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EL PERIÓDICO
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Socialismo en libertad


O tu o nadie. Yo o el caos. Lo tomas o lo dejas. Generaciones de españoles sufrimos durante años la esclavitud extraña del “O”. Todos los senderos de la dominación terminaban bifurcados en solo dos caminos. Ahora, socialismo o libertad. Unas palabras usadas como tijeras precisamente para cortar en el significante, en lo verbal, todas las ramificaciones que entrelazan histórica, emocional y filosóficamente sus significados. Cualquiera de cierta edad recuerda una de las canciones de la democracia, que fue interpretada por Víctor Manuel (1977) “Socialismo en libertad, la roja bandera, la solidaridad…”. Toda una lista. Como siempre, lo de Ayuso en Madrid es una mezcla entre tocar de oído y con partitura que le da un toque jazzístico a su estrategia táctica. Improvisación para la sorpresa y vuelta a los esquemas discursivos cómodos para la audiencia. En su banda hay pocos virtuosos, pero son increíbles dando la nota.

Y es que vista esta Historia de O, la esclavitud, ninguneo y sometimiento de Ciudadanos al PP en varias Comunidades Autónomas convertía al partido en un “pobre chica la que tiene que servir” camino públicamente de la absorción. Rivera, que en paz descanse pleiteando, sacrificó el poder autonómico en aras de un bien superior: las elecciones generales de noviembre de 2019. Y en ella sumergió el perfil del partido en una charca. Algunas llenas de ranas, en otras tragando sapos. A Ciudadanos, en stand by solo le quedaba ser un baipás electoral del PP.

Aguado y compañía estaban en la charca de tragar sapos. Por eso Ayuso, aprovechando que la moción pasaba por Murcia, se marcó un Chiquito “fistro, cobarde, traidor” andando hacia atrás: “Te traiciono para evitar tu traición”. En algún momento la política madrileña se ha convertido en la serie Terminator, con viajes al pasado desde el futuro para cambiar el futuro, modificando con ello la categoría del presente. “Te traiciono para evitar tu traición”, pero lo mío no es actuar a traición dado que tu me ibas a traicionar. Soy Sarah Connors Ayuso y vengo del futuro con la lejía “elecciones anticipadas” para limpiar la mancha que harás. En otros lares, donde a Ciudadanos le han dado con más cariño, la armonía prevalece. Están además menos arrimados a la central, por lo que algún día se verá dónde termina cada uno en esa política de puertas abiertas del PP.

Por último, la decisión de Ayuso muestra el hilo que une todas sus perlas. De las últimas, Ayuso declarando que no tolerarán el adoctrinamiento en los colegios de Madrid. Lo dijo muy campanuda y su cascabel lo repicó profusamente en los medios campanilleros. Hay que reconocer que el PP madrileño da muestras continuadas de arrojo. Comenzaron arrojando el sentido común por lo borde y ahora aherrojan la identidad madrileña. Tienen veta, dado que a la reconocida superioridad de los vascos y los catalanes puede unirse fácilmente la de los madrileños. Viene además muy acreditada según la consolidada doctrina Marcial que entona por toda la geografía española “Marcial, eres el más grande. Se ve que eres madrileño…” Y eso no lo pueden cantar ni en Cataluña. Pues eso, Madrid puede perfectamente unirse al club de los discriminados por ser superiores. Es más, rascando en el fondo de la olla se ve nítidamente que realmente vascos y catalanes son madrileños, pero a su manera. Pues eso. Preparados para la campaña “mucho madriz madriz” que, además de castizo, significa (RAE mediante) “entidad principal”. Si es que la superioridad está hasta en el ADN semántico nativo. Ya sabe, picando la identidad todo es ponerse a escarbar.

Catedrático de Sociología Matemática.