Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Mal presidente, peor perdedor


El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, en la Casa Blanca en Washington, DC, Estados Unidos, en una imagen de archivo. El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, en la Casa Blanca en Washington, DC, Estados Unidos, en una imagen de archivo.

Recuerdo cuatro años atrás cuando, de manera sorprendente, Hilary Clinton perdía las elecciones a favor de Donald Trump. Escuché la noticia en la radio y los más negros presagios se cernieron sobre un futuro incierto, presagios que, por desgracia se cumplieron con creces.

Durante el periodo de conteo de los votos de estas elecciones a la presidencia de EEUU, durante cuatro días, se puede decir que el mundo ha vivido pendiente de cada uno de los estados que podían decantar la balanza a uno u otro lado, el demócrata o el republicano. Los nombres de Georgia, Michigan, Arkansas, Pensilvania se han convertido en familiares para aquellos que deseaban, como es mi caso, no tanto la victoria de Biden sino la derrota de Trump.

Grosero, patán, inoportuno, déspota, misógino, xenófobo, homófobo… Son la serie de epítetos que, así de pronto, se me ocurren para definir al ya derrotado presidente de Estados Unidos. Representa esa América de los red-necks, defensores de las armas y de la supremacía blanca que nunca han desaparecido (al igual que aquí en España pasa con los fascistas) y que han encontrado en Trump a su profeta.

Su aspecto físico ya indica de qué va la cosa. Esa especie de estropajo de esparto que corona su cabeza, bicolor y sin brillo; esa piel tirando a arcillosa, esas actitudes prepotentes… Un megalómano ascendido a cuasi divinidad por la democracia actual con más vigencia.

¿Alguien recuerda una ley o una propuesta del mandato de Trump que haya mejorado la vida de las personas? Yo no. Solo se me vienen a la cabeza amenazas, disputas, gente enjaulada, bravuconadas y puestas en escena, una pandemia descontrolada y un presidente diciendo que el Covid es una bendición de Dios.

No cabe duda de que para los europeos Estados Unidos es un país curioso, a pesar que en gran parte está formado por descendientes del viejo continente. A veces me da la impresión de ser una nación todavía por madurar, por pasar por procesos históricos que no pueden ser sustituidos por la tecnología. Me asombra, y quiero que me entendáis, mis queridos lectores, esa fe que ponen en todo, incluso en el dinero (véase el billete de un dólar), esa intromisión consciente de Dios en todos sus procesos. Un país en el que el dinero, la religión y la tecnología se trenzan para dar a luz a una sociedad tan compleja que más de la mitad del país vota a un energúmeno capitalista más cercano a dictador de república bananera que a líder de la primera potencia mundial.

Pero aún no debemos por acabada la partida. Si Trump ha sido un pésimo presidente todavía es peor perdedor. El fair-play no existe para él. Ha dado lugar a un hecho que en mi vida he tenido la ocasión de ver. Los propios medios de comunicación estadounidenses han vetado las declaraciones del ya expresidente por mentiroso y fullero, acusando de fraude electoral la victoria de su adversario. Claro, que su derrota es algo más que la pérdida de la Casa Blanca. Es perder la inmunidad ante un montón de procesos abiertos que pueden dar con sus huesos en la cárcel.

Hay un refrán que dice “tanta paz lleves como dejas”. En este caso, en el caso de Donald Trump no deseo que sea verdad, porque aunque deje sosiego con su marcha, no debe de haber paz para los malditos, y él lo es.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad acaba de publicar su quinta novela, El amante pluscuamperfecto, con Ediciones Ondina.

Actualmente es concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.

Periodismo riguroso y con valores sociales
Necesitamos tu apoyo económico para seguir contando lo que otros no cuentan. Para donar haz clic en el botón "COLABORA" de abajo. Muchas gracias por tu apoyo.
Slider