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EL PERIÓDICO
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Reflexiones sobre los contratos eventuales y de Obra y Servicio


La crisis de 2008 fue realmente demoledora en lo que se refiere a derechos laborales. La última reforma laboral del PP creó un marco de desprotección en el que se facilitaba la creación de trabajo temporal y el despido barato, popularizándose cada vez más los llamados contratos eventuales y de “Obra y Servicio”.

Este tipo de contratos están caracterizados por permitir al empresario hacer casi lo que quiera con el trabajador, ya no solo porque este no le aporta ni un ápice de estabilidad laboral, sino también porque este puede ser finalizado sin que la empresa tenga que dar apenas explicaciones de nada, lo cual es un drama, pues hoy estás trabajando y mañana puedes estar en la cola del paro.

Estos contratos provocan que, en algunos casos, empresas que tratan a sus trabajadores como meros números, aprovechen además para amenazar constantemente con el despido a sus trabajadores, en un momento en el que tener trabajo es una suerte debido al aumento del paro. La situación actual solo lleva a la resignación a los trabajadores, aceptando cualquier maltrato por parte de la empresa sin rechistar.

Esta situación que vivimos muchos me hace reflexionar sobre el recorrido que puede tener el sistema laboral actual. Está claro que este sistema es uno de los tentáculos del capitalismo salvaje que se ha instalado desde la década de 1970, sin embargo, este ha ido degenerando hasta el punto de anular a una parte de la clase trabajadora, admitiendo estos contratos y este tipo de relaciones con las empresas como un “Es lo que hay” o “peor sería no tener trabajo”.

Las consecuencias de este modelo las están pagando los de siempre, la clase trabajadora, una clase que cada vez está más distanciada económicamente de las clases medias y altas, sin posibilidad de prosperar o aspirar a una mayor independencia económica. La pregunta que me hago es: ¿Es este sistema viable a largo plazo?, desde mi punto de vista la respuesta sería negativa, pues están condenando a una masa cada vez mayor de individuos a no generar consumo, en un sistema eminentemente consumista.

¿Qué podemos hacer para revertir esta situación?

Desde el gobierno la reversión de las reformas laborales y la creación de un marco laboral que tenga como objetivo fundamental la protección del empleo digno y la transformación de los empleos precarios en otros con mejores condiciones.

En el ámbito sindical la lucha es fundamental para poner presión sobre las empresas e impedir que estas hagan lo que les plazca con sus empleados, por otra parte, también sería importante la lucha contra la visión que tienen parte de la clase trabajadora del sindicalista como alguien que no lucha por los intereses generales sino por los suyos propios.

Graduado en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, especializado la Segunda República y Guerra Civil española, progresista, interesado en devolver la memoria y dignidad a quienes lucharon por la democracia y libertad.