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Rumbo cierto


La ministra de Educación, Isabel Celaá,recibe aplausos este miércoles tras el pleno del Senado en el que ha sido aprobada definitivamente la Lomloe La ministra de Educación, Isabel Celaá,recibe aplausos este miércoles tras el pleno del Senado en el que ha sido aprobada definitivamente la Lomloe

Despedimos este año terrible con la certeza de afrontar 2021 con una hoja de ruta clara y ampliamente compartida. En apenas tres días comienza la campaña de vacunación contra el Covid-19, a finales de primavera un setenta por ciento de la población estará inmunizada y recuperaremos la normalidad tras meses fatídicos por la pérdida de demasiadas vidas humanas en España… y en todo el mundo. Este horizonte de relativo optimismo por estar cada vez más próxima la posibilidad de doblegar al virus no nos debe hacer bajar la guardia en esta recta final sino mantener la responsabilidad individual y colectiva, el civismo y el respeto a las restricciones sanitarias. Queda el último esfuerzo para conseguir este objetivo común.

En términos de salud pública vemos muy cercana la salida de este túnel trágico. Y en términos políticos ya contamos con el instrumento imprescindible para hacer frente a la crisis económica y social derivada de la pandemia. Los Presupuestos Generales del Estado han quedado aprobados de forma definitiva en el Senado y entrarán en vigor el 1 de enero. Unas cuentas que contienen la mayor inversión social de nuestra historia, que permitirán la reconstrucción de nuestro país y sentar las bases de un nuevo modelo productivo que nos permita afrontar con éxito la transformación digital y la transición ecológica, haciendo real y efectiva la igualdad entre hombres y mujeres y articulando los mecanismos para hacer posible la recepción de los fondos europeos anticrisis.

Hasta catorce grupos políticos han dado su apoyo a este proyecto. Estos son unos PGE de país, las cuentas que España necesita para afrontar los retos que tenemos por delante a corto y medio plazo. Fines elevados y de Estado de los que se han desentendido irresponsablemente las derechas. Muy llamativa es la falta de talla institucional del PP, un partido que ha gobernado este país durante catorce años y que no ha sabido estar a la altura de un momento tan transcendental como éste. Una buena noticia para la inmensa mayoría, salvo para un reducto egoísta e insolidario que, en contra de lo que nos enseñó Séneca, no ha aceptado que la adversidad sea ocasión de virtud.

Desde el comienzo de la pandemia, el primer grupo de la oposición sólo ha buscado derribar al Gobierno legítimo emanado de las urnas y, por enésima vez, ha vuelto a fracasar en el intento. Los populares no dejan de perseverar en el error. Que España cuente con presupuestos no significa apoyar al gabinete que preside Pedro Sánchez, sino estar con los españoles, con sus necesidades, sus anhelos y sus expectativas de futuro. Al PP nada más le mueve su interés electoral, sin reparar en el sufrimiento ni la incertidumbre de la ciudadanía. Con estos presupuestos, que dan por fin carpetazo a la etapa de recortes de Rajoy, se presume una legislatura larga. Demasiado tiempo de espera para la ansiedad compulsiva que manifiesta Pablo Casado.

Para aumentar el berrinche de las derechas, el Senado ha concluido este periodo de sesiones parlamentario con la aprobación de la nueva ley educativa, la LOMLOE, que deroga la LOMCE de la etapa del PP, impuesta por el rodillo con su mayoría absoluta, como era el compromiso político del PSOE desde 2013. Se da un paso de gigante para consolidar un modelo educativo que prima lo público, blinda la igualdad de oportunidades y recupera la inclusión y la coeducación frente a la segregación en edades tempranas de la retrógrada Ley Wert. Se pasa otra página negra y se responde a la diversidad y la pluralidad que nos hace más fuertes como país.

Tenemos las herramientas para hacer posible que esta crisis no produzca los estragos de la anterior. El Gobierno sigue regulando medidas para garantizar el buen funcionamiento de los servicios públicos, para auxiliar a los sectores económicos más afectados y atender a los colectivos más vulnerables. Cada Consejo de Ministros ofrece respuestas a reivindicaciones ciudadanas y fortalecen el escudo social. La sensibilidad se visualiza todos los días en el BOE. Son hechos, no palabras.

Dejamos atrás este año aciago y encaramos este 2021 con esperanza y con un rumbo cierto. Lo que realmente necesitamos los seres humanos, de acuerdo con Bertrand Russell, es certidumbre… Y aún más en circunstancias tan adversas. Vamos por el camino adecuado.

Senador socialista por Andalucía, y periodista.