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La asignatura del docente que nunca aprobará: ser docente


El pensamiento abstracto no le sirve a mi inmortalidad sino para matarme en cuanto individuo singularmente existente, y así hacerme inmortal, poco más o menos a la manera de aquel doctor de Holberg, que con su medicina quitaba la vida al paciente, pero le quitaba también la fiebre. Cuando se considera un pensador abstracto que no quiere poner en claro y confesar la relación que hay entre su pensamiento abstracto y el hecho de que él sea existente, nos produce, por excelente y distinguido que sea, una impresión cómica, porque corre el riesgo de dejar de ser hombre. Mientras un hombre efectivo, compuesto de infinidad y de finitud, tiene su efectividad precisamente en mantener juntas esas dos y se interesa infinitamente en existir, un semejante pensador abstracto es un ser doble, un ser fantástico que vive en el puro ser de la abstracción, y a las veces la triste figura de un profesor que deja a un lado aquella esencia abstracta como deja el bastón. Unamuno [Del sentimiento trágico de la vida, 1996, pág. 142]

Ser pensador hoy lejos de los tiempos de Unamuno y al tiempo ser profesor es de las peores pesadillas a las que uno está obligado a vivir. Mi pensamiento abstracto sigue pasándome muy malas pasadas. No aguanto la realidad podría decir.

Muchos han sido y son los que conocen que la mano fundamental de cualquier sociedad, son los maestros, los docentes. El propio Galdós dedicó La desheredada a ellos y tanto los componentes del 98 como los de 27 y novecentistas han conocido (Ferrer i Guardia lo dejamos para varios artículos aparte) la verdad de esta cuestión. Pero, el docente hoy, está sometido más que nunca a tensiones difíciles de controlar por los que nos “ayudan pero controlan” es decir los departamentos de coordinación y demás jefaturas didácticas. Los padres, ahora más que nunca, vislumbran en la figura del profesor, un enemigo jetudo en contra de sus niños, sabios por antonomasia y hacedores de razón y pensamiento, ellos, las criaturas, siempre llevan razón. Como el propio Galdós afirmó en Tristana: Desde aquel día el maestro asistió á las lecciones con interés superior al que la pura enseñanza puede infundir, y puso sus cinco sentidos en la discípula, educándola como a un hijo único y adorado. [Tristana, pág. 241] Esto lo hemos hecho siempre, yo por lo menos. Entregas la vida, para después tener ganas de dejar la profesión. Un día te vas del centro o te mueres, y a rey muerto, rey puesto. Adiós a esos hijos únicos y adorados que pasado el tiempo se acordarán de lo vivido.

Para curiosidad y buenos alimentos, diré que los sueldos de los profesores de secundaria en España están entre los mejores pagados según listado de “Los 17 que mejor pagan a sus profesores” [Business Insider France] No me voy a referir hoy a los maestros que dicho sea de paso, es en la primaria donde tenemos el principal escollo, en cuanto a preparación de los mismos y resultados generales.

France — 27.057,98€

Portugal — 28.041,62€

Costa Rica — 28.864,46€

Suède — 31.669,1€

Autriche — 31.975,42€

Canada — 33.654,59€

Pays-Bas — 33.677,09€

Finlande — 32.497,26€

Australie — 35.110,76€

Espagne — 36.079,37€

Mexique — 36.881,50€

Etats-Unis —37.519,14€

Danemark — 40.299,13€

Norvège — 40.754,91€

Allemagne — 52.904,95€

Suisse — 60.014,03€

Luxembourg — 68.128,66€

Para los que no estén al día, ya les hablaré de todo lo que hay que saber para ser profesor de un instituto público, aunque haya colegas que consiguieron su plaza en su momento y no han vuelto a hacer nada. Esta situación de acomodación con la covid ha cambiado y se han tenido que reciclar. Ser profesor de secundaria en la educación pública obliga a muchos requisitos formativos y de competencias intelectuales que muchos ni se imaginan ¡releche! El contacto con el alumnado de secundaria y de universidad presencial suele ser grato, porque aunque siempre lo haces mal, al menos puedes verles las caras. Reconoces al que critica a tu colega, ves las razones de la ejecución, en muchos casos. Nunca aprobamos la asignatura de ser profesor porque es imposible satisfacer las opiniones de la mayoría, que solo quiere que le apruebes o le pongas la notaza y que para nada, busca la profundización y su autoaprendizaje en asignaturas que no van con ellos. (Hablo en general, ya sé que no todos son así).

Ahora han cobrado mucha relevancia los padres que son docentes de oído, que escriben para decir al profesorado lo que les viene en gana. No se dan cuenta de que ellos mismos tienen la responsabilidad de fomentar en sus hijos la convivencia, el respeto y la educación. Que ensalzan y empoderan las paridas que se pueden decir en contra de los profesores en un chat niños de 12 o 13 años porque claro, ellos siempre llevan razón, pobrecitos. En muchos institutos mis colegas pasan de los 45 minutos que duran las clases, al menos media hora para que los sabios alumnos se callen, respeten y presten atención. Luego son todo quejas: que si el profesor no ha dicho lo que entra en el examen, que están perdidos, que no saben cómo hacer, que lo pasan muy mal porque el examen será horrible y no hay derecho…En general es que no se enteran de nada, pero hablan lo que quieren a sus familias y al linchamiento. Jamás se me ha ocurrido decirles a los profesores de lengua de mis hijos si deben profundizar en la morfología o si es pobretona la noción de literatura del Siglo de Oro. Ahora sí lo hacen. ¡Nivelón!

Algunos argumentan que tenían en el ciclo anterior muy buena nota. Ayer mismo una de mis colegas de la facultad de traducción relataba que los alumnos de primero no saben escribir, ni puntuar, ni dividir párrafos, ni nada. Si quieres ser traductor, alma cándida, lee y aprende a escribir sino serás de los que engrosan las listas del no encuentro trabajo con todos los méritos que tengo, normal, no sabes hacer nada y encima, no escuchas los consejos de los que sí se han molestado en tener un doctorado, estar acreditado por Aneca, publicar, hacer mil cursos de reformación…Muchos alumnos llevan expediente engordados al máximo, el paso de la primaria a la secundaria es una buena muestra de ello.

Pero la cuestión se ha radicalizado cuando las personas no son tales, no son ni siquiera alumnos, son imágenes virtuales. Cuando abro una sesión online y veo que hay 80 personas (en este caso maestros) conectados a mi asignatura (un ejemplo como otro cualquiera) de momento te pones contento, luego viene el tío paco con la rebaja.

La actualidad demuestra potentes cambios en los formatos de enseñanza, teniendo másteres y formaciones online. Estos están bien, porque permiten al alumno (en general ya con un grado en algo) colocarlos donde desee en su horario. Normalmente, aquellos que trabajan y quieren tomar cursos, además de su trabajo, tienen dificultades para administrar su tiempo. Los cursos en línea les permiten decidir, cuándo están más disponibles para estudiar. Pueden tomar sus cursos viajando en autobús, automóvil, tren o avión. Obviamente, esto no es posible en la enseñanza presencial, que requiere un horario predefinido y una ubicación fija. La educación a distancia, a diferencia de la educación presencial, permite que la formación se imparta en un tiempo y lugar asincrónicos. El e-learning permite a los alumnos que quieren quedarse en casa, por ejemplo por motivos familiares, utilizar su tiempo libre para seguir aprendiendo y desarrollarse profesionalmente. Con la educación a distancia no es necesario viajar ni pedir a un profesor que venga a tu casa, los cursos tendrán la particularidad de realizarse online. Puede trabajar en un entorno familiar que le permite trabajar con facilidad. Además, cabe esperar un considerable ahorro de tiempo. El e-learning, cuando está bien diseñado, es bueno, ahora se basa en soportes lúdicos y variados: videos, formatos interactivos, podcasts, foros, cuestionarios, presentaciones de diapositivas, etc.

Esta teoría podemos considerar que está muy bien, desde el punto de vista del alumno, claro. Desde la visión del docente que tienes que exhibir tu currículum para demostrar que eres una grande y que lo sabes todo, no es igual. Aunque seas una grande, el alumnado –que en pocas ocasiones interviene en clase- no tendrá en cuenta nada porque no estás dispuesta a beneficiarle en su caso peculiar por tanto, dará igual y van a su avío ¿qué hacen? Protestar, criticar, desollar a sus profesores. He podido comprobarlo cuando me he metido de topo en uno de esos chat de alumnos sabios. Indignante es poco. Es una vergüenza y se puede decir que juzgan a muerte, pensando que el profesor es quien ha hecho los materiales por ejemplo (muchas veces nos los dan nos gusten o no y chitón) y se creen en toda la potestad moral y ética para amonestar tengas los méritos que tengas. Esto suele suceder cuando vienen los exámenes. Las tareas entregadas en plataforma, vale, puede haberlas hecho su tía la del pueblo, pero en los exámenes tienen que ser ellos. ¡Qué cobardía señores! Naturalmente tienes que estar disponible sábados y fiestas de guardar para que les resuelvas por email, lo que ya has dicho mil veces en clase, pero se ve, que conectan su dispositivo para que les cuente asistencia y se van a hacer la cena. Pero recuerdo también el proverbio que dice que vemos la paja en el ojo ajeno, y no vemos la viga en el nuestro. Si los docentes opináramos, no dejaríamos títere con cabeza y ¡oye! que mañana ellos también serán juzgados con la misma o más dureza que lo hacen ahora. Que no se nos olvide.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

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