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EL PERIÓDICO
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Bajar decibelios


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una imagen de archivo. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una imagen de archivo.

Durante el último año, que lleva gobernando a nivel de Estado el primer Gobierno de Coalición de la de la Democracia entre PSOE y UNIDAS PODEMOS, porque ya había experiencia en algunas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos.

En los últimos meses y desde que se produjo en Noviembre de 2019 , el “pacto del abrazo” que dio lugar a una alianza de izquierdas ,hemos vivido una atmosfera política convulsa , en la que el discurso se había convertido en un lenguaje infernal de desacuerdos y enfrentamientos , en la que resultaba difícil y complicado establecer las bases de acuerdos desde la diferencia y la discrepancia.

Y en esta dialéctica han existido variables que han modificado la actuación y la relación de los actores políticos., pero sobre todo excesivo ruido, que ha impedido avanzar en actuaciones política y quedarse enganchado en las retóricas de la desconfianza entre unos y otros a diferentes niveles y en distintos aspectos.

Si tuviéramos que resumir el panorama político de nuestro País , lo haríamos en cinco grandes epígrafes. En primer lugar no hay una mayoría alternativa capaz de gobernar frente a la actual coalición progresista , lo que ha impedido algunos acuerdos y ha facilitado otros, lo que indudablemente no hubiera sido una muralla insalvable para lograr algunos pactos de Estado necesarios para el momento actual de España.

Otro aspecto es la existencia de dos grandes bloques , uno de derechas , con PP, VOX y CS al frente y otro de izquierdas con los dos coaligados PSOE y UNIDAS PODEMOS capitaneando los objetivos a alcanzar desde una óptica progresista.

Un tercer ingrediente con la significativa presencia nacionalista catalana y vasca, con un fuerte componente independentista la primera y una fuerza que desde la defensa de sus ideas ha aportado su papel equilibrador al Estado como el PNV .

No podemos ni debemos olvidar dentro de esta pluralidad la ausencia de proyecto político de las derechas, más pendientes de desgastar al Gobierno y particularmente al Presidente Pedro Sánchez que de plantear propuestas de solución con alturas de miras y generosidad hacia la ciudadanía.

Y destacar un quinto, y es la fuerte presencia de la ultraderecha en el Congreso, cuyos argumentos nos retrotraen al pasado y dejan traslucir unas propuestas arcaicas e involutivas políticamente, pero que tienen el refuerzo de las otras dos derechas porque les sirven de sostén en diversos Gobiernos autonómicos, como los casos de Andalucía, Murcia o la Comunidad de Madrid.

Por tanto, todos estos vectores han generado un ambiente de permanente tensión, a veces difícilmente superable, como ocurre en otros países en los que existe mayor cultura y tradición de pluralidad parlamentaria y pactos y acuerdos de Gobierno como Alemania, Italia, Francia, Reino Unido, Holanda o los países de Escandinavia y Europa Central, por poner algunos ejemplos y en nuestro caso con menos crispaciones en CCAA y Ayuntamientos.

Hemos de tener en cuenta que la realidad y los hechos se imponen, y la necesidad obliga. Por tanto, no podemos ni debemos olvidarnos de los acontecimientos políticos de nuestro tiempo. Desde 2011 ningún partido ha alcanzado por sí mismo la mayoría absoluta y que pasadas dos décadas de este siglo XXI en que en 2020 hemos tenido que hacer frente a una pandemia para la que ningún país estábamos preparados y un escenario político más fragmentado que nunca con 19 partidos en el Congreso de los Diputados y 14 de las 17 Comunidades Autónomas están regidas por Gobiernos compartidos.

Lo que más importa y lo más preocupante para cualquier gobernante sensato y me consta que el Presidente del Gobierno Sánchez lo es. Es lograr la mayor estabilidad política de nuestro País. Por eso la cuestión fundamental a la que hemos de hacer frente es si este Gobierno de coalición entre PSOE y UNIDAS PODEMOS es algo efímero obligado por la aritmética política o será capaz de llevar adelante los objetivos marcados en el acuerdo entre ambas formaciones.

Parece que dentro de los legitimos papeles que cada fuerza política ha de desempeñar desde el Gobierno y la oposición, el último Plano del Congreso celebrado el pasado martes 24 de Febrero, las aguas estaban más calmas y dentro de la dureza del debate hubo espacio y tiempo para la argumentación , sin necesidad de recurrir permanentemente a los insultos y las descalificaciones, y aunque VOX continúe en sus trece, PODEMOS le falte experiencia y al señor Casado al frente del PP no tenga liderazgo, las cosas podrán mejorar si son capaces de dialogar todos con todos.

Ha habido en estos días dos puntos de inflexión , uno dentro y otro fuera de la Cámara que reflejan la necesidad de una actitud política muy distinta que beneficia a la ciudadanía en general y a los actores políticos en particular.

Así , aunque el Presidente del Gobierno admitió el pasado martes día 24 de Febrero en su comparecencia , una cierta incomodidad con sus socios de UNIDAS PODEMOS, cuando Pablo Echenique le pedía normalizar las diferencias y ser valiente, Pedro Sánchez le respondía que nunca viene mal reducir el volumen en las disputas en unos momentos de gran turbación para la sociedad española. “No le oculto que me gustaría que los decibelios bajaran un poco”, señalando que su deber es garantizar la estabilidad política e institucional del Estado.

Desde fuera de la acción de Gobierno y en una entrevista concedida al Confidencial , el expresidente ; Felipe González , ha señalado en numerosas ocasiones que su preocupación está en la política y no en el poder y en esta ocasión afirmaba de manera muy explicita “Gobernar en coalición exige lealtad y conocimiento del Estado de Derecho”.

A partir del 24 de Febrero ,cuando se habían cumplido cuarenta años del golpe de Estado de Tejero de 1981, parecía que en casi todos comenzaba a encenderse la luz y PSOE y PP , que habían permanecido un año de espaldas y en la frialdad de las palabras no dialogadas, comenzaban a negociar para renovar los órganos institucionales como el Consejo de RTVE o el Consejo del Poder Judicial , el Defensor del Pueblo y el Tribunal Constitucional, aunque ahora están paradas de nuevo, más por cuestión de vetos a nombres que por cumplir la norma.

En la batalla de sacar nuestro País hacia adelante , no debemos dejarle al autoritarismo una ventaja que no tiene , su actitud siempre ha sido el extremo opuesto a la democracia, justificarle es rendirse .El discurso reaccionario de la ultraderecha y la antipolítica alimenta competiciones partidarias en lugar de apertura de ideas y altura de miras.

Y en este ambiente político de intentar superar la inestabilidad hemos asistido a las amenazas del extesorero del PP; Luis Bárcenas, que continúa tirando de la manta o las advertencias del portavoz de VOX insinuando una nueva moción de censura o en las desavenencias entre los socios del Gobierno de coalición el señor Echenique dejando sobre la mesa una posible ruptura

En la última rueda de prensa del Presidente Sánchez el pasado viernes 26 de Febrero en rueda de prensa tras la celebración del Consejo Europeo Extraordinario por el Coronavirus, condenó “las conductas incívicas” del rey emérito : “Siento el mismo rechazo que el resto de ciudadanos” haciendo referencia a los pagos a Hacienda del rey Juan Carlos I y el conocimiento que hemos tenido de como los testaferros del emérito abrieron en 2015 una cuenta corriente en Ginebra con un ingreso de 13,7 millones de euros.

También destrozando mobiliario y montando guerrilla urbana, las manifestaciones en Barcelona, Madrid, Valencia u otras ciudades pidiendo libertad de expresión y la excarcelación del rapero Pablo Hasél y fuera del ámbito político famosos negacionistas como Victoria Abril en los premios Feroz montó el pollo con sus opiniones sobre la pandemia y arremetiendo contra las vacunas y el confinamineto.

En fin, esperemos que demostremos nuestra madurez democrática logremos bajar decibelios en las discusiones y debates, suavicemos el tono, anestesiemos la bronca y nos centremos más frente a cualquier agitación populista y lograremos bajar decibelios para poder dialogar en lugar de alimentar el frentismo.