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¿Quién dijo miedo?


Salvador Illa durante el Comité Federal del PSOE que se celebra en Barcelona / PSC (PSC) Salvador Illa durante el Comité Federal del PSOE que se celebra en Barcelona / PSC (PSC)

En este primer artículo del año 2021, que deseo sea mejor que el 20 por motivos obvios, me gustaría hacer unas reflexiones sobre el miedo.

El miedo es una emoción innata en muchos seres vivos, relacionada normalmente con la propia supervivencia o con el sufrimiento. Tenemos miedo a la enfermedad, a la muerte, a la pérdida de seres queridos y a un sinfín de situaciones. Cuando el miedo se traslada al campo de la política o, mejor dicho, del servicio público, el resultado es negativo para el conjunto de la sociedad porque frecuentemente el miedo viene dado no por la toma de decisiones difíciles, sino por el hecho de perder las elecciones frente a un adversario: se trata de un miedo electoral.

En el mes de julio del pasado año y frente a unas encuestas que no le eran propicias, Donald Trump empezó a insinuar que las elecciones presidenciales de noviembre no podrían celebrarse con totales garantías ya que la incidencia del Covid-19 y el incremento de voto por correo falsearían el resultado legítimo de las urnas, es decir, su victoria. Este argumento fue esgrimido con tanta vehemencia que la semilla de la desconfianza y la sospecha fue creciendo con gran fuerza entre sus partidarios, de manera que parecía legítimo y democrático tomarse la justicia por su mano y, como así ocurrió, asaltar el Capitolio por la fuerza con el resultado de varias víctimas mortales. Los disturbios durante la toma de posesión de Joe Biden son otra demostración de lo que provocan determinados discursos.

La irrupción en la campaña de un candidato, Salvador Illa, que ha sabido gestionar la pandemia desde la prudencia, pero también desde la firmeza, ha ocasionado una oleada de miedo en las demás fuerzas políticas

Si hacemos un salto en el espacio vemos que, salvando todas las distancias, la situación en Catalunya también es debida, en cierto modo, al miedo político. Por una parte un Gobierno extremadamente débil y dividido formado por dos partidos, ERC y Junts, que no se soportan ni política ni personalmente y con un ‘president’ voluntariamente deslegitimado por él mismo a la hora de ejercer sus competencias y su liderazgo. Si a todo ello le sumamos una situación sanitaria extremadamente compleja, y una crisis económica derivada de ésta tenemos los ingredientes perfectos para hacer imprescindible que la ciudadanía elija un Govern realmente representativo, con capacidad de liderazgo y con las ideas claras para gestionar la situación.

Algunos sectores del independentismo ya habían empezado una campaña, más o menos soterrada, sobre la desconfianza hacia el voto por correo, que probablemente aumentaría con motivo de la pandemia. ¿Les suena?

Pues bien, la irrupción en la campaña de un candidato, Salvador Illa, que ha sabido gestionar la pandemia desde la prudencia, pero también desde la firmeza, ha ocasionado también una oleada de miedo en las demás fuerzas políticas que, esgrimiendo criterios sanitarios, en realidad esconden intereses electorales provocados por la buena valoración del candidato del PSC en las encuestas.

Es evidente que la protección de la salud siempre es prioritaria, pero no deja de ser curioso que la decisión de intentar retrasar las elecciones se produzca justo después de conocer las tendencias que marcan las encuestas.

Catalunya necesita urgentemente un Govern que sepa gestionar la pandemia y la economía con ideas claras y liderazgo y, hoy por hoy, eso sólo lo puede garantizar un ‘president’ como Salvador Illa. El miedo puede retrasar las elecciones, pero esperemos que no el cambio.

Miembro del Comité Federal del PSOE, delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona y licenciado en Biología por la UAB. Fue alcalde de Terrassa entre 2002 y 2012, primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC)entre 2011 y 2014, diputado del Parlament de Catalunya y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A lo largo de su carrera profesional ha desarrollado distintos cargos de dirección como presidente del consorcio Localret y presidente del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament. En 2013 la Fundación City Mayors lo incluyó en la lista de los mejores alcaldes del mundo.