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EL PERIÓDICO
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La derecha y la retórica reaccionaria


En el diario El País del 7 de febrero Vargas Llosa publicó un artículo muy elogioso sobre el excelente economista Albert O. Hirschman con el título de “El intelectual errante”. El motivo era la nueva edición en castellano en Clave Intelectual del libro publicado en inglés en 1991 La retórica reaccionaria. Esta edición cuenta una nueva traducción y un extenso prólogo de Joaquín Estefanía que Vargas Llosa califica de excelente, de lo que no me cabe ninguna duda, así como un colofón de Alberto Gerchunoff no menos interesante. No he adquirido el libro aún, de modo que no conozco ni el prólogo ni el colofón, pues la que tengo es la edición del Fondo de Cultura Económica (FCE) Retóricas de la intransigencia, publicado el mismo año que la edición inglesa, con traducción de nada más ni nada menos que Tomás Segovia.

Leyendo el libro se observa cómo la derecha española es heredera de esos 200 años de retórica de la reacción, pues sigue utilizando los mismos argumentos que señala Hirschman de perversidad, futilidad y riesgo

Como se puede apreciar el título actual no coincide con la edición en castellano de 1991, pero sí con el título en inglés. El hecho de que la primera edición en castellano pusiera intransigencia en lugar de reaccionaria, lo explica el mismo Hirschman en el artículo “La retórica de la reacción dos años después”, que se puede encontrar en Tendencias autosubversivas (FCE, 1996). En la redacción del libro introdujo dos capítulos, que en principio no tenía previsto, sobre la retórica progresista, por lo que ya no tenía sentido llamar al libro Retórica reaccionaria, por lo que sugirió al editor un nuevo título, Retórica de la intransigencia, que reflejara ese cambio, pero el editor se negó aduciendo varias razones. Sin embargo, el nuevo título fue adoptado, a sugerencias suyas, por los editores italiano, brasileño y mexicano del libro.

La lectura del artículo de Vargas Llosa me hizo volver a releer el libro de Hirschman y algunos ensayos. Tuve conocimiento de la obra de Hirschman al tener que enfrentarme a las enseñanzas de Teorías del Desarrollo Económico en el segundo ciclo de la Licenciatura de Economía. No recuerdo haber oído ni citado por escrito a Hirschman en mi época de estudiante. Por ello mi encuentro con su libro Estrategias del desarrollo económico fue un buen hallazgo. Tengo que decir que, aunque valoro mucho la aportación de este autor y admiro sus grandes conocimientos, su erudición y su amplia cultura, no por ello estoy de acuerdo con todo lo que escribe y es más en algunas cuestiones soy bastante crítico. Pero siempre resulta sugerente leerlo.

Vargas Llosa, apoyado por su brillante pluma, hace trampa al no mencionar las verdaderas razones que condujeron a Hirschman a escribir este libro que él mismo expone en el ensayo citado: “Mi libro fue esbozado en gran parte entre 1985 y 1989, es decir, antes del abrupto derrumbe del comunismo en Europa oriental, y, naturalmente, mucho antes del final de la era Reagan-Bush en los Estados Unidos. Yo había escrito el libro durante esa época, al parecer interminable, como un panfleto correctamente informado y erudito, pero de todos modos un panfleto contra las posiciones neoconservadoras entonces agresivas y pretendidamente triunfantes en la política social y económica”. Vargas Llosa no sólo oculta estas razones, sino que, en contra del espíritu de Hirschman, hace una alabanza de las políticas de Reagan y Thatcher.

La nueva edición de este libro de Hirschman resulta muy oportuna y necesaria, y hay que felicitar a la editorial por ello. A pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo de actualidad y diría que necesaria su lectura, sobre todo en momentos tan inciertos como los actuales. Leyendo el libro se observa cómo la derecha española es heredera de esos 200 años de retórica de la reacción, pues sigue utilizando los mismos argumentos que señala Hirschman de perversidad, futilidad y riesgo. La política económica y social que pregona y lleva a la práctica es muy agresiva, a la vez que sigue sin aprender las lecciones que nos ha dejado la pandemia. Después de todo lo que ha pasado, que siga hablando de menos Estado y más sociedad y de bajar, en consecuencia, los impuestos es un claro ejemplo de una retórica reaccionaria en defensa de los intereses de los más ricos.

Catedrático emérito Universidad Complutense.