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EL PERIÓDICO
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Superar el caciquismo


Todas las elecciones son importantes, pero muy especialmente las municipales, para llevar la democracia al último rincón del país. Solo hay que ver los grandes cambios desde abril del 79, hasta ahora, para darse cuenta, de lo que significa la elección directa de los concejales, y éstos del Alcalde/Alcaldesa.

Ahora bien, todas las leyes son perfectibles. También las electorales. De hecho, desde la primera versión de la Ley electoral municipal, hasta ahora, se han llevado a cabo diversas mejoras, pero quedan pendientes algunas que sería necesario acometer antes de las próximas, en 2023.

Hoy me referiré a una muy concreta que afecta a todos los municipios con menos de 100 habitantes. Estos municipios se rigen, mejor dicho, se regían por el sistema de Concejo Abierto. Es decir, en las elecciones municipales, se elige al Presidente del Concejo, y una vez constituido, él / ella, designa un vicepresidente, y convoca a todos los censados en el municipio, mayores de edad, a las sesiones, con voz y voto.

Este sistema puede parecer suficientemente abierto y práctico para municipios con tan pocos habitantes (de 1 a 100), pero tiene sus defectos. El principal es la facilidad en perpetuarse en el cargo. Es elegido el que obtiene más votos y gana ni que sea por un solo voto. Con tres o cuatro familias, pueden garantizar que nadie pueda ocupar este puesto por muchas elecciones que se convoquen.

Un problema similar tenían los municipios de 101 a 250 habitantes. Para evitarlo se ingenió un sistema abierto, mediante el cual se eligen 5 concejales, pero los votantes tienen un máximo de 4 votos. Esto permite abrir la puerta a un quinto concejal, no procedente de la lista ganadora. Así, se facilitó la existencia de un representante o más, de otra candidatura.

De vuelta a los municipios más pequeños, España tiene 1. 319, se modificó la Ley Electoral en 2011, pero dejando a criterio de cada municipio si se quería mantener el sistema de Concejo Abierto, o cambiarlo por un sistema de Listas abiertas. En este caso, los municipios elegían 3 concejales, pero los votantes disponían de un máximo de 2 votos. De esta forma, se facilitaba el acceso de una segunda candidatura, con una evidente mejora de la representación política. Entre los 3, elegían al Alcalde – Presidente. Es decir, los 3 conformaban el Consistorio.

El hecho de permitir optar por un sistema u otro, ha llevado a la paradoja de que unos municipios continúan funcionando con el sistema de Concejo Abierto y otros con el sistema de Consistorio. No es lógico ni comprensible.

Personalmente considero que todos deberían tener el sistema abierto, para elegir a 3 representantes, y luego decidir si se quiere mantener el Concejo (todos los mayores de 18 años) como asamblea de pueblo para ser consultados, en todos los temas con un mínimo de relevancia.

Mantener las dos opciones permite mantener el caciquismo en muchos de estos municipios, puesto que un solo voto de más garantiza la continuidad del presidente del concejo. En cambio si se aplica el sistema de listas abiertas se pueden presentar diversos candidatos, en diversas listas, con la consiguiente mejora de la representación política, y la renovación en los cargos públicos.

Llevamos dos mandatos con este doble sistema en estos municipios, lo cual ha creado confusión y decepción. Estamos a tiempo de modificar el sistema para unificarlo. Es mejor las listas abiertas que las cerradas. De ello depende en 1.319 municipios. No son pocos.

Presidente del Consejo de la Federación XI del PSC-PSOE. Ex alcalde de Borredà ( Barcelona) y ex diputado del Parlament de Cataluña.