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Nacionalsocialismo y comunismo ¿son lo mismo?


Adolf Hitler, llamado también Adolfo Hitler. / Foto de archivo. Adolf Hitler, llamado también Adolfo Hitler. / Foto de archivo.

En los últimos tiempos, la derecha y la ultraderecha han afirmado, y afirman, que el comunismo y el nacional-socialismo son, ambas ideologías, progresistas; es decir, de izquierdas, y que apenas existe diferencia de la una a la otra. Estas afirmaciones son comunes en los discursos populistas conservadores, y su único objeto es el de desinformar y generar miedo. Pues ¿existe mejor método que el discurso del miedo para que la población se aleje del movimiento que en teoría pone (o debiera poner) en riesgo los privilegios de aquellos que precisamente lo difaman?

Sin embargo, esta idea (incorrecta, por supuesto) de que el comunismo y el nazismo son lo mismo y, en definitiva, ideologías/sistemas hermanos, también está comenzando a calar en los argumentos de formaciones progresistas. Si bien es cierto que el comunismo, como sucesor y conclusión del Estado Socialista (en el que los medios de producción pertenecen al Estado que, a su vez, se supone está compuesto por los propios obreros) es un sistema autoritario en el que una clase social se hegemoniza respecto a otra hasta el punto de acabar con ella y, por último, con el propio Estado (lo que hace de este sistema uno dictatorial), poco o nada tiene que ver con el nacional-socialismo Alemán.

Para comprender la distinción de estas dos doctrinas políticas, es precioso saber de dónde viene cada una; osea se, sus orígenes y contextos históricos que influyeron en sus nacimientos. Primeramente deben conocerse las características del comunismo, puesto que este fue el primer movimiento de los dos a analizar en aparecer.

El comunismo científico nace de la mano del sociólogo alemán Karl Marx y su compañero (de la misma profesión) Friedrich Engels con la redacción y publicación del Manifiesto Comunista, obra política que asienta las bases del Marxismo. El Manifiesto Comunista fue publicado en el año 1848 por Marx y Engels, quienes lo redactaron a petición de la Liga Comunista. El contexto histórico es vital para comprender el contenido del manifiesto: La primera revolución industrial (y por ende la creación del proletariado, antagonista de la burguesía), y la hegemonía de la clase burguesa tanto en la política como en la economía.

La filosofía marxista es, en realidad, el socialismo científico, contrario al utópico, pues analiza la sociedad y los conflictos de esta desde un punto de vista materialista. El materialismo histórico y el dialéctico son los fundamentos de la filosofía marxista que es, a su vez, y como ya se ha dicho, el socialismo científico. Estos fundamentos se basan en las siguientes características (se destacarán las principales): el análisis de la historia mediante la lucha de clases; es decir, que según Marx y Engels, la historia se sucede según el modelo de producción vigente y el conflicto entre clases antagonistas que éste acarrea, como puede ser el sistema esclavista griego (Patricios y Esclavos), el sistema feudal (señores feudales y vasallos), o el sistema capitalista (burgueses y proletarios). Para el marxismo, el universo es pura materia y los diferentes eventos históricos, políticos, sociales y económicos están influenciados directamente por las condiciones materiales a las que están expuestos. Este hecho posiciona al marxismo como doctrina opuesta al idealismo.

Como añadidura, cabe mencionar que el Marxismo es internacionalista (pues el conflicto reside en las diferencias de clase, independientemente del estado al que se mire, pretendiendo así la Unión de la clase obrera internacional contra la burguesía) y, al ser anticapitalista, se posiciona en contra del imperialismo de la época (máxima expresión del capitalismo). Para evitar dudas, añadir que el imperialismo del siglo XIX no era igual que el contemporáneo, y que éste último se da de otras formas (mediante el abuso de poder económico de las potencias occidentales, por ejemplo).

Una vez comprendido esto, que no es más que un resumen extremadamente escueto de la filosofía marxista (demasiado extensa y complicada), será más sencillo dar un paseo por los años 30 del siglo XX, período en el que se dio lugar al nacimiento del nacional-socialismo Alemán.

Con el Tratado de Versalles el 18 de Junio de 1919, se finaliza la Gran Guerra, contienda que duró más de cuatro años y dejó entre diez y sesenta millones de muertos. Las cifras pueden variar considerablemente debido a que en aquella época el mundo fue azotado, además, por la pandemia de la Gripe Española. La Gran Guerra fue la Conclusión de años de crispación internacional y competitividad imperialista entre las principales potencias europeas. El detonante fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando el 28 de Junio de 1914, en la Capital Serbia, Sarajevo. Los principales beligerantes fueron, por un lado, los componentes de la Triple Alianza (IIº Reich Alemán, Imperio Austrohúngaro y el Imperio Otomano), y por otro, la Triple Entente (Imperio Zarista Ruso, Francia y Reino Unido). Los perdedores de la Gran Guerra fueron los miembros de la Triple Alianza.

En el Tratado de Versalles, entre otras muchas cuestiones, se obligó al IIº Reich no sólo a pagar la mayoría del costo de la reconstrucción de Europa (y no ser beneficiado por las ayudas de los bancos norteamericanos), sino a ceder bastante territorio, desmilitarizar la región de Alsacia y Lorena, y no pasar un límite de armamento. La humillación de la derrota fue brutal. A esto hay que añadir otros dos sucesos vitales para el nacimiento del nacionalsocialismo: El primero es el hecho de que, como conclusión de la extrema deuda alemana, la inflación pasó de un 39.2% entre 1920 y 1922, a un descabellado 56.000.000.000% en 1923. El segundo sería el crack de la bolsa del 29, que condujo a una profunda crisis a todo el mundo, y en la que Alemania salió considerablemente dañada.

Si a la humillación sufrida en el Tratado de Versalles y la llegada de estas dos crisis financieras, lo que provocó un sentimiento de revancha en la sociedad alemana y un nacionalismo insano, se le añade la creación del Fascismo en la Italia a manos de Benito Mussolini, no es extraño que, para los años 30, en Alemania surgiera una ideología como la Nazi. Y es que el nazismo está condicionado, precisamente, por los sucesos de la primera Guerra Mundial y las crisis financieras de la década de los veinte. Por si esto fuera poco, el terror a una posible revolución socialista en Alemania, provocó una reacción nacionalista y ultraconservadora. Siguiendo este camino, y con el fascismo italiano como referente, en 1934 adquiere el poder del país el Partido Nacionalsocialista Alemán, fundado en 1920.

El odio hacia los vencedores de la primera Guerra Mundial y el miedo hacia una revolución socialista (lo que, a su vez, generaba odio hacia el propio comunismo), el régimen nazi consiguió imponerse con un amplio apoyo social. Y es que es de comprender que así fuera, por todos los eventos explicados anteriormente. Conociendo el contexto histórico, es muy sencillo comprender las principales características de la ideología nazi, que son las siguientes: Nacionalismo, Supremacismo de la raza Aria y anticomunismo.

¿Ya han divisado las diferencias entre el comunismo y el nacional-socialismo? Si no es así, a continuación se hará la comparación para demostrar que son doctrinas opuestas: Como ya se ha dicho, y se ha explicado el motivo, el marxismo (socialismo científico, comunismo) es internacionalista, lo que se contrapone al nacionalismo nazi Alemán; es materialista, lo que significa que es contrario al idealismo. La supremacía de la Raza Aria, argumentada en el nacionalismo y el desapego al Cristianismo (puesto que en la Alemania nazi se pretendió fundar una nueva religión politeísta que dejara atrás el Catolicismo, basada en las mitologías Germana y Nórdica - por ejemplo, con la creación del Ahnenerbe, institución creada con el único fin de investigar sobre eventos mitológicos-), es profundamente idealista y defiende posiciones puramente metafísicas.

No contentos con esto, se pueden destacar más diferencias: mientras que en el marxismo se pretende abolir la propiedad privada y, por consiguiente, el Estado y las clases sociales, en el nacional-socialismo no se contempla abolirla, ni abolir las clases, sino unirlas en una sola; además, se impulsa un modelo capitalista corporativista y se defiende con ímpetu el intervencionismo estatal por ejemplo en el sector armamentístico. En definitiva, puede sacarse como conclusión que el Nacional-socialismo nace como respuesta a una sucesión de eventos que acarrearon en Alemania un sentimiento desmesurado de nacionalismo y que, por otro lado, el marxismo, nace como respuesta al conflicto entre la burguesía y el proletariado. Es decir, que uno se basa en cuestiones nacionalistas e idealistas, y otro en el internacionalismo y el materialismo.

Estudia actualmente Ciencias Políticas y Gestión Pública en la Universidad del País Vasco. Es militante del PSOE desde el 2018 y simpatizante de la corriente interna del partido, Izquierda Socialista. Además, es también autor de una antología de diez relatos cortos de terror y suspense, 'Tormento a Medianoche', publicada en la Editorial Círculo Rojo, en 2021.