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EL PERIÓDICO
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Navidad sin acogida


La Navidad se acerca. Y con ella las expectativas frustradas de muchos de reunirse con familiares y amigos. Estamos a la espera de si se abren Comunidades Autónomas o Municipios, de cuántas personas se pueden reunir en un domicilio, o de si hay toque de queda también para las Noches más especiales. Todo para organizar una celebración. Una cena que pretende ser especial por el día en que se realiza, cuando la verdad es que es especial porque, después de todo lo que llevamos este año, hay un día más en el que cenar.

Puede parecer exagerado, lo sé. Pero solo hace falta revisar las vidas de nuestros conocidos para hacer números de a cuántos de ellos les falta ya uno de sus seres queridos. Solo hace falta mirar en nuestras calles a tantas personas que no tienen un refugio, un hogar donde guarecerse del frío. Las cenas de Navidad, las luces y los adornos no deben eclipsar ni a las personas, estén como estén, ni nuestro aprendizaje en estos tiempos convulsos.

Respecto a las personas, quiero poner de relieve a las que siguen vivas y en condiciones inhumanas. Entre ellos, en Jaén, por ejemplo, tenemos más de 400 personas inmigrantes viviendo en la calle. Personas que han venido a trabajar como temporeros en la aceituna que no pueden ser a acogidos en su mayoría por los centros, albergues y casas tanto de administración pública como privada. Estos sólo pueden albergar a un porcentaje de ellos sin poder llegar a ocupar todas las plazas, teniendo, las ONG que realizar trabajos de asistencia en la propia calle. Les ofrecen mantas, alimentos y mascarillas que, aunque es de agradecer, poca solución es para la llegada del frío. Jaén Acoge ha advertido del peligro que corren los temporeros con la bajada de temperaturas, y solicita una vez más a las instituciones que pongan sedes de acogida al servicio de esta labor. Este año solo hay 11 alojamientos disponibles con 390 plazas, cuando el año pasado eran 18 con 656 (hay menos plazas por alojamiento como resultado del acatamiento de la distancia social como medida de seguridad frente a la covid19). La situación se ha agravado no solo por la falta de plazas en estos alojamientos, sino porque la población general no quiere alquilarles domicilios para compartir. Ante esta situación, los temporeros están siendo víctimas en muchos casos de mafias detectadas, que se encargan de alquilar pisos para hacinar a los trabajadores, quitarles el pasaporte y obligarles bajo amenazas a pagarles gran parte de su salario.

De nuestro aprendizaje en estos tiempos difíciles me gustaría reflexionar sobre qué queda de él. Durante los primeros meses de la pandemia, aquellos en los que las muertes y los contagios significaban más que lo que después nos han supuesto -porque estábamos confinados y nos centrábamos en lo que teníamos de noticias-, parecía que estábamos aprendiendo algo nuevo. Distintas voces se alzaban expresando que quizás necesitábamos como sociedad un zarandeo así para espabilar, y priorizar la familia, los seres queridos, la misión en nuestra vida más allá de dejarla pasar, o incluso focalizarnos de una vez por todas en la defensa y lucha por nuestro Planeta, el mismo que estamos destruyendo. Parecía que podíamos, por fin, salir de nuestro egocentrismo y nuestra falta de conciencia social para evolucionar hacia algo mayor que nosotros, más centrado en valores de Amor y de Cuidado hacia otros seres.

Recuerdo cuando estudiaba en la carrera sobre el proceso aprendizaje y del olvido con la gráfica de su curva. Y creo que hemos batido récords de olvido, o quizás es que nunca aprendimos. Quizás es que usamos ese supuesto aprendizaje como un asidero espiritual para el afrontamiento de lo que más temíamos -estar perdidos- y que cuando hemos vuelto a nuestra rutina y nuestra zona de confort que nos resitúa, ya no lo necesitamos.

Quizás sea esta la explicación de que nos vuelva (si alguna vez fue diferente) a dar igual los demás, las muertes, las personas sufriendo, humilladas o víctimas de las situaciones de extorsión y violencia que nosotros indirectamente provocamos y de las que somos responsables, como parte de esta sociedad en que vivimos.

Si algo es la Navidad es acogida. Acogida de un niño Dios en el plano espiritual y acogida para todos en plano familiar, de amistad e incluso social. Para mí, Navidad no es sinónimo de cenas y tampoco de celebraciones. He vivido muchas navidades sin ilusión ninguna por cualquiera de estas dos cosas. Pero lo que nunca ha cambiado es vivir la navidad como un recordatorio de mi compromiso en el Amor, y desde ahí denunciar las situaciones en las que éste falta, alentar a las personas de Luz a seguir actuando porque son imprescindibles, y a ponerme yo misma al servicio de la Paz. No me era fácil, desde luego, y algunas veces he de reconocer que lo he hecho como he podido, desde mi mejor intención, pero con mi infinita torpeza y, sin embargo, recuerdo cada año las palabras de retroalimentación que me llegaban agradeciendo alguno de mis gestos.

Por eso, hoy y aquí, os animo a las personas de Luz, de buena voluntad, a ser acogedoras, poner otra mirada a nuestro alrededor, desde la calle y al temporero, hasta en casa y a la persona más cercana. Os invito a crear Paz, mirar con Amor y actuar con Cuidado. Crear Paz, no entrando en luchas, más que la que haya en vosotros mismos para crecer. Mirar con Amor a los demás como los contenedores de los niños pequeños que fueron. Y actuar con Cuidado, considerando a todas las personas y haciendo las cosas con detalle, con cariño y con corazón.

Profesora Titular de Psicología Social de la Universidad de Jaén. Psicóloga y Criminóloga. Doctora en Psicología desde el 2002. Lleva investigando sobre la discriminación y violencia de género desde el año 1997. Un año antes, comienza a atender a mujeres víctimas de malos tratos como terapeuta, llevando en la actualidad 25 años atendiendo una amplia variedad de casos. Actualmente es además psicóloga sanitaria y terapeuta gestáltica y terapeuta EMDR.

Es presidente de ACESAP (Asociación de Centros Sanitarios de Psicología de Jaén y Provincia) y es Profesora en la Diplomatura y Grado de Enfermería desde hace 17 cursos académicos, así como de la asignatura Psicología del Prejuicio y la Discriminación del Grado de Educación Social. Profesora en el Máster de Psicología General Sanitaria y el Máster de Atención Infantil Temprana de la UJA. Es asesora científica de la Comisión de Cuidados Paliativos del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental.

En cuanto a sus intereses de investigación, es especialista en Discriminación, Prejuicio, Estereotipos, Violencia de Género, habilidades Sociales, Empatía, Perdón y Tratamiento de traumas entre otros temas. Aunque ha dirigido y participado en más de una veintena de proyectos, actualmente es la IP de España del proyecto europeo Net-Care (Networking and Caring For Migrant And Refugee Women), y dirige otro proyecto del Pacto de Estado sobre Prevención e Intervención en Violencia de género en el alumnado de la UJA. Sus contribuciones en materia de igualdad y los procesos cognitivos que explican la discriminación superan la centena tanto en artículos como en comunicaciones y ponencias en congresos, así como en los libros y capítulos de libro que ha escrito. Ha dirigido 2 tesis doctorales sobre este tema y actualmente lidera la dirección de otras 5 sobre género, roles y estereotipos, aunque con distintos enfoques. Ha participado en la evaluación del I y II Plan de Igualdad Efectiva de la Universidad de Jaén, así como en la elaboración del II y del III Plan. Ha sido docente de numerosos cursos para el alumnado y para el profesorado de la UJA en materia de género, incluyendo lenguaje igualitario y no sexista, y sobre violencia de género, temas en los que es referente.

Concretamente en el campo de la Violencia de Género, ha intervenido como terapeuta en más de 250 casos. Es autora de libros como “Las princesas que juegan al fútbol y los príncipes que saltan a la comba. Concienciación del alumnado de la presencia de estereotipos y estrategias para evitar su influencia en la toma de decisiones”, “Émpatas. ¿Por qué hay personas que no pueden ver el telediario?”, que tienen como objetivo concienciar y promover cambio social. Su experiencia como terapeuta queda plasmada en libros como “Terapia para ser feliz” que es un recorrido transcrito sobre una terapia real, o “Viajando desde el corazón” que incluye un centenar de microrrelatos en prosa poética basados en el acompañamiento que realiza en terapia y las historias que conoce.

Asimismo, ha sido invitada como ponente en más de una veintena ocasiones en diversas instituciones y asociaciones para impartir charlas, así como en entrevistas en televisión y radio nacionales y locales sobre los temas de los que es especialista. Es autora habitual de artículos divulgativos en diversas revistas y plataformas que tienen por objeto acercar la ciencia a la sociedad.