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De pandemias, nevadas, sustos y muertes


La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, junto a su vicepresidente y líder de Cs en la región, Ignacio Aguado, en una imagen de archivo. La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, junto a su vicepresidente y líder de Cs en la región, Ignacio Aguado, en una imagen de archivo.

No es que resulte solo cansino, que lo es, sino que casi resulta desesperante y descorazonador el panorama que tenemos en la Comunidad de Madrid, andando por la cuerda floja, y con una maldita dicotomía entre susto y muerte.

Susto ante las consecuencias de “Filomena”, fenómeno meteorológico que en veinticuatro horas bloqueó la región madrileña entera. Muerte por el ascenso de la pandemia que parece, otra vez, imparable. Y en el centro de ambas situaciones un gobierno a todas luces incapaz de afrontar nada de nada.

Según la presidenta de la comunidad madrileña "nadie, ni la AEMET, fue capaz de hacer una previsión de la histórica nevada". Una mentira más en la mochila de Ayuso, que debe estar a reventar, porque hay constancia documental de que el 6 de enero, a las 13.30 horas, la Agencia estatal de meteorología alertó de lo que iba a significar “Filomena”. Oídos sordos también el alcalde de Madrid, lo que supuso que el día 8 las principales vías de salida y entrada a la capital se convirtieran en cepos para los automóviles y sus conductores, que se vieron obligados a, con temperaturas extremas, pasar horas interminables en el interior de sus vehículos, interrumpiendo además el paso de las máquinas quitanieves.

Junto a esto, junto a sufrir la nieve y las heladas, muchos madrileños y madrileñas hemos sido confinados en nuestras zonas básicas sanitarias, lo que viene siendo “quédate en casa, pero puedes salir si...”. Este condicional supone que, al final, tal confinamiento depende más de la conciencia de la ciudadanía que del control por quien tiene las competencias, es decir (y volvemos otra vez, la señora Ayuso).Porque ser el gobierno regional debe más contundente y no abandonar y relajar las medidas en aras de un falso apoyo a la economía, cuando, y lo estamos viendo, no está siendo eficaz.

Permitidme que ahora, mis queridos lectores, haga un poco de autocrítica al referirme a la “tercera ola”. Valga que estamos en Madrid gobernados por incompetentes, pero hay que agarrar el toro por los cuernos. Por eso, no reconocer que en esta tercera ola de contagios por Covid19 hemos tenido bastante responsabilidad la ciudadanía es no querer ver la realidad. Solo en la ciudad de Madrid, en Noche vieja, se denunciaron ciento ochenta y cinco fiestas ilegales, que es de suponer que no estarían ocupadas por personas responsables, con mascarillas y guardando la distancia de seguridad. Si pensamos en una media de cincuenta asistentes tenemos casi diez mil personas con riesgo de propagar o de contagiarse con el virus. Realmente, es como para hacérselo ver. No cabe en cabeza humana semejante majadería, pero tal vez es que hay más insensatos de lo que creemos.

Porque las vacunas vienen a remediar, sí, pero no evitan de momento que la pandemia siga campando a sus anchas, feliz de encontrar ese terreno de abonado de irresponsables y con un gobierno en la región que en vez de ocuparse de lo prioritario como es la Atención primaria, sigue flipando con sus macro hospitales, manteniendo el déficit de personal sanitario y con las UCIS casi al límite.

Ella es como es...”, ha dicho el vicepresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio Aguado (nunca un apellido tuvo tanto significado), quien se aferra al cargo como si no hubiera mañana, y traga con las carretas y los carretones que Ayuso le pone delante. “Ella”, en opinión de una gran mayoría de madrileños es una condena para esta región; “ella” como única forma de hacer política exhibe ocurrencias que darían risa sino dieran vergüenza ajena.

Tengo que confesaros, mis querido lectores, que hay una parte de mí que se siente agotada de hacer siempre las mismas críticas a las mismas personas, porque parece que es como darse contra un muro. Mientras haya quien mantenga a los incompetentes en puestos de responsabilidad por muy incapaces que parezcan y sean, sobre todo porque sirve a sus intereses no hay nada que hacer; mientras se siga votando a partidos que se aprovechan de lo público para favorecer a lo privado para que no gane el progreso, no hay nada que hacer... ¿O sí?

Quiero pensar que todavía hay esperanza para acabar tanto con el Covid19 como con este gobierno en Madrid que nos tiene absolutamente abducidos en una pesadilla. En uno y otro caso la decisión está en la sensatez, en la solidaridad y, sobre todo, en la responsabilidad ciudadana.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad acaba de publicar su quinta novela, El amante pluscuamperfecto, con Ediciones Ondina.

Actualmente es concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.

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