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De la mentira a la ignorancia


Pablo Casado (i) junto a José María Aznar en una imagen de archivo. Pablo Casado (i) junto a José María Aznar en una imagen de archivo.

En el último año nuestro País, España, ha tenido que hacer frente a muchos problemas, pero si tuviéramos que destacar, creo que tendríamos que destacar dos, la pandemia, su propagación y abordaje, y el Plan de Vacunación, la mayor crisis sanitaria en un siglo en todo el mundo; y la mayor tormenta de las últimas décadas, Filomena, cuyas secuelas todavía colean.

Dos personajes del PP, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y el presidente la formación conservadora, Pablo Casado, nos han mostrado una vez más el camino que a diario recorre el principal partido de la oposición, de la mentira a la ignorancia.

Son dos características de los líderes del PP de ayer y hoy. Tendríamos para escribir una tesis doctoral, porque en cada momento en que el Gobierno socialista de turno ha necesitado una actitud generosa y con altura de miras, los de Génova, no han dado la cara, y lejos de adoptar una posición de Estado, se han perdido en riñas y conflictos de enemigos en lugar de debates de adversarios.

Dos ejemplos que parecen pura repetición a lo largo del tiempo. A Felipe González cuando en 1992 se encontraba en Bruselas intentando conseguir más fondos para España, apareció por allí el señor Aznar como líder de la oposición, para haciendo patria, fastidiar al presidente González y a los intereses de España, señalándole de “mantener actitudes mendicantes y asistir a las reuniones de Europa como pedigüeños”.

Mariano Rajoy llegó a acusar en la tribuna a José Luis Rodríguez Zapatero de haber agredido e insultado a las víctimas del terrorismo. No fue un descuido ni un calentón, porque el ex presidente se reiteró diciendo “Lo mantengo”. Resulta claramente denigrante y ofensivo, máxime cuando se dirige precisamente a quien junto con el desaparecido ministro Alfredo Pérez Rubalcaba fueron los principales artífices de terminar con ETA.

Y los actuales dirigentes y eurodiputados populares, cuando el actual Presidente Pedro Sánchez estaba en Bruselas negociando hasta lograr el mayor montante de ayudas para España, Casado y sus huestes en un acto de patriotismo con muchos metros de bandera y ninguna visión de Estado, se alineaban con los que pedían condicionar la ayuda a España para erosionar al Gobierno de Coalición entre PSOE y UNIDAS PODEMOS.

En todas las ocasiones en las que la derecha le ha tocado por el poder de las urnas estar en la oposición, ni han asimilado la derrota, ni han sabido desarrollar su papel como alternativa de Gobierno y Estado. Siendo eso preocupante para el fortalecimiento de uno de los países más importantes de la Unión Europea, lo más preocupante es que haya gente que se deje llevar por ideas claramente falsas.

Y tanto en el caso de la señora Ayuso como del señor Casado, al igual como del polémico populista Donald Trump, ya en su casa, la utilización de las redes sociales como vehículos de intoxicación y contagio social para generar la crispación y el enfrentamiento en la masa social, resultan altamente tóxicos.

De la mano de esta estrategia peligrosa, la señora Ayuso se ha convertido en la persona más famosa del PP, por sus mentiras y el señor Casado en batalla con su compañera intenta hacerse un hueco para demostrar con sus propuestas y peticiones su ignorancia y su escaso liderazgo y protagonismo como líder del PP, principal partido de la oposición.

Tan esto resulta así en la realidad que ha de hacer seguidismo de la presidenta de la Comunidad Autónoma, de lo que dice VOX o recurrir al chascarrillo de que el presidente Pedro Sánchez es el culpable de todo, de lo ocurrido, de lo que está ocurriendo y ocurrirá.

De tal manera que no nos debe extrañar que, en los próximos días, que el señor Casado en su estrategia culpe al Gobierno del anuncio de Pfizer de reducir de forma temporal la distribución de su vacuna en Europa, ya que la farmacéutica afirma que el parón es para incrementar su capacidad de producción.

Al igual que las restricciones en las administraciones de las mismas por parte de las administraciones autónomas, se ha pretendido culpabilizar al Gobierno Central entre intrigas y pésimas gestiones de algunas. Está claro que los bucles permanentes de Ayuso y Casado generan inestabilidades y rechazo entre la población.

Ya han aprendido a hacerlo mal, y han de renunciar a pinchar permanentemente los globos y deben escaparse de ellos mismos para iniciar una nueva etapa, con una amplia visión de España en su conjunto y de una España dentro de otra España.

No resulta aconsejable en la actividad política alimentar las imputaciones y los enojos, así como intentar derivar nuestros problemas e incompetencias a otras personas. No debemos alterarnos por los conflictos que no nos conciernen y en los que nos quieren meter. Los comportamientos agresivos, como los de la señora Ayuso y el señor Casado, nos causan, en general, daños considerables.

Así una de las más sonadas mentiras de la presidenta de la Comunidad de Madrid ha sido afirmar y repetir que nadie le había avisado de la llegada de la borrasca “Filomena”, cuando la Agencia Estatal de Meteorología había avisado y advertido con antelación, o los manejos políticos del señor Casado que, para desviar la atención sobre la gestión del PP, sale pidiendo la dimisión del Ministro de Sanidad, Salvador Illa, y le responsabiliza de los 83.000 fallecidos y dos millones de contagiados.

Parece mentira, que alguien que aspira a ser alternativa de Gobierno en España, demuestre permanentemente su escasa categoría política, y diga tantas barbaridades en tan poco tiempo, demostrando su ignorancia, con el solo intento de debilitar al presidente y al Ejecutivo, cuando más hace falta la unidad y la estabilidad.

Creo que el máximo dirigente del PP, que ha demostrado ser especialista en descalificaciones, debería saber que una sola palabra irreflexiva destruye mucho y genera perjuicios considerables. Tampoco es deseable transmitir los errores propios culpabilizando a los otros.

De la mentira a la ignorancia, hay que evitar lo que continuamente hacen los líderes del PP, entre ellos, los más mediáticos, Ayuso y Casado, para evitar lo más posible las riñas y los conflictos y no hacerse enemigos inútiles, para no perder el tiempo de todos utilizando la pandemia o las vacunas con una finalidad política.

Y para culminar el “entendimiento” con el Gobierno Central, la señora Ayuso, pese a que Madrid, ha sido la región más afectada por la borrasca “Filomena” ha acordado bajar un punto el bajado lunes; del dos al uno., consecuencia la retirada de la Unidad Militar de Emergencia (UME), cómo si no hiciera falta su tarea y todo estuviese arreglado ¡Increíble!

Hemos de admitir y defender que en democracia las cosas pueden ser de otra manera, que el caos, la basura y el cabreo, que ha sido el escenario de Madrid durante muchos días, no es la ninguna garantía para dar lecciones a nadie, sino para pedir ayuda y reconocer las limitaciones, como de hecho tuvo que hacer el señor Almeida, alcalde de Madrid y recordar aquel dicho que dice “Si no montas dos caballos a la vez, no trabajes en el circo”.

También debemos tener cuidado de no despertar de antemano grandes expectativas. Debemos saber normalizar la discrepancia y anticiparnos a los conflictos. Quien quiera tener una alta reputación debe siempre mantener la distancia, nos mostrar muchas debilidades humanas y rodearse en lo posible de un aura de misterio. Lo sabido, no provoca sorpresa y por tanto no interesa. Ahora toca VACUNAR, VACUNAR Y VACUNAR, y dejarse de crear conflictos artificiales o intentar tapar las propias vergüenzas.