siempre tienen en su discurso. Pues bien, después de la sesión final de la moción de investidura parece que algo importante se ha hecho, a la espera de acontecimientos políticos a corto y medio plazo que puedan confirmar el nuevo rumbo de la principal fuerza conservadora española.

Parece que Merkel se ha aparecido en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo para alegría de propios y extraños, porque, siendo el principal representante de la derecha clásica, civilizada y democrática los propios pueden encontrar un referente como valladar frente a la extrema derecha, y los extraños podrán alegrarse de ese cambio de rumbo en beneficio de la democracia y de un mejor clima político en España. Si Merkel viene a quedarse entre los escaños del área derecha del hemiciclo habrá que hacerle un hueco bien grande, señarle un escaño honorífico, y dejar que su ejemplo se manifieste en esa zona.

Seguramente, la intervención de Casado en la sesión final de la moción haya sido la mejor de su carrera política hasta ahora. Tenía, en realidad, la misión principal en esta moción, y que no era otra que marcar una frontera insalvable, de esas que el extremismo quiere imponer a los inmigrantes, pero también hacia la Unión Europea, pero esta vez no contra los desfavorecidos o frente a una organización que ha sido vital para el desarrollo de España en los últimos decenios, sino contra los que generan odio, insultan y provocan tensión en una estrategia aprendida en el pasado y modernizada en las redes. Los españoles de derechas, que son muchos, merecen otra estrategia, otra forma de hacer política, bajo principios democráticos y de respeto, y sin contaminarse de extremismo. Si Casado sigue por ese camino, aunque sea difícil y lleno de obstáculos, tendrá éxito electoral y lo más importante, calmará la realidad política española, y podremos todos dedicarnos a lo que ahora es vital, es decir, a luchar contra la pandemia y sus consecuencias en todos los campos.

Hoy esa formación divulgadora del odio se ha quedado muy sola. Ayer formaciones tan distintas como las que se sientan en el Congreso votaron contra lo que ya hace muchos decenios los españoles decidimos superar, y que no deseamos resucitar.

Lo que parecía una pérdida de tiempo cuando tantos problemas nos agobian ha tenido un valor pedagógico político indudable.

Por favor, señora Merkel quédese.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.