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Las miserias y el interés de España


El líder del PP, Pablo Casado, en el Congreso. El líder del PP, Pablo Casado, en el Congreso.

“Cuando pienso en todos los males que he visto y sufrido a causa de los odios nacionales, me digo que todo ello descansa en una odiosa mentira: el amor a la patria” Leon Tolstoi

Hablar del interés de España como argumento para levantar las banderas de la responsabilidad histórica es, al menos, para ruborizar a cualquiera. Diferente hubiese sido encabezar un gran acuerdo para minimizar los efectos de la audacia de Aznar, o controlar los daños producidos por las negligencias de Zapatero. En aquellos principios de 2012, en lugar de plegarse a las instrucciones de la Troika, Mariano Rajoy debió liderar un gran movimiento nacional. Cuyo fin debió ser reconstruir España, con un reparto equilibrado de los esfuerzos por parte de todos los sectores. Esa hubiese sido la obra de un estadista. Pero M. Rajoy actuó como un producto del régimen franquista. Protegió a los suyos a costa de la mayoría.

Así, en su lugar, recordemos que el señor Rajoy se parapetó en una mayoría parlamentaria para desactivar la respuesta social previsible. En tanto, consolidaba los privilegios de las tramas de corrupción, como estamos escuchando en los juzgados, y acataba órdenes de Berlín y Bruselas, como si de allí emanase su autoridad. Entonces, demostrando una mediocre vocación de estadista, se doblego al yugo del BCE a cambio de mantenerse en el sillón de jefe del gobierno. Y el Consejo de Ministros de los viernes suplantó al Parlamento de los ciudadanos. Y el plasma, a la democrática encuesta pública de los medios de comunicación sumisos y bien surtidos de fondos públicos. Frágil memoria la de esta ciudadanía que alimentan diariamente Vallés, Griso, Ferreras y Ana Rosa.

La corrupción y las cuestionables prácticas, que solapan la gestión de lo público con lo privado, pocos dudan que aún sigue reinando en esta España que nos toca. Lo que sucede es que aún no se ha descubierto la más reciente. Mientras tanto, el salario mínimo apenas sube gracias a Nadia Calviño y las pensiones se hundirán si se lo permitimos al señor Escrivá. Qué decir de los inauditos beneficios de las eléctricas en tiempos de pandemia. La justicia parece ser el último bastión de los privilegios antiguos y los vicios presentes. En conjunto no resulta el panorama más ajustado al de un gobierno progresista que puedan convertirse en un referente ético si no modifica la situación. Enfrente, contra toda lógica, Casado finalmente quiere hacer su trabajo de fin de ciclo cuando está anunciando su intención de mantenerse como candidato del PP ante la probable repetición de las elecciones.

Lo que este precoz estudiante no tuvo en cuenta, es que en la democracia muy a su pesar, los votos son los que otorgan el mandato para poder gobernar. Es ahora, cuando no tiene explicaciones válidas para justificar su incómoda posición como testigo de las tramas corruptas. La consecuencia de su error, es que pueda que ya le estén tomando las medidas del traje para eliminarlo de la escena. Algunas fuentes dicen que ha recibido algún mensaje que le sugiere: "se fuerte, Pablo". ¿De algún lugar de Galicía, tal vez?

En cualquier caso, los barones están montados en corceles de madera: la mayoría depende de los representantes de VOX en sus CCAA. Un doble discurso sin mucha lógica, excepto claro, que el gallego ya cuente con el respaldo de Abascal para intentarlo a nivel nacional. Porque, en eso, consistiría el acuerdo: en salvar el poder autonómico a condición de abstenerse en el intento de investidura y dejar que Alberto gobierne.

No resulta irrelevante, en este sentido, que el gobierno progresista adelante la futura convocatoria para el próximo invierno. Las presiones sobre las diversas opciones son enormes, pero la contumacia de los jugadores congela la situación. Esperpento, es el calificativo para identificar a que intereses responden unos y otros. A luchas internas. A compromisos con los poderes económicos. A servidumbres personales que les atan las manos. La pulcritud sigue ausente y los negocios presentes.

¿Dónde reside el interés de España, en la represión de las ideas o en la entrega de parte de las ayudas europeas a la voracidad de la CEOE? Todo el país a lo largo y a lo ancho se encuentra con casos similares. Han endeudado nuestro futuro y el de nuestros hijos en el nombre de la patria. Quieren repetirlo.

Cualquiera de estas causas u otras similares, desmienten el atribuir sus actos al interés general del país. La realidad es más sórdida y mezquina. Sus honestos militantes y los ciudadanos en general, les reclamamos, al menos, la honestidad de que reconozcan sus miserias.

Eso sí será, por el interés de España.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.